Ep. 15 Celos e inseguridad

Hoy nos acompaña Rosalba para hablar de una situación frecuente y que puede llevarnos a sufrir durante años: los celos e inseguridades. Veremos si tienen relación.

Qué son los celos

Los celos tienen mucho que ver con tu pasado y el significado que le has dado, con cómo te has protegido. Los celos surgen al sentir amenazado algo que creemos propio. No solo se dan en pareja, también puedes tener celos a la vida o éxitos de otras personas. Aunque es frecuente, compararnos es algo mal visto y que tratamos de esconder. Pero es importante identificar lo que ha debajo de estos celos: los miedos.

En pareja podemos sentir miedo a que esa persona ya no te quiera, a quedarte sola, a que encuentre alguien mejor que tú… En relación con otras personas se debe a sentimientos de inferioridad, inseguridades, pensar que las otras personas tienen una mejor vida y no reconocerte a ti. También puede darse en otros ámbitos, como entre hermanos por la jerarquía que se crea entre ellos (mayor, menor).

De dónde vienen los celos y la inseguridad

Si volvemos la vista atrás descubrimos que la inseguridad tiene que ver con la manera en la que hemos aprendido a protegernos. Puede que de pequeña no hayas aprendido o no te hayan enseñado a protegerte. Por eso, de adulta, cuando tienes que validarte, no sabes protegerte de otro modo que mediante la fuerza. Así que empiezas a dominar en la relación. En un vínculo, quien tiene celos es más dominante y reacciona con rabia o impulsividad. La persona celosa se siente protegida si domina. Y dominar es cortar las alas, controlar todo lo que ocurre alrededor, lo cual es totalmente imposible. Si a veces no podemos controlar nuestra propia vida, ¿cómo controlas la de otra persona? La situación se vuelve insostenible, sin descanso, analizando, inspeccionando, desconfiando permanentemente… Y con mucho sufrimiento, tanto que a veces es necesaria la medicación.

Inseguridad y celos en pareja

Si tenemos muchas carencias e inseguridades, al encontrar a una persona maravillosa que nos llena la utilizamos para ignorar nuestros déficits. Miramos a otro lado, no los trabajamos y empezamos a desarrollar ese miedo a que la persona no se vaya, porque nos dejaría de nuevo con las carencias al descubierto.

Construir la relación desde el miedo es vivir en constante angustia ante la amenaza de la pérdida. El entorno se convierte en un rival. Inicias la relación vigilando con recelo en quién se fija tu pareja, pero no lo muestras. Y, cuando la relación se asienta, al construir un proyecto común estable es cuando se desvelan. Los celos son influidos por el mito del amor romántico de que tu pareja es “tuya”. Pero nadie es tuyo ni tú eres de nadie. Ninguna persona debe o debería ser “propiedad de” y las expresiones como: mi marido, mi esposa, mi novia… refuerzan la idea de propiedad control sobre la persona.

Cuando tenemos celos, por ejemplo, entre hermanos, la diferencia en familia es que te puedes validar mejor. Los hermanos pueden marcar distancia un tiempo sin tanta dificultad porque siguen siendo familia, pero marcar distancia en la pareja significa determinar una ruptura.

Detrás de los celos: la inseguridad y el miedo al abandono

El miedo a quedarte sola es el pilar sobre el que se crean los celos. Miedo a tener que hacerte cargo de ti misma, cubrir tus propios vacíos… hacerte responsable. Cuando desarrollas estos celos y no los trabajas pueden hacerse más grandes y fuertes a medida que vas pasando de relación en relación. Las inseguridades y comparaciones son mayores y el déficit inicial pasa a convertirse en celos patológicos.

Se supone que la pareja es una construcción adulta: dos adultos deciden mutuamente iniciar una relación, estar juntos. Cuando dejamos o nos dejan no es un abandono, es una ruptura, porque estamos en un registro adulto. A los niños sí les abandonan ante una situación de negligencia, pero al adulto no le abandonan, se rompe la relación. Porque el adulto, en principio, ya sabe hacerse cargo de sí mismo y no necesita que suplan sus necesidades.

Cómo reducir mi inseguridad y celos

Cuando pasas el duelo de una ruptura aprendes de ella. Es importante empezar a analizar tus anteriores relaciones y aprender de cada historia. Los celos tienden a repetir el mismo esquema, así que antes de iniciar una nueva relación reflexiona sobre los siguientes puntos:

  • Qué aprendí de cada historia pasada
  • Qué me ha dejado cada relación
  • ¿Me ha permitido mejorar como persona?

Te darás cuenta de que los celos no te han aportado nada. Entonces… ¿vas a volver a caer en esta misma historia una vez más? ¿O quieres realmente aprender, crecer y tener una experiencia que te permita mejorar?

Trabajar tu autoestima y confianza te ayudará a reducir los celos. Empieza a vivir mirando hacia adentro sin miedo, sin compararte con aquello que hay fuera. Olvida la romantización de los celos: la frase “si tiene celos es porque te importa” es falsa.

La terapia individual también genera beneficios en la pareja. En el momento que cambias, el entorno siente ese cambio. Y ocasiones las personas que te rodean se amoldan y acomodan a esos cambios, incluso cambiando ellas también. De todos modos, lo importante es que tú has cambiado.

Los celos vienen de una autoestima maltratada en el pasado, así que mejorar en tu autoestima y autocuidado te permitirá avanzar, comprender tus experiencias, tu historia de vida. No quiere decir que justifiquemos lo que nos ha pasado, o perdonemos con facilidad, o que mejorar tu autoestima resuelva todos tus problemas. Pero sí significa que podrás enfrentarte a los obstáculos del camino sin destruirte. Te sabrás ayudar y salir fortalecida, como el ave fénix, resurgirás de tus cenizas.

Para trabajar tus inseguridades es importante poner el foco en los motivos. La solución está dentro de ti, y no dudes, si lo necesitas puedes contar con nuestro acompañamiento en terapia online.

Gracias por acompañarnos una semana más. Nos escuchamos el próximo domingo. Como siempre, GRACIAS 💖 Gracias también por vuestras puntuaciones y comentarios en SpotifyIvoox y en Itunes eso nos ayuda a crecer.

¡Un abrazote!

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