TDAH: Qué es, síntomas y tratamiento

Seguro que has oído hablar del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad. En este artículo te contamos más acerca de éste, y descubrirás que no se trata de ser despistado, moverse mucho o no presetar atención en los estudios.

Qué es el TDAH

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH es un trastorno del neurodesarrollo. Eso significa que su origen se manifiesta en el desarrollo de la criatura, pudiéndose presentar desde el nacimiento. Otros trastornos del neurodesarrollo son los trastornos de la comunicación o el autismo, como el conocido Síndrome de Asperger.

El TDAH es un trastorno neurobiológico y genético que produce limitaciones en el día a día de la persona. Tal y como indica su nombre, se ve afectada la capacidad de prestar atención y de regular el nivel de actividad.

Tdah qué es

Síntomas del TDAH o Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Al ser un trastorno del neurodesarrollo, la sintomatología comienza antes de los 7 años. Lo síntomas han de aparecer cada día en todos los contextos.

Déficit de atención

El déficit de atención es la dificultad para prestar atención, ya sea de forma inmediata o sostenida. Se puede manifestar de distintas formas: no finalizar tareas u obligaciones, pérdida de objetos, fácil distracción…

Hiperactividad e impulsividad

Se trata de la dificultad para regular el comportamiento o inhibir los pensamientos o conductas. También se pueden experimentar sentimientos de inquietud.

Deterioro de las funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas son procesos que asocian ideas simples y las combinan hacia la resolución de problemas más complejos. Éstas nos ayudan a tomar la iniciativa, a plantear metas y objetivos y realizar un plan de acción para conseguirlos. Algunos procesos implicados son la memoria de trabajo, la focalización de la atención, la autorregulación de la conducta y la inhibición de respuesta.

¿TDAH o TDA?

Aunque en este artículo nos referimos al Trastorno por déficit de atención con hiperactividad en general, este trastorno presenta diferentes variantes:

  • Predominio con déficit de atención: en esta variante en particular se presenta el déficit de atención (TDA), acompañado también por dificultades en la organización y la planificación. Pueden aparecer rasgos de hiperactividad e impulsividad leves, pero no determinan un TDAH por no ser lo suficientemente severos.
  • Predominio impulsivo-hiperactivo: en esta variante puede existir o no el déficit de atención, pero predomina la sintomatología impulsiva e hiperactiva.
  • Combinado (TDAH): se presentan síntomas de inatención y de hiperactividad.

TDAH en niños

La sintomatología del TDAH suele empezar a notarse en la primera infancia, cuando las criaturas no mantienen la atención en la actividad al igual que sus compañeros, se distraen con más facilidad, pierden cosas y se muestran muy movidos e imprudentes. Cabe remarcar que los niños, en general, muestran un punto de hiperactividad en comparación con los adultos, y su nivel atencional está muy por debajo del nuestro. Para que haya un TDAH el déficit de atención y las conductas impulsivas e hiperactivas deben darse con mucha más frecuencia e intensidad de la esperada para el nivel de desarrollo.

En ocasiones los síntomas propios del TDAH pueden observarse más tarde, pero eso no significa que no hayan estado presentes. Hay niños y niñas que pasan más desapercibidos en la escuela y otros que se esfuerzan mucho para poder seguir el ritmo de sus compañeros. También hay alumnos que, debido a su alta capacidad cognitiva, compensan las dificultades de atención del TDAH.

Muchos niños y adolescentes con este trastorno tienen dificultades para regular su comportamiento y ajustarse a las normas sociales. Por este motivo, a veces presentan otros problemas emocionales, como consecuencia del rechazo de otros compañeros y también al darse cuenta de que no rinden en la escuela al igual que los demás alumnos.

Otra característica en los niños y niñas con este trastorno es que se muestran más inmaduros que sus compañeros, aproximadamente dos años menos que ellos.

Suelen encontrarse con muchos momentos de frustración en su vida, y estas situaciones las viven más intensamente. Su tolerancia a la frustración es baja, y todo ello puede dañar la autoestima y bajar la motivación.

TDAH en adultos

El TDAH puede persistir a lo largo de la vida. La sintomatología suele ser más evidente en la infancia y en la adolescencia, debido al gran número de características que se pueden observar en la escuela, en el instituto o con los iguales. De la misma forma, si se empieza el tratamiento en edades tempranas lo más probable es que la sintomatología se atenúe y se sepa gestionar.

Un 75% de los niños con TDAH tendrán TDAH en la adolescencia, y de éstos, un 50% serán adultos con TDAH. La prevalencia en la edad adulta se calcula entorno al 3-4%.

Las personas adultas con TDAH pueden tener dificultades a la hora de gestionar las tareas del día a día, problemas en la organización, pueden presentar cambios de trabajo y de pareja, y si no se ha hecho un buen seguimiento, pueden aparecer, en algunos casos, conductas de riesgo, consumo de sustancias, problemas con el dinero…

Tratamiento del TDAH

Puesto que el TDAH es un trastorno de inicio precoz, se debería siempre empezar la intervención en la infancia, realizando un seguimiento de la persona a lo largo de los años. Los adultos con TDAH que no han sido diagnosticados en la infancia o en la adolescencia, probablemente tendrán más dificultades en su día a día debido a la sintomatología del trastorno.

El tratamiento tiene que ser multidisciplinar, al menos en la infancia y en la adolescencia, y adaptarse a las características de cada persona. Que un tratamiento sea multidisciplinar conlleva que intervienen varios profesionales: en este caso pueden intervenir psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos… sin olvidar a los maestros, educadores y sobre todo a los padres, pilares muy importantes en la vida de los menores.

El primer paso será siempre formar a la familia, a la escuela y al mismo paciente sobre las características del trastorno. En la escuela y en casa se deberán instaurar rutinas, y en el caso de la escuela, implementar adaptaciones en el currículo escolar, si es necesario. A veces también será de gran ayuda la medicación.

Como aspectos generales a trabajar, destacamos los siguientes:

Organización y planificación

Tener las cosas bien organizadas y saber dónde está cada una de ellas facilitará la vida a las personas con TDAH. La planificación es también una de las áreas a trabajar.

De la misma forma, a la hora de trabajar, tener el espacio ordenado, limpio y recogido disminuirá distracciones. Poner el teléfono móvil en otra habitación cuando se necesita estar concentrado también es algo que puede ayudar.

Todas las cosas mencionadas en este punto pueden funcionar a cualquier persona. En general, la organización y saber gestionar el tiempo son de ayuda.

Aquí te dejamos un podcast sobre cómo aprender a gestionar bien el tiempo.

Gestión emocional

Las estrategias de regulación emocional son importantes para todas las personas. Además, el rechazo que algunas veces sufren los niños y adolescentes con TDAH pueden llevar a trastornos emocionales.

Trabajar el autocontrol

Debido que en el TDAH existen dificultades de impulsividad, potenciar el autocontrol es importante. El primer paso es identificar qué siento en mi cuerpo cuando estoy a punto de perder el control, para bajar la activación corporal en ese momento. Practicar el mindfulness también es beneficioso.

Las autoinstrucciones también son una herramienta muy poderosa: se trata de verbalizaciones que nos hacemos a nosotros mismos para la consecución de una tarea o acción. Por ejemplo: “primero voy a leer el enunciado, después subrayar lo importante y finalmente tomaré apuntes.” Las autoinstrucciones las podemos usar en muchas áreas de la vida: en el ámbito educativo, en una discusión, o cuando sintamos que nuestro cuerpo se está acelerando demasiado o nos estamos descontrolando un poco.

Entrenamiento en asertividad

La asertividad es la gran aliada en nuestras relaciones y nos da un empujón para que podamos adquirir unas habilidades sociales más saludables.

En este podcast vas a descubrir más sobre la asertividad.

Potenciar la autoestima

Algo muy sencillo para favorecer la autoestima de los demás es remarcar las cosas que hacen bien, sus puntos fuertes o el esfuerzo dedicado a mejorar. A veces nos centramos en las cosas malas de los demás, cuando seguro que tienen muchas otras cosas buenas.

Ver los puntos positivos del otro también cambia mi manera de ver al otro, con lo que puede cambiar mi forma de actuar con esa persona.

Una dinámica familiar para fortalecer la autoestima y el vínculo entre los familiares es disponer de una cajita la cual siempre estará en el mismo sitio. Cuando me guste algo que haya hecho otro, puedo escribirlo en un trozo de papel y guardarlo en esa cajita. Un día a la semana se pueden leer esos mensajes compartiendo un rato agradable en familia.

En cada aula puede haber dos niños con Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad. De todos depende que se les ofrezca los recursos necesarios para que puedan asistir a la escuela en igual de condiciones que los demás niños.

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Es psicóloga general sanitaria y actualmente está trabajando en una asociación de TEA. Desde hace años ayuda a niñes y adolescentes con trastornos de aprendizaje y lo compagina con su pasión por la divulgación.

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