Test de autoexigencia y perfeccionismo

¿Sientes que, hagas lo que hagas, nunca es suficiente?

A veces, el deseo de superarnos se convierte en una trampa de autoexigencia y perfeccionismo que no nos deja descansar. Esa voz interna que te dice que podrías haberlo hecho mejor, o que te hace sentir culpable cuando te tomas un respiro, puede acabar agotándote física y emocionalmente.

El test ha sido elaborado por nuestras psicólogas para ayudarte a medir tu nivel de autoexigencia. Es una herramienta gratuita para que identifiques si ese perfeccionismo está siendo un motor o si, por el contrario, se ha convertido en un freno que afecta a tu autoestima y bienestar.

*Este test, aunque está desarrollado por una psicóloga, no tiene como finalidad dar un diagnóstico o valoración profesional, puesto que esto debe darse de manera individualizada. Este test puede servir para aportar información sobre el estado general del tema a tratar.

¿Qué hacer después de hacer el test de autoexigencia y perfeccionismo?

Recibir este resultado es el primer paso para bajar el volumen a esa voz crítica. Si el test te indica que tienes una autoexigencia alta, lo más importante es que entiendas que tu valor no depende de tus logros. Has aprendido a medirte por lo que haces y no por lo que eres, y desaprender ese patrón lleva tiempo y mucha autocompasión.

A partir de hoy, intenta practicar el “permiso para ser humana”. Esto significa aceptar que cometer errores no te hace menos válida y que descansar es una necesidad biológica, no un premio que debas ganarte. Empieza por metas pequeñas, como dejar algo “suficientemente bueno” en lugar de perfecto. Si sientes que la presión por el control o el miedo al error te generan mucha ansiedad, en Somos Estupendas podemos acompañarte. Nuestras psicólogas te ayudarán a transformar esa exigencia en una ambición sana que te permita disfrutar del camino sin castigarte.

Preguntas frecuentes

No es malo si te motiva a mejorar. El problema aparece cuando es “disfuncional”: cuando no te permite disfrutar de tus logros, te genera un miedo paralizante al error o daña tu autoestima. El objetivo no es dejar de esforzarse, sino hacerlo desde el cariño y no desde el látigo.

Están muy ligadas. La autoexigencia es la presión interna por alcanzar estándares altos, mientras que el perfeccionismo es la creencia de que cualquier cosa que no sea perfecta es inaceptable. Ambos suelen esconder un miedo profundo a no ser “suficiente” ante los ojos de los demás o los propios.

Es el síntoma más claro de la autoexigencia. Has asociado tu valía personal a la productividad. Tu cerebro interpreta el descanso como una pérdida de tiempo o una falta de responsabilidad, cuando en realidad el descanso es lo que permite que tu mente y tu cuerpo sigan funcionando.

Sí. La autoexigencia es un comportamiento aprendido, muchas veces desde la infancia, y por tanto se puede “reentrenar”. A través de la terapia y el trabajo en autoestima, puedes aprender a establecer estándares más realistas y, sobre todo, a tratarte con la misma amabilidad con la que tratarías a una buena amiga.

Absolutamente. Mantener un nivel de alerta y exigencia constante agota el sistema nervioso. Es una de las causas principales de estrés crónico y agotamiento vital (burnout), ya que nunca hay una línea de meta, siempre hay algo más que hacer o mejorar.

Contenido revisado por nuestra psicóloga del equipo Isabel Reoyo.

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