Hay momentos en los que cuesta habitar el propio cuerpo. Tal vez sientas que vas en piloto automático, que te desconectas fácilmente de lo que necesitas o que el ruido mental no te deja escuchar tu intuición. Quizá poner límites se te hace cuesta arriba, o te sorprendes actuando desde la exigencia más que desde el cuidado.
Este ratito haciendo prácticas de yoga nace para ofrecerte una pausa. Se basa en prácticas corporales suaves, accesibles y respetuosas, que no buscan la forma perfecta, sino un vínculo más consciente contigo misma.
Este tipo de yoga nace de comprender que el trauma no vive solo en los recuerdos, sino también en el cuerpo y que muchas veces, para sanar, necesitamos primero sentirnos a salvo dentro de nosotras mismas.
A través de estas prácticas aliviaremos la desconexión con el cuerpo y con las señales internas, la dificultad para identificar límites, necesidades o deseos y el ruido mental que interfiere a la hora de tomar decisiones importantes.