Psicología y bienestar

Infoxicación: qué es, síntomas y cómo gestionar el exceso de información

Barbara Rodriguez

Escrito y revisado por Barbara Rodriguez, psicóloga con enfoque integrador.

Actualizado el

Hay momentos en los que sientes que tu mente no descansa. Saltas de una noticia a otra, revisas el móvil casi sin darte cuenta y, aun así, tienes la sensación de no llegar a todo. Si te suena, puede que estés experimentando lo que se conoce como infoxicación o sobrecarga informativa.

Entender lo que ocurre es el primer paso para empezar a cuidarte en un entorno que no se detiene. En este artículo, vamos a ver qué es exactamente la infoxicación, cómo detectar sus síntomas y qué estrategias puedes aplicar hoy mismo para gestionar el exceso de información.

¿Qué es la infoxicación?

La infoxicación es la dificultad para procesar toda la información que recibimos en el día a día. No solo tiene que ver con la cantidad, sino también con la velocidad, la repetición y la falta de filtros.

Vivimos rodeadas de estímulos, noticias, redes sociales, mensajes, contenido constante… En cualquier momento del día podemos acceder a una cantidad infinita de información. Y aunque esto tiene ventajas, también puede generar saturación o infoxicación.

El término fue popularizado por Alfons Cornella (2000), quien describía cómo el exceso de información puede afectar a nuestra claridad mental y a la toma de decisiones. No tiene que ver con hacerlo bien o mal, sino con cómo tu mente intenta adaptarse a un ritmo que muchas veces es difícil de sostener. Cuando hay demasiados estímulos, el sistema se satura y pierde capacidad para organizar lo importante.

Ejemplos de infoxicación

Los días en los que vivimos, es muy probable que te hayas encontrado en alguna de las situaciones siguientes y que son claro ejemplo de saturación de información:

  • Revisas las redes sociales de forma automática durante largos periodos de tiempo.
  • Lees muchas noticias seguidas que generan inquietud o polémica.
  • Saltas de un contenido a otro sin terminar ninguno.
  • Sientes que necesitas estar siempre informada de todo.
  • Guardas información que luego no vuelves a revisar.
  • Tienes dificultad para decidir qué contenido es realmente relevante.

¿Cómo saber si sufres infoxicación? Conoce los síntomas

Conocer la sintomatología de la infoxicación puede resultar de gran ayuda para poder aprender a gestionar mejor cómo nos exponemos diariamente a la gran cantidad de información que abunda a nuestro alrededor:

  • Sensación de saturación mental.
  • Dificultad para concentrarte en una tarea.
  • Cansancio constante o falta de claridad.
  • Mayor activación o inquietud interna.
  • Necesidad de seguir consumiendo información sin sentirte satisfecha.
  • Sensación de desconexión contigo misma.

Esta exposición puede desencadenar en un aumento de la ansiedad, por eso contar con el acompañamiento de una psicóloga online para la ansiedad puede ayudarte a comprender qué hay detrás de este estado y cómo gestionarlo.

infoxicacion que es

¿Cómo afecta esto a tu bienestar emocional?

Cuando esta sobrecarga y exposición se mantiene en el tiempo, no solo afecta a la concentración, sino también a cómo te sientes contigo misma provocando:

  • Mayor dificultad para tomar decisiones.
  • Sensación de bloqueo o parálisis.
  • Incremento del estrés mental.
  • Menor conexión con el presente.
  • Esto suele tener un fuerte impacto emocional. Si te encuentras en esta situación, existen diferentes herramientas y ejercicios diseñados específicamente para mejorar la autoestima en el día a día.

Autores como Daniel Goleman (2013) han señalado cómo la sobrecarga de estímulos puede afectar directamente a nuestra atención y a la forma en la que gestionamos lo que sentimos.

Estrategias para aprender a gestionar la sobrecarga de información

Para no saturarte de información, no necesitas más fuerza de voluntad sino que necesitas mejores filtros de contención. Aquí te mostramos tres estrategias prácticas para aprender a gestionarla:

Quédate solo con lo que necesitas ahora mismo

Solemos guardar vídeos de YouTube, enlaces o apuntes “por si acaso” los necesitamos en el futuro. El problema es que esa lista nunca deja de crecer y verla ahí te genera culpa y estrés.

La estrategia: cuando te topes con una información, hazte esta pregunta: ¿Me sirve para lo que estoy haciendo esta semana? Si la respuesta es no, déjala pasar o archívala sin leerla. Enfócate solo en la información que necesitas para resolver tus tareas de hoy.

No uses tu cabeza como una lista de tareas

Intentar acordarte de todo (el correo que tienes que responder, la idea que se te acaba de ocurrir, la compra del supermercado) consume muchísima energía. Tu cerebro es muy bueno pensando, pero puedes llegar a saturarte guardando todos esos datos.

La estrategia: sácalo todo de tu cabeza. Apunta cualquier tarea, fecha o idea en una libreta de papel o en la aplicación de notas de tu móvil en cuanto te llegue. Una vez que está apuntado, tu mente se relaja porque sabe que no se va a olvidar, y puedes concentrarte al 100% en lo que estás haciendo.

Empieza el día sin mirar pantallas

La mayoría de nosotras nos despertamos y lo primero que hacemos es mirar el móvil. Al leer las noticias o los mensajes del trabajo antes de levantarnos de la cama, dejamos que los problemas de los demás decidan cómo empieza nuestro día.

La estrategia: intenta que la primera hora de tu jornada laboral sea libre de “inputs“. No abras el correo electrónico, ni las redes sociales, ni el chat de la empresa. Usa esa primera hora para avanzar en tu tarea más importante del día, cuando tu mente está limpia y fresca. Ya tendrás tiempo luego para responder a los demás.

Estas pequeñas buenas prácticas son algunas técnicas de autocuidado para controlar mejor tus emociones y cómo escuchar mejor a tu cuerpo.

Referencias

Cornella, A. (2000). Cómo sobrevivir a la infoxicación. Infonomia.

Goleman, D. (2013). Focus: desarrollar la atención para alcanzar la excelencia. Barcelona: Kairós.

¿Nos compartes?

Ayuda a que el contenido llegue más lejos

El contenido ha sido redactado con fines divulgativos, en ningún caso puede sustituir la valoración de un profesional. El artículo ha sido revisado por el equipo de redacción clínica.

Deja un comentario