El ASI deja huellas que se asoman en el cuerpo, en los vínculos y en la manera en la que nos acompañamos día a día.
Y aunque hayamos aprendido a ser fuertes, esa fuerza no siempre es lo que necesitamos para cuidarnos.
Este taller nace como un espacio que reconoce esa historia, tu fortaleza y también tu necesidad de descanso, sostén y acompañamiento.