
Taller de autocuidado
Para hacerte un hueco en tu propia agenda y atender lo que piden tu cuerpo, tu mente y tus emociones.
Para entender qué hay detrás de esa voz que te repite que nunca es suficiente y aprender a acompañarte con más compasión y menos crítica. Lo imparte June, psicóloga especializada en trauma, apego y disociación.

Te sientes culpable si el día acaba sin haber tachado todo lo que tenías previsto.
Te fijas mucho más en tus fallos que en lo que te ha salido bien.
Descansar te incomoda: parece que siempre deberías estar haciendo algo.
Te comparas sin parar con las demás y casi siempre sales perdiendo.
Cuando consigues algo, le quitas importancia y pasas directa a lo siguiente.
Tu voz interior te habla con una dureza que nunca usarías con una amiga.

Tu exigencia no es tu enemiga.
Es una parte de ti que intenta protegerte de algo. En el taller descubres qué función cumple y cómo bajarle el volumen para que no se lleve por delante tu bienestar.
Es un taller teórico-práctico: June explica cada idea con ejemplos del día a día y el cuadernillo te ayuda a aplicarla a tu caso.
Las señales más habituales y el diálogo interno con el que muchas nos hablamos sin darnos cuenta.
Cuándo la exigencia te ayuda a avanzar, cuándo se convierte en hiperexigencia y cómo se nota en tu estrés y en tu cuerpo.
La rueda de la autoexigencia y la del perfeccionismo, la procrastinación como salida y el síndrome de la impostora.
Lo que aprendiste de pequeña y mensajes culturales como «si quieres, puedes» o «ya descansaré cuando me muera».
Para qué apareció esa voz, qué intenta evitarte y cómo enseñarle a hablarte con más cariño.
Darte permiso para equivocarte, celebrar lo que logras, distinguir lo que depende de ti y terminar con propuestas de relajación.

Trabaja desde un enfoque integrativo y tiene muy presente la mochila de experiencias que cada persona carga desde la infancia. Por eso en este taller no se queda en las pautas: te ayuda a entender de dónde viene tu exigencia para que puedas relacionarte con ella de otra manera.
Es como un golpe a tu consciencia. Lógicamente sabes que te está pasando, pero necesitas escucharlo de alguien externo. Muy necesario.
Me he sentido bien y he reconocido muchos aspectos de mi infancia que me han podido llevar a esta autoexigencia. Gracias.
En conclusión, he podido entender aspectos y términos de la hiperexigencia que no conocía y que me va a ayudar a identificarla.
Ha sido un gran taller. Me he conocido mucho más y he entendido mi autoexigencia y lo que me pasa muchas veces. Una gran profesional con muchos recursos. Sin duda, lo recomiendo.
Me he sentido comprendida y motivada para autocompadecerme. Gracias.
Pagas solo con tarjeta y la operación va cifrada.
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Grabado. June lo impartió en directo y aquí tienes la grabación completa: la ves el día y a la hora que prefieras, y la paras cuando quieras escribir en el cuadernillo.
Te mandamos un correo con los detalles y el taller ya te espera en tu área de la web.
Siempre. No tiene límite de tiempo: vuélvelo a ver de principio a fin o solo el tema que te esté removiendo.
La presentación y el cuadernillo de ejercicios, los dos en PDF. El vídeo no: lo reproduces online con tu usuario.
Sí. No hace falta saber nada de psicología: June empieza por lo básico, qué son la autoexigencia y el perfeccionismo, antes de ir a fondo. Si quieres hacerte una idea antes, prueba nuestro test de autoexigencia.
No. El taller te da comprensión y herramientas, pero no es un proceso terapéutico. Si la exigencia te está pasando factura o quieres trabajarla a fondo, puedes empezar terapia online con Somos Estupendas.
Únicamente con tarjeta, sea de débito o de crédito. Los datos de tu tarjeta viajan protegidos y nosotras no llegamos a verlos.
No tienes que llegar a todo para ser suficiente
Tres horas y media para entender tu exigencia y empezar a hablarte con más cariño.

Para hacerte un hueco en tu propia agenda y atender lo que piden tu cuerpo, tu mente y tus emociones.

Para entender qué te ocurre cuando la ansiedad aprieta y saber cómo manejarla.

Para aprender a poner límites a los tuyos sin cargar con la culpa cada vez que dices que no.