Frustración: Qué es y cómo gestionarla

“De verdad me frustra tanto esta situación” “Es frustrante no poder hacer nada”. Puede que en alguna ocasión hayas tenido estos pensamientos derivados de la frustración pero, ¿sabes lo que significa realmente la frustración?.  A continuación te contamos qué es y cómo poder gestionarla. 

Qué es la frustración y qué significa

La frustración es una emoción normal por lo que aceptarla será el camino para poder aprender a gestionarla adecuadamente.

Esta emoción tiene que ver con la caída de las expectativas que teníamos sobre alguna situación que estuviera o no en nuestro control. No todo lo podemos controlar y no pasa nada… ¿Entonces por qué nos frustramos? 

Aunque seamos capaces de aceptar que no todo está en nuestras manos también tenemos el derecho de emocionarnos y en este caso, la frustración, es la reacción emocional que tenemos frente a esas cosas que no suceden como nos gustaría y sobre las que no tenemos influencia. La frustración aparece cuando no logramos satisfacer nuestros deseos. Para simplificar, en la frustración, la realidad no corresponde con la expectativa.

“En la frustración, la realidad no corresponde con la expectativa.”

La frustración deriva de la emoción básica de la ira o la rabia. ¿Qué quiere decir esto? Que no se puede etiquetar como positiva o negativa sino que al ser una emoción hablaremos de que es adaptada o desadaptada en función de la situación, la duración y las consecuencias de la misma. 

Sentimiento causado por la frustración 

La frustración a veces se puede confundir con el enfado y es que realmente tienen cosas en común ya que como hemos nombrado, ambas derivan de la emoción básica de la ira o rabia. 

Esta emoción puede provocar malestar pero también, una buena gestión de esta da lugar al crecimiento personal. 

Sentir frustración puede promover varias respuestas en las personas.

Respuesta que lleva a la acción

La frustración puede llevar consigo la impulsividad. Esta impulsividad será adaptada si nos moviliza a la búsqueda de opciones para el buen manejo de esta emoción. Por contra, sería desamparada si la acción tiene que ver con una impulsividad agresiva, ya sea hacia una misma o hacia otra persona. 

Respuesta de huida o paralización

Sentir frustración puede llevarnos a abandonar aquellos objetivos que queríamos conseguir o paralizarnos ante ellos. A veces las cosas no salen según queríamos que fueran pero sería una forma distorsionada de pensar que esta emoción surge ante un fracaso. Que las cosas surjan diferentes a lo esperado no es un fracaso y de hecho, puede ser una oportunidad para aprender. 

Tipos de frustración

Existen dos tipos de frustración en función del locus de control 

Frustración con locus de control interno 

Se entiende está frustración como aquella que tiene que ver directamente con la influencia que nosotras podemos ejercer sobre la situación.

Frustración con locus de control externo

A diferencia de la anterior, en este caso no tenemos influencia sobre la situación, es decir, a priori no podemos hacer nada para cambiarla. 

 Tolerancia a la frustración 

En alguna ocasión habrás escuchado “qué poca tolerancia a la frustración tiene X persona…” Pero, ¿qué significa realmente ser o no ser tolerante ante la frustración? 

La tolerancia a la frustración depende de cada personas y está muy relacionada con la capacidad de aerostación de los obstáculos que nos encontramos en la vida, la adaptación a ellos y la gestión emocional involucrada en este proceso. 

La baja tolerancia a la frustración está relacionada con un malestar elevado que puede producir interferencia en la vida de la persona. Esta baja tolerancia puede incapacitar a quien la sufre a la hora de afrontar las dificultades.

Causas de la baja tolerancia a frustración

La tolerancia a la frustración se desarrolla desde la infancia y la experiencia que vamos adquiriendo nos va formando a ello. Causas importantes a destacar son: 

  • Falta de límites claros o ausencia de ellos
  • Impaciencia. Querer conseguir la satisfacción de forma inmediata
  • No aceptación de la idea de que las cosas no siempre son como queremos
  • Ausencia de resolución de conflictos
  • Dificultad para la adaptación al cambio
  • Inseguridades

Cómo ser más tolerante a la frustración 

La frustración es una emoción que podemos sentir, por eso el comienzo debe ser reconocerla y aceptarla. También será importante tener en cuenta lo siguiente:

  • Re-elabora tus objetivos
  • No podemos con todo y eso está bien, no pasa nada
  • Paciencia
  • Identifica tus creencias irracionales
  • Analiza y aprende de la situación 

Cómo gestionar la frustración 

Tal y como hemos ido explicando la emoción básica que se relaciona con la frustración es la ira o rabia. También puede ser que en ocasiones estén acompañadas de la tristeza (otra de las emociones básicas). 

Si llevas tiempo en esta comunidad estupenda te habrás dado cuenta la importancia que la gestión emocional tiene en la salud mental. Esta vez no iba a ser menos.

Reconoce y acepta la emoción 

Sin saber qué es lo que estamos sintiendo será muy difícil aceptar y entender el por qué de lo que estamos sintiendo. Este trabajo a veces puede resultar complicado si no existe una buena gestión emocional pero para ello puedes pedir ayuda.

Expresa tu frustración

Tienes el derecho de expresar aquello que estás sintiendo. Esta estrategia tan sencilla sirve para poder liberarte y también, por medio de la asertividad, poder comunicarle si así lo necesitas a las demás personas cómo te sientes. 

Lleva tu mente a un lugar seguro 

A veces nos dejamos llevar por el razonamiento emocional. Es importante que puedas llevar a tu mente a un lugar seguro donde conecte con calma y desde allí poder imaginar opciones de cómo afrontar la situación. 

Conócete

Sí, esto que suena tan simple no resulta sencillo. Conocer cuales son nuestras limitaciones también nos hará poner límites y objetivos realistas por lo que de esta manera nos lo pondremos más fácil a nosotras mismas. Trabajar en tu autoestima puede ayudarte a ello.

Busca alternativas

¿Puedes ejercer alguna influencia sobre la situación que te genera frustración? ¿Existe otra manera de interpretar la situación?. En ocasiones, son los pensamientos distorsionados los que nos bloquean y no nos dejan avanzar. Encuentra significa a eso que te frustra. ¿Qué estás aprendiendo?

Reconoce los errores

El error forma parte de la vida de cualquier persona, es por esta razón que aprender de las situaciones nos hará desarrollar la resiliencia de cara al futuro. Aprender de ellos nos puede ayudar a tomar decisiones.

Sé autocompasiva 

En ese momento en el que la emoción está a flor de piel habla contigo misma y trate como lo harías si se tratara de una amiga. A veces la autoexigencia nos juega malas pasadas. 

Frustración: Qué es y cómo gestionarla

Ejemplos de frustración

La frustración puede aparecer en diferentes situaciones de nuestra vida. Es importante reconocerla y aceptarla precisamente para tomar conciencia de qué puede haber detrás de esa emoción.

Frustración emocional

“No quiero sentirme así” “¿Por qué tengo que estar así otra vez?”.  Estos pensamientos recurrentes surgen a partir de etiquetar las emociones como “positivas” o “negativas”. Lo que desearíamos según esta visión es sentirnos siempre alegres (algo que no es posible) por lo que todo lo que diste de esa emoción es “negativo” y rechazamos la idea de sentirnos así. 

Aprende a abrazar cada emoción sin juzgarla. Esto no solo te liberará de sentir frustración cuando sentimos algo que no esperábamos, si no, que te ayudará a afrontar tu día a día y a gestionar de una manera más adaptada aquello que ocurra dentro de ti y a tu alrededor.

Frustración amorosa

La frustración en las relaciones puede resultar muy difícil de gestionar. En el amor, como en la vida, las cosas muchas veces no son como nos gustaría. Las expectativas que generamos entorno a la idea del amor, de nuestra relación o de nuestra propia pareja cuando no corresponden con la realidad puede producir un gran malestar a la persona. 

La frustración amorosa también puede aparecer cuando finaliza una relación. De hecho, es una de las emociones normales en un proceso de duelo por ruptura. 

Frustración laboral

“Parecía el trabajo de mi vida pero…” Esta emoción puede estar presente en aquellas personas que sienten que su trabajo no es lo que esperaban, que sienten insatisfacción en el puesto que desarrollan. A veces esto ocurre por niveles altos de exigencia y objetivos y la sensación de “nunca hago lo suficiente” que puede venir provocado por la autoexigencia. 

Aquí también es importante destacar que quizá la razón de esa frustración que sientes se escapa de tu control: no existe una buena conciliación familiar, el ambiente laboral no es el adecuado, tu responsable no es la persona asertiva que te gustaría…

Frustración sexual 

La frustración sexual puede estar relacionada con la insatisfacción sexual. Normalmente aparece cuando nuestros deseos en esta área no se están siendo atendidos como nos gustaría.  Las razones  que provocan esta emoción pueden ser varias y para solventarlas será fundamental recurrir a la comunicación en pareja (si estás en pareja) o también a buscar ayuda de un profesional si esa emoción puede venir a causa de una disfunción sexual. 

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