Agorafobia: Qué es y sus síntomas

Quizá asocies esta palabra con algún tipo de fobia; o quizá hayas escuchado hablar de la agorafobia como el miedo a estar en espacios grandes y exteriores.

Como este es un concepto que suele generar dudas, y que muchas veces está invisibilizado y engullido por la gran etiqueta “ansiedad”, en este artículo vamos a dedicarle el espacio que merece. Hablemos sobre la agorafobia, qué es, y sus síntomas.

Qué es la agorafobia

La agorafobia forma parte de lo que se denominan “Trastornos de ansiedad”. Es una categoría diagnóstica que se compone de una serie de síntomas en los que luego profundizaremos. Ahora bien, al hablar de diagnósticos es importante hacer un apunte.

Las etiquetas diagnósticas hay que cogerlas con cuidado. Es decir, que pongamos la etiqueta de agorafobia puede ayudar a entender qué nos sucede, y a saber qué podemos hacer para trabajar hacia un mayor bienestar en este sentido. Pero esto es diferente a incrustarnos esa etiqueta y cargarla como si fuera una definición de nosotras. Siempre somos mucho más que un diagnóstico, y esto es esencial tenerlo en cuenta.

Al hablar de agorafobia, hablamos de una problemática que es muy común. Ahora bien, en líneas anteriores leías que la agorafobia, con frecuencia, suele estar opacada o engullida por la gran “ansiedad”. Dado que se incluye dentro de los trastornos de ansiedad, a veces englobamos una dentro de otra, y pensamos (o nos dicen) que tenemos ansiedad cuando, concretamente, lo que nos ocurre encaja más con la agorafobia.

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Vamos a meternos en materia. La agorafobia, dentro de este gran especto de problemas de ansiedad, da nombre al malestar que genera estar en situaciones o lugares en los que la persona siente que está atrapada, que no puede salir, o en los que se siente de alguna manera desprotegida. Esto no tiene que ver con “no poder” realmente salir de ese lugar o situación, sino con la sensación que se tiene de no poder hacerlo. Por ejemplo, una persona con agorafobia puede que se sienta mal, ansiosa, o desregulada cuando está en el transporte público, cuando está en una reunión, en un examen, o viendo una obra de teatro.

Las situaciones que pueden generar ansiedad a la persona con agorafobia son muy diversas, aunque el denominador común es la angustia o miedo que se siente ante la sensación de no poder salir de donde se está, o bien el miedo sentido ante la posibilidad de quedar en evidencia o avergonzadx si, por ejemplo, sufre un ataque de pánico en público. Otros ejemplos de situaciones pueden ser: estar sola fuera de casa, acudir al trabajo, ir al cine, pasar por un puente, estar entre multitud, etc.

Pero, ¿por qué pasa esto?, puede que te preguntes. Pues bien, la agorafobia a veces comienza con un ataque de pánico. Después, nace la preocupación por si estas u otras sensaciones corporales desagradables vuelven a ocurrir. También, se va asociando la sensación de malestar o ansiedad a una situación o lugar en concreto. Poco a poco, es como si la ansiedad quisiera ganar más terreno, y entonces se va generalizando, de forma que se siente agorafobia ante cada vez más situaciones o lugares.

En un intento de protegernos, lo que tratamos de hacer es evitar ese tipo de situaciones, o tratar de escapar de ellas, ya que todo entorno que se aleje de nuestra seguridad se vive como una amenaza. El problema que esta evitación conlleva es que perpetua ese miedo y, por tanto, el malestar asociado. Porque, a su vez, es como si la agorafobia se estuviera comiendo nuestra vida.

Agorafobia: Qué es y sus síntomas

Síntomas de agorafobia

Para entender un poquito más sobre la agorafobia, vamos a describir sus síntomas más habituales.

Síntomas cognitivos y emocionales

  • Preocupación intensa al acudir a planes, lugares o situaciones que generan ansiedad
  • Preocupación intensa por la posibilidad de tener un ataque de pánico o cualquier otra sensación desagradable o conducta que pueda “dejar en evidencia”
  • Pensamientos como: “no puedo aguantar en una reunión”, “si me pasa algo voy a quedar en evidencia o a hacer el ridículo”, “me voy a desmayar en cualquier momento”, “me ahogo si estoy en un sitio sin ventilación”, “no me encuentro bien y no puedo salir de aquí”, “van a ver cómo me mareo/vomito/me desmayo…”, “aquí nadie puede ayudarme”, “si me pasa algo no tengo escapatoria”, etc.
  • Miedo intenso ante situaciones en las que se percibe difícil la posibilidad de salir o recibir ayuda (sería casi como un “miedo al miedo”).
  • Ansiedad anticipatoria
  • Frustración, autocrítica, culpa, vergüenza

Síntomas corporales

La agorafobia, como trastorno de ansiedad que es, tiene una serie de manifestaciones que están muy relacionadas con la activación general de nuestro cuerpo. Entre otras:

  • Taquicardia o aceleración del corazón
  • Sudoración
  • Sensación de mareo
  • Sensación de falta de aire
  • Respiración acelerada
  • Sofoco
  • Sensación de atragantarse
  • Presión en el pecho

Síntomas conductuales

  • Evitación de lugares, planes o situaciones que se anticipan angustiosas
  • Escape de lugares, planes o situaciones
  • Conductas que aporten seguridad y sensación de mayor control: ir acompañado/a, ponerse cerca de la puerta o de la salida, llamar por teléfono a alguien, llevar medicación, etc.
  • La vida de la persona se va reduciendo y limitando, pues queda muy condicionada por la evitación

Tratamiento para superar la agorafobia

La agorafobia puede llegar a generar mucho malestar, pues, como leías, es como si se fuera comiendo nuestros espacios vitales, nuestros planes, intereses, viajes.. Cada vez tiene más hambre, pues descubrimos que nos sentimos menos ansiosas cuando evitamos, y entonces lo que ocurre es que ella se aprovecha y nos come más espacio.

Poco a poco, nuestro bienestar se va viendo afectado. Puede resultar difícil sentir que no se tienen las herramientas para salir de ahí, pero, la buena noticia es que la agorafobia puede trabajarse en terapia.

El tratamiento para superar la agorafobia tiene varios pasos importantes. Una de las piedras angulares en el tratamiento de la agorafobia es el vínculo terapéutico, como siempre. Es decir, es necesario que la terapia sea un lugar de seguridad y comodidad, en el que nadie va a juzgarte, sino todo lo contrario, serás aceptada tú y todo lo que en la sesión compartas.

Algo esencial en el trabajo de la agorafobia es entender esta agorafobia. Esto conlleva, de forma resumida, dos cosas: por una parte, recibir información mediante psicoeducación sobre qué es la agorafobia, como se expresa, a qué se debe, etc.

Así, estaremos conociendo mejor lo que nos ocurre. Por otro lado, también va a ser importante entender qué sido lo que ha traído a la agorafobia a mi vida. Es decir, cuál es su origen teniendo en cuenta la historia vital particular. Así, estaremos conociéndonos y entendiéndonos -lejos de culparnos-. El hecho de entender de dónde viene y para qué está ahí es un pilar esencial en el trabajo de la agorafobia.

La idea de la psicoterapia integradora para la agorafobia es trabajar pensamientos, emociones, conductas. También, se irá trabajando para cambiar las estrategias que se estaban usando hasta el momento, como la evitación o la lucha constante contra los pensamientos y emociones, de forma que se cambie la relación que se tiene tanto con estos pensamientos como con las emociones más desagradables.

Otros aspectos clave del tratamiento para la agorafobia serán la aceptación, el trabajo de valores, la regulación emocional, la exposición, el control y la incertidumbre, entre otros.

Además, en terapia para la agorafobia se trabajarán herramientas y se desarrollarán recursos para ir trazando el camino hacia un mayor bienestar y para prevenir momentos de recaídas futuros.

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Psicóloga especializada en bienestar emocional con perspectiva integradora, aunando la rama cognitivo conductual junto con la que considera base de su perfil profesional: las Terapias de tercera generación.

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