Por qué a veces nos olvidamos de nosotras mismas por amor. Informe sobre el estado de la Dependencia Emocional

Por el equipo de Somos Estupendas.

Resumen:

La forma en que nos vinculamos dice mucho de nuestra historia, y a veces querer bien se enreda con el miedo a perder. En este informe recogemos las respuestas de nuestra comunidad que se paró a mirar cómo vive sus relaciones. Un total de 62.540 personas respondieron al Test de Dependencia Emocional de Somos Estupendas, y el retrato que dibujan es profundamente humano y compartido. Casi nueve de cada diez necesitan que les demuestren cariño a menudo (88,82%) y sienten angustia ante la idea de perder a alguien importante (87,75%). Ocho de cada diez tienden a amoldarse para agradar (80,32%). Reconocer todo esto no es motivo de alarma: es el punto desde el que empezar a hacernos un poco más de sitio.

Introducción

Hablar de dependencia emocional puede remover, porque toca algo íntimo: cómo nos sostenemos cuando queremos a alguien. Conviene decirlo pronto y claro: necesitar a las demás y buscar cercanía no es una carencia individual, es parte de cómo funcionamos las personas. Aprendemos a vincularnos en nuestras primeras relaciones, y esos aprendizajes nos acompañan. Este informe elaborado con los datos obtenidos de nuestro test de dependencia emocional no pretende poner etiquetas ni medir a nadie, sino ofrecer una lectura amable de lo que muchas comparten, para que quien se reconozca en estas líneas sienta un poco de compañía y algo de curiosidad por su propia forma de querer.

Metodología

  • Origen de los datos. Respuestas recopiladas de forma voluntaria, gratuita y confidencial en la plataforma web de Somos Estupendas.
  • Muestra analizada. Un volumen de 62.540 cuestionarios completados en su totalidad.
  • Consolidación de la información. Datos estructurados y analizados desde el 7 de julio de 2025 hasta el 7 de julio de 2026.
  • Enfoque de la herramienta. Recurso psicoeducativo diseñado por psicólogas para favorecer la autoobservación, la toma de conciencia y la reflexión sobre la salud relacional.
  • Cálculo de frecuencias. Los porcentajes representan la tasa de personas que afirman sentirse identificadas con la situación descrita (“Me pasa”) frente al total de participantes que respondieron a cada reactivo

Limitaciones en la lectura de los datos

  • Sesgo de autoselección. Al tratarse de un test de participación voluntaria, el perfil de las personas que acceden suele presentar una sensibilidad, duda o malestar previo en torno a la dependencia o a sus relaciones de pareja.
  • Muestra no representativa. Los datos no proceden de un muestreo aleatorio estratificado, por lo que no se pueden generalizar directamente a la población general.
  • Ausencia de variables sociodemográficas. El análisis no cuenta con segmentación de datos por edad, identidad de género, procedencia geográfica o historial de acompañamiento terapéutico.
  • Sin validez de diagnóstico clínico. El cuestionario no sustituye en ningún caso a una entrevista clínica ni a una evaluación psicométrica estandarizada realizada por un profesional de la salud mental.
  • Retrato de nuestra comunidad. El informe refleja las vivencias y sentimientos compartidos de las usuarias de nuestro entorno digital, sirviendo como una valiosa aproximación cualitativa y cuantitativa, mas no epidemiológica.

La renuncia a una misma y el peso de la complacencia

Una de las señales más claras de que nos estamos diluyendo en un vínculo es la dificultad para sostener nuestro propio espacio, nuestros gustos y nuestros límites frente al otro. Cuando la autoestima depende del agrado de los demás, decir “no” se convierte en una amenaza directa a nuestra seguridad afectiva.

El estudio revela que el 60% de las participantes siente un gran malestar, miedo a decepcionar, a molestar o a ser rechazadas al poner límites, colocándose en un lugar de sumisión en el vínculo. Para evitar que esta fricción suceda, 1 de cada 3 personas reconoce que se amolda y busca complacer sistemáticamente aquello que su entorno o su pareja prefiere.

Este esfuerzo constante por mantener una armonía ficticia lleva a que 1 de cada 4 personas (25,4%) intente esquivar el conflicto a toda costa. Prefiere no decir nada, ceder o ignorar las propias necesidades con tal de asegurar que las figuras de referencia no se enfaden o decidan marcharse. La complacencia se convierte así en un escudo protector que, a largo plazo, nos desconecta de nuestra propia identidad.

El refugio en la aprobación externa y el abismo de la soledad

Cuando no hemos aprendido a sostenernos emocionalmente por nosotras mismas, el silencio y la soledad se experimentan como un vacío insoportable. En ese escenario, la mirada del otro se transforma en el único termómetro de nuestra propia existencia y bienestar.

Los datos indican que el 53,9% de las encuestadas (prácticamente 1 de cada 2 personas) tiene una necesidad constante de aprobación y validación ajena para sentirse tranquilas y válidas. Esta búsqueda de confirmación externa se traduce en que el 44,9% (aproximadamente 1 de cada 2) requiera muestras de afecto y cariño de forma muy frecuente para calmar la duda constante de si son verdaderamente queridas.

Cuando la otra persona se ausenta física o emocionalmente, el suelo bajo los pies parece desaparecer. Aproximadamente, un cuarto de las participantes (24,7%) experimenta una intensa sensación de vacío o siente que su valía se tambalea cuando sus personas de referencia no están presentes. El malestar es tan profundo que 2 de cada 7 personas (28,9%) llega a sentir que no podría seguir viviendo sin su pareja, delegando por completo su capacidad de autorregulación emocional: el 24,1% reconoce que necesita la presencia de la otra persona para poder calmarse y sentir bienestar.

Cuando la relación se convierte en el único centro de gravedad

En las dinámicas de dependencia, la vida propia se desdibuja para orbitar de forma obsesiva en torno a la vida del otro. La pareja pasa a ser el único filtro a través del cual se planifica, se piensa y se siente.

De acuerdo con las respuestas, el 27% de las participantes confiesa que su existencia gira enteramente alrededor de sus relaciones, convirtiendo a sus parejas en el epicentro absoluto de sus pensamientos, preocupaciones y proyectos futuros. Esta fusión genera una hipersensibilidad al estatus de la relación, donde aproximadamente 1 de cada 3 encuestadas (36,2%) experimenta angustia y una dolorosa sensación de desplazamiento si siente que no es la prioridad absoluta de su pareja.

La posibilidad de que el vínculo se rompa se vive como una catástrofe inminente. 3 de cada 7 encuestadas (24,7%) reporta un intenso miedo al rechazo o a la idea del abandono, y 1 de cada 3 (18.134 personas) sufre niveles elevados de ansiedad ante la simple idea de perder a su persona de referencia. Para lidiar con este miedo, se activan mecanismos que desgastan la relación, tales como la idealización (aproximadamente una de cada seis personas, es decir, el 17,5%, reconoce que le cuesta ver a su pareja de forma realista y la coloca en un pedestal) o la inseguridad defensiva, que asoma en 1 de cada 4 (23,3%) que convive con celos frecuentes en su día a día.

Aprender a habitar el propio espacio y amar sin diluirse

Mirar de frente estos porcentajes es un gesto valiente y amable con una misma. La dependencia emocional es un laberinto en el que entramos buscando amor y seguridad, utilizando las herramientas que teníamos a mano en su momento. Reconocer que nos asusta la soledad, que nos cuesta marcar límites o que buscamos aprobación constante es el primer paso, valiente y necesario, para transformar la forma en la que nos relacionamos.

Tener un apego seguro no significa no necesitar a nadie o aspirar a una independencia fría y absoluta. Los seres humanos somos seres sociales e interdependientes. De lo que se trata es de construir una relación donde quepan dos personas enteras, capaces de amarse desde la libertad y no desde la urgencia de calmar un vacío. Aprender a habitar el propio espacio, a escucharnos y a tratarnos con autocompasión es un camino precioso que se puede trabajar en terapia. En Somos Estupendas estamos aquí para acompañarte a reconstruir tu autonomía, a trabajar tus heridas de apego y a recordar que mereces un amor que sume a tu vida, sin restarte a ti misma.

Sigue leyendo más informes

Índice

Conoce más sobre Somos Estupendas

Nuestros servicios de terapia

Somos estupendas psicología
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.