Psicología y bienestar

Zona de confort: qué es, ejemplos y cómo salir de ella

Paula Campos

Escrito y revisado por Paula Campos, psicóloga con enfoque integrador.

Actualizado el

Zona de confort portada

Hoy en día escuchamos muy a menudo la frase de “estás en tu zona de confort” y cada vez nos resuena más ese término. La zona de confort es un espacio donde nos sentimos seguras y libres de riesgo, pero también un lugar que no siempre nos permite crecer y avanzar.

En este artículo vamos a explorar el por qué nos aferramos a la comodidad, qué beneficios e inconvenientes tiene, y cómo podemos salir de ella poco a poco.

¿Qué es la zona de confort?

La zona de confort describe una situación que conocemos y a la que estamos acostumbradas, sea beneficiosa o no, pero que puede no permitirnos evolucionar. En muchas ocasiones, este estancamiento está ligado a miedos o falta de confianza en una misma. Si sientes que el miedo te impide avanzar, trabajar en un proceso de terapia de autoestima puede ser la llave para recuperar tu seguridad y empezar a expandir tus límites.

Esta “zona” es un estado psicológico en el que llevamos a cabo las actividades cotidianas, las rutinas y lo que conocemos con una sensación de seguridad, tranquilidad y control, evitando en todo momento que pueda haber riesgos, incertidumbre, o ansiedad. Así que esta zona de confort, como humanas que somos, nos encanta.

De hecho, ¡su origen es muy curioso! Viene de un experimento de Psicología que se llevo a cabo a principios de siglo XX por los psicólogos Yekes y Dodson. Lo que descubrieron fue que un estado de comodidad (como la zona de confort) da lugar a un rendimiento estable pero sin grandes mejoras, y que, sin embargo, nuestro rendimiento aumenta cuando existe un cierto grado de incomodidad o estrés, a lo que llamaron “ansiedad óptima”. En ese sentido, de esta teoría lo que podemos extraer es que, aunque la comodidad es necesaria, también necesitamos aprender a sostener la incomodidad de vez en cuando. De lo contrario, nuestra vida puede estancarse en algo que, quizá, no es del todo bueno para nosotras, o no es algo que estemos eligiendo con certeza y conciencia.

Ejemplos de zona de confort

  • Estar en un trabajo estable pero poco motivador.
  • Rutinas diarias repetitivas.
  • Estancamiento académico.
  • Relaciones que sientas que no avanzan, tanto de amistad como de parejas.
  • Miedo a emprender a tener nuevos proyectos laborales.
  • No aprender habilidades nuevas como, por ejemplo, idiomas o tecnología, por pensar que es demasiado complicado.
  • Evitar hablar en público y querer estar siempre en un segundo plano.
  • Evitar el conflicto, no expresar lo que siento o quiero o necesito para no crear problemas, esto también puede generar estrés en el entorno laboral.
  • Evitar cambios en el aspecto, en la imagen.
  • Rechazar oportunidades sociales, no asistir a eventos, ni reuniones ni actividades grupales para evitar la incomodidad de socializar.
  • Evitar viajes a lugares desconocidos.
  • Quedarse siempre con el mismo rol dentro del grupo.
Zona de confort que es

Beneficios y riesgos de la zona de confort

¡Ojo! La zona de confort no es “mala” como tal. Como todo aquello que nos ocurre a nivel psicológico, tiene un sentido y una función en nuestra vida. Aún así, es importante saber que, si nos quedamos en ella, estaremos asumiendo ciertos riesgos para nuestro bienestar completo y emocional.

Beneficios de salir de la zona de confort

  • Crecimiento personal. Aprender a habitar la incomodidad y darnos el permiso de salir de la zona de confort puede ser clave para crecer. Cuando nos enfrentamos a lo desconocido comenzamos a desarrollar habilidades y a adquirir conocimientos que no sabíamos que teníamos. Y esto, de por sí, ¡ayuda a nuestra autoestima!
  • Superación. Nuestra mente suele ponernos límites que creemos que no vamos a ser capaces de lograr. Cuando cruzamos esos límites, descubrimos que somos más capaces de lo que habíamos pensado que éramos. Y esa sensación de capacidad es toda una cura para el corazón.
  • Nuevas oportunidades. Cuando nos damos el permiso de salir de esa zona, podemos explorar nuevas oportunidades, ya sea en el ámbito personal como en el profesional, rompemos la burbuja segura y conocemos nuevas realidades que nos permite florecer, experimentar y crecer. ¡Incluso aunque el miedo nos acompañe, como es normal!
  • Autodescubrimiento. Cuando nos enfrentamos a nuevos desafíos, nos damos la oportunidad de conocernos mejor, de conocer facetas de nuestra personalidad y habilidades que no sabíamos que teníamos. Autodescubrirse es un viaje precioso a nuestro interior donde conectaremos con nuestras pasiones, valores y motivaciones profundas. No solo se expande tu zona de seguridad, sino que también se expande tu identidad.
  • Flexibilidad. La capacidad de adaptación es una de las capacidades mas valiosas que podemos desarrollar cuando salimos de la zona de confort. Y qué importante poder aprender a adaptarnos en un mundo tan imprevisible. Además, la flexibilidad nos protege de desarrollar diferentes tipos de malestares psicológicos (la rigidez, por ejemplo, suele relacionarse con problemas emocionales).

Riesgos de quedarse en la zona de confort

Aunque la zona de confort tenga la importante función de protegernos y cuidarnos frente a lo desconocido, también puede bloquearnos mucho de tomar decisiones que nos hagan crecer o acercarnos hacia aquello que nos aporte un mayor bienestar.

  • Estancamiento personal. Cuando no nos enfrentamos a nuevos desafíos, las habilidades y la creatividad pueden dejar de desarrollarse. Además, quizá llegamos a quedarnos en lugares que, aunque sean conocidos, no son los más saludables para nosotras en la actualidad.
  • Pérdida de oportunidad. No movernos puede privarnos de conocer oportunidades de cambio que, quizá, son más coherentes con lo que necesitamos o queremos.
  • Menos tolerancia a la frustración. Cuanto menos nos enfrentamos a situaciones nuevas, más difícil va a ser manejar la incertidumbre o el error. Y esto puede generarnos mucho malestar, porque la realidad es que cometeremos errores una y otra vez en nuestra vida.
  • Dependencia excesiva a la rutina. La rigidez a la rutina puede dificultar la adaptación cuando la vida exige cambios inevitables, sumando más conflicto o malestar del que estos cambios ya de base puedan traer consigo.
  • Autopercepción limitada: Si nos nos damos el permiso de habitar otros lugares, otras formas de hacer, de sentir, de expresarnos… quizá no podemos desarrollar todo aquello que somos.

Cómo identificar si te encuentras en este espacio de comodidad

No es fácil saber si estamos o no en un espacio de comodidad, porque no siempre nos cuestionamos si lo que tenemos es lo que queremos, si estamos realmente bien ocupando el lugar que ocupamos, o si hay algo que necesitáramos cambiar. Y no nos lo solemos preguntar porque, efectivamente, son reflexiones complejas y, muchas veces, incómodas.

Cuando sentimos que vivimos en automático, que la vida se nos pasa, que no nos estamos enterando muy bien de lo que sucede, o tenemos la sensación de no avanzar y estar siempre en el mismo punto, quizá es cuando podemos llegar a estancamos. Si estas metida en una rutina rígida, si evitas enfrentarte a nuevos retos, tomar decisiones, haces siempre lo mismo, te sientes aburrida con tu forma de vivir, o no paras a preguntarte qué puedes cambiar… quizá haya cosas que revisar.

¿Cómo salir de la zona de confort?

Para poder salir de la zona de confort tenemos que empezar por entender que la zona de confort no es algo negativo, ni algo de lo que haya que huir para siempre. Es importante entender que la zona de confort o la comodidad siempre van a existir en nuestra vida, y está bien. La clave es saber que tenemos esa parcela para buscar refugio, comodidad, rutina, y seguridad cuando la necesitemos, a la vez que entendemos que es importante danos permiso de ampliar los límites de esa zona tan cómoda. Aprender a habitar la incomodidad, tener al miedo como compañero, agarrar de la mano a la ansiedad… forman parte de este proceso.

Una vez que aprendamos a convivir con esa incomodidad, llegaremos a la zona de crecimiento, donde aumenta nuestra confianza por haber sido capaces de hacer algo que nos asustaba hacer en un inicio. En esta zona puedes desarrollar mejor tu inteligencia emocional, tus capacidad cognitiva, conocerte mejor y aumentar tu seguridad y confianza.

De entre este equilibrio entre la necesidad de comodidad para la seguridad, y la necesidad de incomodidad para el crecimiento, también será importante conocerte. Conocer tu historia vital te permitirá entender tus miedos, conocer tus necesidades te permitirá tomar decisiones para acercarte a ella, y conocer tus valores te permitirá acercarte a ellos.

Referencias

Yerkes, R. M., & Dodson, J. D. (1908). The relation of strength of stimulus to rapidity of habit formation. Journal of Comparative Neurology and Psychology, 18(5), 459–482.

IEAD. (s.f.) Recuperado de https://iead.es/beneficios-salir-zona-confort/

¿Nos compartes?

Ayuda a que el contenido llegue más lejos

El contenido ha sido redactado con fines divulgativos, en ningún caso puede sustituir la valoración de un profesional. El artículo ha sido revisado por el equipo de redacción clínica.

Deja un comentario

¿Lo que leíste te ha resonado?

Test de terapia

¿Sientes que no estás bien pero no sabes lo que te pasa? Este test puede ayudarte a valorar si este es un bueno momento para iniciar terapia.

Somos estupendas psicología
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.