Hay días en los que te levantas y, de repente, nada encaja como antes. El trabajo que tanto querías, la rutina, hasta las metas que te habías marcado… todo empieza a saber a poco y aparece esa pregunta incómoda que se te instala en el pecho: “¿y esto es todo?”.
Si te suena, respira hondo: no te estás volviendo loca ni estás haciendo nada mal. Muy probablemente estás atravesando una crisis existencial, uno de esos momentos que, aunque escuecen, suelen ser la antesala de un buen proceso de crecimiento personal. Vamos a mirarlo con calma, sin dramatismos y sin prisa.
Tabla de contenidos
- ¿Qué es una crisis existencial?
- Ejemplos de crisis existencial
- Señales de que podrías estar atravesando esta etapa
- ¿Por qué aparecen estas crisis vitales? Causas y desencadenantes
- ¿Cómo superar una crisis existencial?
- Por qué acudir al psicólogo puede ayudar durante una crisis existencial
- Preguntas frecuentes sobre las crisis existenciales
- Referencias
¿Qué es una crisis existencial?
Una crisis existencial es un periodo de conflicto interno en el que cuestionas en profundidad el sentido, el propósito y hasta tu propia identidad. En otras palabras: es cuando las preguntas grandes de la vida (quién soy, para qué estoy aquí, hacia dónde voy) dejan de ser filosofía de sobremesa y se te meten dentro. Ese punto en el que te notas desconectada, algo así como sentirse perdida en tu propia vida, es mucho más común de lo que parece.
El psiquiatra Irvin Yalom, referente de la terapia existencial, describió cuatro grandes temas con los que todas las personas nos topamos tarde o temprano: la conciencia de que la vida se acaba, la libertad (con la responsabilidad que trae de la mano), la soledad y la búsqueda de sentido (Yalom, 1980). Cuando uno de esos temas llama fuerte a la puerta, es fácil que aparezca lo que también se conoce como una crisis de etapa vital. No es una enfermedad ni un diagnóstico: es una experiencia humana que remueve tu autoconcepto, es decir, la imagen que tienes de ti misma y del lugar que ocupas en el mundo.
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Ejemplos de crisis existencial
A veces se ve más claro con ejemplos. Una crisis existencial puede tener muchas caras:
- La treintañera que “lo tiene todo” sobre el papel (pareja, trabajo, planes) y aun así siente un vacío difícil de nombrar (la famosa crisis del cuarto de vida).
- Quien llega a cierta edad, echa la vista atrás y revisa el camino recorrido: es lo que solemos llamar la crisis de los 30, la crisis de los 40, etc.
- Terminar una etapa importante (la carrera, la crianza más intensa, un proyecto de años) y preguntarte “¿y ahora qué?”.
- Una pérdida o un cambio grande que te obliga a replantearte lo que dabas por sentado.
Fíjate que ninguno de estos ejemplos es “un problema” en sí mismo. La crisis no está en lo que pasa fuera, sino en las preguntas que se despiertan dentro.
Señales de que podrías estar atravesando esta etapa
No hay una lista oficial de síntomas, porque cada persona lo vive a su manera. Aun así, hay señales que se repiten y que suelen mezclar lo emocional con lo mental (Ventegodt et al., 2005). Quizá reconozcas algunas:
- Sensación persistente de vacío o de que las cosas “han perdido el color”.
- Dudas constantes sobre el sentido de lo que haces en tu día a día.
- Dar vueltas a las mismas preguntas sin encontrar salida, eso que en psicología se llama rumiación mental.
- Desconexión de cosas o personas que antes te ilusionaban.
- Ansiedad, tristeza o irritabilidad que aparecen sin un motivo evidente.
- Ganas de cambiarlo todo… o, al contrario, sensación de bloqueo y de no saber por dónde empezar.
Si te ves en varias, tranquila. Reconocer lo que te pasa ya es el primer paso, y no tienes que hacerlo con todo resuelto.

¿Por qué aparecen estas crisis vitales? Causas y desencadenantes
Rara vez hay una sola causa. Lo habitual es que se junten un momento sensible y algún desencadenante que remueve los cimientos. Estos son los más frecuentes:
- Cambios y pérdidas. Un duelo, una ruptura amorosa, quedarte sin trabajo o cerrar una etapa te obligan a reorganizar quién eres sin ese punto de apoyo.
- Transiciones de edad. Los 20, los 30, los 40, la jubilación… Cada umbral invita a hacer balance y a mirar lo que viene.
- Estrés sostenido. El agotamiento acumulado afecta a casi todos los sistemas del cuerpo e influye en cómo sentimos y pensamos (American Psychological Association, s.f.), y en ese cansancio las preguntas grandes pesan más.
- Logros que no llenan. Conseguir aquello por lo que tanto luchaste y notar que el vacío sigue ahí puede ser, paradójicamente, un buen disparador.
La buena noticia es que, detrás de casi todos estos desencadenantes, hay una necesidad legítima de vivir de forma más coherente contigo misma. La crisis, vista así, es más un aviso que un castigo.
¿Cómo superar una crisis existencial?
No existe un botón mágico, y desconfía de quien te lo prometa. Lo que sí existe son maneras de transitar esta etapa con más calma y menos ruido. Aquí van algunas que suelen ayudar:
- Date permiso para no tenerlo todo claro. No hace falta una respuesta inmediata a “¿qué sentido tiene mi vida?”. Convivir con la pregunta, sin exigirte, ya es avanzar.
- Cuida lo básico. Dormir, moverte, comer, sostener vínculos. Cuando el suelo emocional tiembla, las rutinas sencillas son un ancla que sostiene tu bienestar emocional.
- Revisa tus valores, no solo tus metas. A veces la crisis no pide cambiar de vida, sino alinear tu día a día con lo que de verdad te importa. Como recordaba Viktor Frankl, el sentido no se encuentra fuera esperándonos: se va construyendo desde lo que elegimos hacer y desde cómo respondemos a lo que nos toca vivir (Frankl, 1963).
- No lo lleves en silencio. Hablarlo con alguien de confianza descarga muchísimo. Y si notas que la etapa se alarga o te sobrepasa, buscar acompañamiento profesional no es rendirse: es cuidarte con criterio.
Por qué acudir al psicólogo puede ayudar durante una crisis existencial
Sostener la incertidumbre en soledad puede resultar agotador. Según los datos del informe realizado por Somos Estupendas a través de nuestro test sobre cómo saber si necesitas ir a terapia, un 56,7% de las 15.921 personas encuestadas afirma sentir que se mueve por la vida en piloto automático, sin poder decidir lo que quiere y sin descubrir qué es realmente lo que desea para sí misma. Además, un 82,9% siente que podría ser más libre y feliz de lo que es actualmente.
Acompañarte de un profesional no busca darte respuestas prefabricadas sobre lo que debes hacer con tu vida, sino ofrecerte un mapa seguro para navegar la duda:
- Crear un espacio seguro sin juicio. En sesión puedes poner en palabras temores, incoherencias o deseos reprimidos que no te atreves a compartir con tu entorno por miedo a defraudar.
- Desenredar el ovillo emocional. La terapia te ayuda a discernir entre las expectativas aprendidas desde la infancia y tus verdaderos valores actuales.
- Aprender a sostener la incomodidad. En lugar de luchar desesperadamente por rellenar el vacío con distracciones externas, la psicología te ofrece recursos para dar respuesta a tus necesidades reales de forma consciente.
Una crisis existencial no es el final de nada. Casi siempre es una etapa de tránsito, incómoda pero valiosa, que se puede trabajar e integrar poco a poco hasta salir con una versión tuya un poquito más honesta. Y si algo de lo que has leído te resuena, aquí estamos, cuando lo necesites.
Preguntas frecuentes sobre las crisis existenciales
¿A qué edad es más común tener una crisis existencial?
La realidad es que pueden aparecer en cualquier etapa vital. Son muy comunes en la veintena (cuando nos enfrentamos a la vida adulta y laboral), tras la maternidad, o ante cambios vitales drásticos como una mudanza o una ruptura.
¿Es lo mismo una crisis existencial que la depresión?
No son exactamente lo mismo, aunque pueden solaparse. Una crisis existencial se centra específicamente en el cuestionamiento del propósito y los valores vitales. Sin embargo, si esta falta de sentido se prolonga, genera desesperanza y va acompañada de otros síntomas como alteraciones del sueño, la alimentación o una tristeza profunda y limitante, podría estar derivando en un cuadro depresivo que requiere evaluación profesional.
¿Cuánto tiempo suele durar esta sensación de vacío?
No existe un cronograma exacto. Al tratarse de un proceso de reevaluación interna, puede durar semanas o meses. La clave no está en meterle prisa al proceso para volver a la “normalidad” anterior, sino en darte el espacio para integrar los aprendizajes y construir una nueva forma de relacionarte contigo misma.
Referencias
- Yalom, I. D. (1980). Existential psychotherapy. Basic Books.
- American Psychological Association. (s.f.). Stress. En APA Dictionary of Psychology. https://www.apa.org/topics/stress
- Frankl, V. E. (1963). Man’s search for meaning: An introduction to logotherapy. Beacon Press.
- Ventegodt, Søren, Kandel, Isack, Neikrug, Shimshon, Merrick, Joav, Clinical Holistic Medicine: The Existential Crisis—Life Crisis, Stress, and Burnout, The Scientific World Journal, 5, 630456, 13 pages, 2005. https://doi.org/10.1100/tsw.2005.40


1 comentario en «Crisis existencial: Qué es, síntomas y cómo superarla»
El abordaje de las crisis existenciales desde la terapia integrativa es una de mis especialidades. Me encanta leer y escribir sobre el tema pues me apasiona y tengo amplia experiencia en él. Una de los abordajes que veo que tiene más éxito es combinar objetivos terapéuticos “clásicos” como el conocerse mejor, reconciliarse con nuestra historia…Con otro tipo de objetivos de bienestar integral como esa búsqueda de propósito y apoyándonos en hábitos saludables de autocuidado para sostenernos en todo este proceso de cambio.