La negligencia emocional es una experiencia en la que nuestras necesidades afectivas no son vistas, validadas o respondidas de forma constante por quienes nos rodean. Aunque a menudo invisible, esta falta de respuesta empática deja una profunda huella en nuestra vida adulta, afectando la forma en que nos relacionamos con nosotras mismas y con el mundo.
En este artículo, vamos a desgranar qué es exactamente esta vivencia, cómo se manifiesta en la infancia y en la edad adulta, cuáles son sus consecuencias más habituales y, lo más importante, cómo puedes comenzar a trabajar y reparar estas heridas emocionales para avanzar hacia un mayor bienestar.
¿Qué es la negligencia emocional?
La negligencia emocional es un fenómeno que se presenta cuando nuestras necesidades emocionales no son reconocidas, validadas ni respondidas de forma adecuada o de manera constante, por parte de quienes nos rodean (Glaser, 2002). Especialmente, lo encontramos durante la infancia, siendo considerada por muchos profesionales una forma de maltrato infantil al igual que el abuso físico, el abuso sexual, el abuso emocional y la negligencia física (Lueger-Schuster et al, 2018). Otros organismos, como la OMS (2024) y la CDC (2024) lo consideran una forma de maltrato infantil dentro del apartado de “negligencia”, junto a la negligencia física.
Aunque generalmente hablamos de negligencia emocional en la infancia, las carencias emocionales no se limitan exclusivamente a la niñez. La huella que deja nos puede seguir impactando en etapas posteriores de nuestra vida, así como podemos experimentar carencias más adelante, aunque de manera diferente a como se viven en la infancia.
Negligencia emocional en la infancia
La negligencia emocional en la infancia ocurre cuando las figuras cuidadoras no responden adecuadamente a las necesidades emocionales de la criatura; es decir, a aquellos afectos y cuidados que necesitamos en un momento de tantísima dependencia y vulnerabilidad. Del mismo modo que la negligencia física implica no cubrir necesidades básicas como alimentación o higiene, la negligencia emocional supone no atender las necesidades de afecto, consuelo o conexión emocional (Glaser, 2002).
A pesar de que este tipo de negligencia puede repercutir de manera significativa en el desarrollo de la criatura, suele pasar desapercibida.
Ejemplos de negligencia emocional en la infancia
- Ausencia de apoyo emocional en momentos de malestar.
- Falta de muestras de afecto y cariño.
- Desinterés por el bienestar o la vida de la criatura.
- Ignorar conductas o demandas emocionales (por ejemplo, el llanto).
- Minimizar o invalidar las emociones que siente la criatura.
- Restar importancia a los esfuerzos o logros.
- Mostrarse ausente o distante en la interacción.
- Falta de apoyo ante situaciones de malestar (por ejemplo, ante acoso escolar).
- Uso excesivo de distracciones para mantener a la criatura “tranquila”.
Es importante tener en cuenta que la negligencia emocional no ocurre por un hecho aislado, sino por la repetición de estas conductas a lo largo del tiempo, de manera constante. Es ahí cuando la huella emocional y traumática se queda grabada.
Consecuencias
Los efectos de la negligencia emocional infantil pueden manifestarse tanto durante la infancia como en la adolescencia y la edad adulta; y pueden variar dependiendo de la etapa en la que nos encontremos.
Algunas de las consecuencias observadas con mayor frecuencia son:
- Problemas de concentración y memoria.
- Dificultad para regular las emociones.
- Déficit en inteligencia emocional.
- Desarrollo de apego inseguro (ansioso, evitativo o desorganizado).
- Mayor riesgo de depresión, ansiedad, abuso de sustancias y trastornos alimentarios.
- Sentimientos de culpa o responsabilidad excesiva.
- Problemas en las relaciones interpersonales.
- Dificultades en la vida social e interacciones sociales.
- Mayor riesgo de relaciones disfuncionales o conflictivas.
- Baja autoestima.
Es importante tener en cuenta que cada persona y cada caso pueden ser diferentes, y que esto es algo que solo puede comprenderse en el contexto individual e íntimo de la terapia.

Negligencia emocional en adultos
En la adultez, las relaciones son entre iguales, por lo que el término “negligencia” no sería el adecuado en términos clínicos. Sin embargo, sí puede darse un fenómeno similar, cuando sentimos que nuestras necesidades emocionales no son atendidas, escuchadas o validadas por personas significativas, como pareja, familia o amistades.
Es lo que muchas personas describen como “sentirse solas” dentro de la relación. En el contexto terapéutico, es común observar este fenómeno especialmente en relaciones de pareja: una de las partes puede percibir ausencia de apoyo emocional, empatía, validación o comunicación afectiva por parte de la otra. Esto no significa necesariamente que no haya amor por parte de nuestra pareja, pero nos afecta de igual manera.
También es muy común que las personas que han vivido negligencia emocional en la infancia sientan algo similar en la vida adulta, o que toleren vínculos donde vuelven a sentirse emocionalmente invisibles. Esto puede deberse a factores como presentar apego inseguro, repetir patrones aprendidos o a la reactivación de heridas relacionales vividas en la infancia.
Ejemplos de negligencia emocional en adultos
Son muchas las situaciones que pueden hacernos sentir que nuestras necesidades emocionales no están siendo cuidadas. Por ejemplo, autores como Yousefi (2025) han descrito la percepción de “negligencia”, es decir, el abandono o la desatención emocional dentro de la pareja con algunos de los siguientes ejemplos:
- Sensación de no poder contar con la pareja como apoyo emocional.
- Sentimiento de incomprensión o invalidación emocional.
- Dificultades de comunicación (por ejemplo, evasión o silencio prolongado).
- Percepción de indiferencia por parte de la pareja y desconexión emocional.
- Escucha pasiva o distraída de la pareja con respecto a lo compartido.
- Evitar hablar de emociones, problemas y experiencias internas.
- Reaccionar con frialdad ante la respuesta emocional de la otra persona.
Este tipo de experiencias también pueden darse en relaciones familiares o de amistades, donde la persona percibe una falta constante de atención hacia su mundo interno y experiencia emocional. Es importante tener en cuenta que no siempre hay ausencia de afecto o de atención emocional real, sino que percibimos subjetivamente que nuestras necesidades emocionales no están siendo atendidas de manera consistente.
Consecuencias
En la literatura clínica aún no se ha estudiado de manera amplia este fenómeno en la etapa adulta, pero en la práctica clínica es común encontrar la siguiente sintomatología en personas que se identifican con estas situaciones en sus relaciones interpersonales:
- Dificultad para confiar en las demás personas.
- Miedo al abandono.
- Baja autoestima.
- Sentimientos de inferioridad o insuficiencia.
- Búsqueda constante de validación externa.
- Sensación de vacío o desconexión emocional.
- Sintomatología depresiva.
¿Cómo superar la negligencia emocional?
La negligencia emocional puede trabajarse en cualquier etapa de la vida, ya sea en la infancia, la adolescencia o la adultez. Es importante reconocer y validar la propia experiencia personal, así como identificar las situaciones vividas y cómo estas nos acaban afectando en el día a día.
La psicoeducación es fundamental para entender qué es la negligencia emocional, cómo se manifiesta y qué efectos tiene en la persona. Tras esto, podemos comenzar el proceso de sanar las heridas de la infancia o de la etapa adulta y trabajar en cómo nos afectan. El trabajo terapéutico puede abordarse desde diferentes enfoques, tanto en terapia online como presencial. La literatura psicológica y la evidencia clínica sugiere que con acompañamiento y trabajo emocional sostenido se puede trabajar en las heridas del pasado y del presente y mejorar el bienestar emocional; teniendo en cuenta que cada persona y caso es diferente. Además, es importante fomentar la autocompasión, el autocuidado, la regulación emocional y la construcción de vínculos seguros, donde la persona se sienta escuchada y validada.
También se puede intervenir de manera preventiva o en inicios tempranos involucrando a padres y/o madres, o figuras de rol, aportando apoyo, psicoeducación e intervención en los estilos de apego de estos.
Si sientes que necesitas un espacio seguro y profesional para integrar el impacto de la carencia afectiva y aprender a validar tu mundo interior, nuestro equipo de psicólogas sanitarias está aquí para acompañarte en este proceso. Recuerda: eres una persona valiente que está dando pasos hacia un mayor bienestar.
Preguntas frecuentes
La invalidación emocional es el acto de rechazar, juzgar, minimizar o ignorar la experiencia emocional de otra persona. Es dañina porque enseña a la persona que sus sentimientos están mal o son exagerados, lo que lleva a la supresión de las emociones y a una dificultad para confiar en la propia percepción del mundo interior, generando culpa e insuficiencia.
Aunque no es una relación directa de causa-efecto, las Personas Altamente Sensibles (PAS) que han experimentado negligencia emocional pueden sentirse especialmente afectadas. Su profundidad de procesamiento y alta reactividad emocional hacen que la falta de validación y contención se viva con una intensidad mayor, lo que a menudo resulta en una mayor dificultad para regular sus emociones y un sentimiento más profundo de incomprensión.
La clave es la autoconciencia y la observación. Si notas que sueles minimizar o invalidar las emociones de las personas cercanas (“no llores”, “exageras”), si sientes frustración o evitación cuando alguien te pide apoyo emocional, o si tiendes a reaccionar con frialdad o distancia, podría ser un indicio. El trabajo terapéutico te ayuda a identificar y trabajar estos patrones aprendidos.
Referencias
Centers for Disease Control and Prevention. (2024). About child abuse and neglect.
Glaser, D. (2002). Emotional abuse and neglect (psychological maltreatment): A conceptual framework. Child Abuse & Neglect, 26(6–7), 697–714.
Levitt, T. (2022). Evaluating outcome factors of childhood emotional neglect: An exploratory factor analysis (Tesis doctoral, National Louis University). National Louis University Digital Commons.
Lueger-Schuster, B., Knefel, M., Glück, T. M., Tran, U. S., & Weindl, D. (2018). Child abuse and neglect in institutional settings: Results from the Austrian prevalence study. Child Abuse & Neglect, 84, 1–10.
Organización Mundial de la Salud. (2024). Maltrato infantil.
Singh, A. (2025). The psychological effects of emotional neglect in childhood. International Journal of Advance Research, Ideas and Innovations in Technology, 11(4).
Yousefi, N. (2025). Exploring communication breakdowns in marriages affected by emotional neglect. Journal of Psychosocial Rehabilitation and Family Care, 12(4), 1–12.

