Puede que alguna vez hayas podido pensar en alguien conocido y que, por un momento, no llegues a recordar su cara, a pesar de conocerlo perfectamente. Esto es algo natural que puede ocurrirnos sin que signifique un problema. Pero, cuando esto sucede de forma continua y generando un malestar, es algo que lleva un nombre. Este fenómeno es conocido como “Agnosia”, y afecta a la capacidad que tienen nuestros sentidos para dar sentido al mundo que nos rodea.
En este artículo exploraremos un poquito más en profundidad este concepto, qué tipos existen, las causas más frecuentes, su evaluación y el tratamiento.
Definición de agnosia
La agnosia es la dificultad para poder reconocer estímulos (objetos, sonidos, olores, sabores, personas) a pesar de que nuestra vista, olfato o cualquiera de nuestros sentidos funcionen correctamente. Este fenómeno tiene lugar como consecuencia de la falta de comunicación entre diferentes zonas de nuestro cerebro (como el lóbulo occipital, parietal o temporal).
Cuando esto ocurre, es normal sentir ansiedad o confusión, provocando incluso el aislamiento, ya que no nos sentimos seguras al relacionarnos con las demás personas.
Tipos de agnosia
Es importante saber que la agnosia puede expresarse de maneras diferentes:
- Agnosia visual: El sentido de la vista está preservado; es decir, vemos bien pero nos cuesta saber qué es lo que estamos viendo. Por ejemplo, en personas con Alzheimer avanzado pueden ver una toalla pero no saber qué es ni para qué utilizarla. También podemos encontrar casos más específicos, como la prosopagnosia, donde aparece una gran dificultad para reconocer rostros conocidos.
- Agnosia auditiva: Ocurre cuando escuchamos un sonido pero no podemos identificarlo. Por ejemplo, oímos el timbre de casa pero no sabemos qué es lo que está sonando.
- Agnosia táctil (astereognosia): Al tocar un objeto, podemos sentir su forma, peso o la textura que tiene pero nos cuesta reconocerlo. Por ejemplo, como cuando estamos a oscuras y buscamos un objeto en la habitación y lo reconocemos al tocarlo. Cuando aparece esta condición, nos sería imposible poder hacerlo.
- Agnosia olfativa o gustativa: Dejamos de reconocer olores o sabores que forman parte de nuestro día a día.
Causas frecuentes
La agnosia aparece normalmente después de ocurrir un daño en las zonas de nuestro cerebro que están encargadas de procesar e integrar la información sensorial. Estos daños cerebrales suelen aparecer por:
- Accidentes cerebrovasculares (ictus).
- Infecciones.
- Tumores cerebrales.
- Traumatismos craneales.
- Enfermedades neurodegenerativas (como el Alzheimer o el Párkinson).

¿Cómo se evalúa?
Para obtener un diagnóstico, es necesario realizar una evaluación neuropsicológica por parte de una persona profesional para identificar el tipo de alteración que existe. Está evaluación se compone de 3 partes:
- Historia clínica y exploración neurológica/neuropsicológica.
- Pruebas neuropsicológicas especificas: Se utilizan pruebas y test estandarizados que arrojan información muy importante y precisa de la alteración.
- Neuroimagen (RM/TC): Es imprescindible para poder identificar qué lesión es la que la puede estar causándola.
Tratamiento para la agnosia
En estos casos todavía no existe tratamiento farmacológico o medicación específica para “curar” la agnosia, pero sí otros abordajes que son eficaces para mejorar la calidad de vida y el bienestar de la persona:
- Tratamiento psicológico: Como leías al principio del articulo, la agnosia genera mucha ansiedad, tristeza o frustración; por lo que la terapia psicológica es esencial y se debe complementar con el resto de abordajes que se han indicado. Así, la persona podrá recibir acompañamiento para entender qué está pasando, reducir la angustia, e ir entendiendo poco a poco cómo va a ser su nueva vida.
- Terapia ocupacional: Aunque dependiendo de la modalidad afectada, es una excelente opción para trabajar estrategias de la vida diaria.
- Rehabilitación neuropsicológica: Destinada a “reaprender”. Se enseñan nuevas formas de reconocer los objetos (por ejemplo, en vez de por su forma, por su olor), se ayuda a identificar a las personas por su voz en vez de por su rostro, etc.
- Apoyos tecnológicos: Álbumes con fotos y nombres de las personas, agendas visuales, o etiquetas en los objetos que no se logran identificar, entre otros apoyos.
Vivir con agnosia es un ejemplo de que no solo necesitamos que nuestros sentidos funcionen correctamente para poder estar presentes en el mundo que nos rodea, sino que también es necesario que nuestro cerebro pueda interpretar correctamente la información que recibe de ellos.
Si estás en esta situación recuerda que no estás sola. El apoyo profesional es clave para poder vivir con bienestar y comodidad, ayudándonos a adquirir nuevas estrategias y reduciendo la inseguridad emocional que se puede llegar a sentir en estos casos.
Preguntas frecuentes
No. La intensidad y el tipo de agnosia pueden variar mucho dependiendo de la causa, la zona del cerebro afectada y el estado de salud general de cada persona. Algunas presentan dificultades muy específicas, mientras que otras pueden ver afectadas varias áreas sensoriales.
No. En la agnosia el sentido funciona correctamente (vemos, oímos, tocamos…), pero la dificultad aparece en el procesamiento e interpretación de esa información. No dejamos de percibir, sino que deja de tener significado para nosotras.
La agnosia visual suele aparecer cuando se dañan áreas de la corteza occipital (encargada del procesamiento inicial de la visión); y, sobre todo, zonas de la corteza temporal inferior, que es donde interpretamos y damos significado a lo que vemos. Cuando estas regiones se alteran, la persona puede percibir correctamente las imágenes, pero tiene dificultades para reconocer objetos, caras o formas.
Referencias
Farah, M. J. (1992). Agnosia. Current Opinion In Neurobiology, 2(2), 162-164.
