Los trastornos neurocognitivos son condiciones que afectan a funciones tan básicas y esenciales como la memoria, la atención, el lenguaje o la forma en la que interpretamos el mundo. Cuando aparecen, pueden provocar cambios notables en nuestro día a día y en la manera en que nos relacionamos con nosotras mismas y con quienes nos rodean.
En este artículo te explicamos qué son, por qué se producen y cómo pueden manifestarse, para que puedas comprender mejor estos cambios y saber cuándo es importante acompañamiento profesional.
¿Qué son los trastornos neurocognitivos?
Los trastornos neurocognitivos son un conjunto de anomalías en el funcionamiento de los procesos mentales de manera temporal o permanente a causa de una condición médica o por el consumo de sustancias. Entre sus síntomas principales encontramos los problemas de memoria, orientación, lenguaje, la dificultad para concentrarse y mantener la atención al realizar una tarea, y errores al interpretar el mundo que nos rodea.
Tipos y causas principales
Pero, ¿y qué tipos hay? El Manual que utilizamos en Psicología, denominado DSM-V-TR (American Psychiatric Association), diferencia tres grandes grupos de Trastornos Neurocognitivos en función de la causa subyacente, la gravedad y el impacto que tiene en la vida y la autonomía de la persona: Delirum, Trastorno Neurocognitivo Mayor, y Trastorno Neurocognitivo Leve.
Delirium
Es un estado de confusión aguda donde la persona puede tener problemas para concentrarse, orientarse o incluso comprender correctamente lo que está ocurriendo a su alrededor.
Su origen puede deberse a una lesión directa en el cerebro (como la presencia de un tumor), a causa de otras afecciones presentes en la persona (trastornos endocrinos, fiebre, infecciones, etc) o por el consumo de sustancias. Puede tener una duración de horas o incluso días, variando en su intensidad y los síntomas que le acompañan.
Trastorno Neurocognitivo Leve (TNL)
Deterioro en la capacidad cognitiva de la persona respecto a un nivel de funcionamiento previo, sin llegar a afectar a su independencia y autonomía. Es decir, somos capaces de desempeñar las tareas que antes hacíamos, pero con un esfuerzo mayor. En este nivel, es cuando aparecen quejas por la pérdida de memoria, y la preocupación al ser conscientes y compararse con un estado previo donde no había problemas.
Trastorno Neurocognitivo Mayor (TNM)
El deterioro cognitivo provoca un impacto significativo en la vida diaria, pues se empieza a depender de la ayuda de otra persona para desarrollar actividades. En este caso es cuando empezamos a hablar de demencia y podemos diferenciar 3 estadíos: leve, moderado y grave, dependiendo de la ayuda requerida para actividades de la vida diaria. Puede ir acompañado de alteraciones en el comportamiento (gritos, insultos, agresiones verbales o físicas, etc.).

Síntomas frecuentes
Los síntomas que aparecen varían según el caso del que estemos hablando, su relación con otras posibles alteraciones, o la capacidad afectada, por lo que a continuación nos centraremos en explicar cómo diferentes áreas pueden verse afectadas:
- Memoria: La capacidad para recordar está limitada. Cuando el deterioro es leve, vemos que se repiten las mismas preguntas, se olvida qué se ha desayunado hoy, o si hemos tenido una conversación. Cuando el deterioro es más grave, empiezan a perderse datos y recuerdos de su propia historia personal (cuándo fue el día de su boda, la fecha de su cumpleaños, el nombre de sus familiares, etc.).
- Desorientación temporal-espacial. Para la persona es difícil responder en qué día, mes o año nos encontramos; así como saber si estamos en el salón, en la segunda planta de su propia casa, o en cualquier otro lado.
- Funciones ejecutivas/atención: Resolver actividades o problemas cada vez se hace una tarea más compleja. Concentrarse y planificar cada vez cuesta más, y la mente no funciona a la velocidad a la que funcionaba antes. Todo esto puede dar lugar a la fatiga mental, por lo que el tiempo de trabajo tiene que reducirse para evitar un agotamiento extremo.
- Lenguaje: Al mantener una conversación vemos que no suele ser fluida: a veces falta comprensión para entender lo que estamos preguntando, y la búsqueda de palabras para expresarse correctamente se vuelve todo un desafío.
- Conducta y afecto: Notamos que la persona ya no es la que era, es como si estuviese en momentos más apagada (Apatía) e incluso se nos dificulta poder hablar con ella porque “pierde la paciencia” (irritabilidad). En muchos de los casos, pueden aparecer episodios de depresión o ansiedad; y, en fases avanzadas, delirios o alucinaciones que pueden dar lugar a alteraciones de conducta y acabar en cierta agresividad.
- Sueño y energía: La dificultad para dormir aparece habitualmente, interfiriendo en el rendimiento y empeorando la irritabilidad.
Tratamiento para los trastornos neurocognitivos
Acompañar a la persona es fundamental. Para ello, se debe contar tanto con intervenciones psicosociales como con tratamiento psicofarmacológico siempre que sea necesario.
Abordaje no farmacológico (pilar central)
- Cuidados centrados en la persona: no solo es importante que quien esté sufriendo este tipo de trastorno reciba ayuda, sino que también las familias y entorno deben recibir una atención para saber manejar la situación y evitar el síndrome del cuidador quemado. Las modificaciones del entorno y el establecimiento de rutinas estructuradas son esenciales en estos momentos.
- Intervenciones psicosociales: Puede ser muy positivo acudir a centros de día donde poder beneficiarse de talleres de estimulación cognitiva, actividad física regular, terapia ocupacional, manejo del sueño.
Tratamiento farmacológico (según la causa)
El tratamiento farmacológico varía en función del trastorno y los síntomas, por lo que la valoración neurológica por parte de un profesional es clave para saber qué se necesita en cada caso.
Comprender los trastornos neurocognitivos no solo nos ayuda a poner nombre a lo que ocurre, sino también a mirar estas experiencias con más compasión y menos miedo. Cada proceso, ya sea un Delírium o un Trastorno Neurocognitivo Menor o Mayor, tiene sus propios ritmos, matices, y necesidades; de modo que conocerlo es el primer paso para acompañar con presencia y cuidado.
Aunque a veces pueda resultar abrumador, nadie debería transitar este camino en soledad. Si sientes que tú o alguien cercano está viviendo cambios que generan preocupación, recuerda que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino un acto profundo de amor y responsabilidad. Con una atención profesional adecuada, información clara y una red de apoyo, es posible encontrar maneras de adaptarse, sostenerse y crear espacios de bienestar incluso en medio de la incertidumbre.
Porque cuando comprendemos lo que nos pasa y nos dejamos acompañar, el camino se vuelve un poquito más amable.
Preguntas frecuentes
Depende del tipo y del origen. En el caso del Delírium, suele ser reversible cuando se trata la causa que lo provoca. En los Trastornos Neurocognitivos Mayores y Menores, el objetivo no es la cura, sino frenar el avance, mejorar la calidad de vida y acompañar tanto a la persona como a su entorno.
Acompañar desde la paciencia, ofrecer un entorno seguro y estructurado, validar sus emociones y facilitar la comunicación. Además, es importante que la persona cuidadora también reciba apoyo para evitar sobrecargas y poder sostener el acompañamiento de manera saludable.
Cuando los olvidos, la desorientación o los cambios en la forma de relacionarse comienzan a afectar su día a día, se repiten con frecuencia o generan un malestar evidente. En estos casos, es recomendable consultar con una persona profesional para una valoración adecuada.
Referencias
Morrison, J. (2015). DSM-5® Guía para el diagnóstico clínico. Editorial El Manual Moderno.
Huerta, K. C. (2019). Trastornos neurocognitivos en el adulto mayor: evaluación, diagnóstico e intervención neuropsicológica.

