Cómo la falta de autoestima afecta a nuestro bienestar diario. Informe sobre el estado de la Autoestima

Por el equipo de Somos Estupendas.

Resumen:

Detrás de nuestras rutinas y conversaciones diarias suele esconderse una voz silenciosa que juzga cómo actuamos, cómo nos relacionamos y qué decisiones tomamos. Para comprender la dimensión real de este malestar, en Somos Estupendas hemos analizado las respuestas de 150.066 personas que completaron nuestro Test de Autoestima. Los datos revelan un panorama impactante: el 77,5% de las encuestadas se somete a una presión desmedida cuando algo sale mal, mientras que el 72,1% vive volcada en complacer a los demás y el 74,0% se siente paralizada a la hora de tomar decisiones por miedo a equivocarse. Este análisis abre una ventana necesaria para dejar de culpabilizarnos y empezar a construir una relación más honesta, justa y compasiva con nosotras mismas.
Informe sobre el estado de la autoestima

Introducción

A menudo asumimos que la falta de autoestima es algo puntual o una vivencia estrictamente individual. Sin embargo, al observar los resultados obtenidos a través de 150.066 respuestas en nuestro Test de Autoestima, descubrimos que los patrones de inseguridad y exigencia son profundamente compartidos.

Esta iniciativa nace con un propósito psicoeducativo y orientativo para ofrecer un espacio de reflexión que ayude a identificar de dónde vienen ciertas inercias emocionales en nuestro día a día.

Metodología

Origen de los datos. Respuestas recogidas de forma libre y gratuita a través del Test de Autoestima en la plataforma de Somos Estupendas.

Muestra analizada. Un total de 150.066 cuestionarios completados entre 07/07/2025 hasta el 07/07/2026.

Enfoque de la herramienta. Recurso de autoobservación y reflexión sobre patrones de pensamiento, conducta y relación con una misma.

Cálculo de frecuencias. Los porcentajes reflejan la suma de las opciones de respuesta “De acuerdo” y “Muy de acuerdo” en cada pregunta.

Limitaciones en la lectura de los datos

Participación voluntaria. Quienes realizan el test suelen tener una preocupación o interés previo por su autoestima, lo que genera un sesgo de autoselección.

Muestra no representativa. Los datos no se han obtenido mediante un muestreo aleatorio de la población general.

Sin datos sociodemográficos. No disponemos de información sobre la edad, el género, el país ni la situación personal de las participantes.

Sin finalidad diagnóstica. El test no sustituye en ningún caso la valoración individual de una profesional de la psicología.

Una fotografía de nuestra comunidad. Los resultados reflejan la vivencia de las personas que han completado el test y no deben interpretarse como un dato epidemiológico global.

La relación con una misma: la exigencia y la autocrítica

Uno de los aspectos más reveladores del informe es el grado de dureza con el que nos juzgamos ante el error o la dificultad. En lugar de encontrar un refugio en nuestro diálogo interno, tendemos a convertirnos en nuestras juezas más severas.

Cuando los planes se tuercen o las cosas no salen como esperábamos, un 77,5% de las personas reconoce ejercer una autopresión altísima, un hábito que suele ir de la mano de un sentimiento punitivo de culpa: el 69,3% afirma machacarse profundamente tras cometer una equivocación. Esta falta de flexibilidad se sostiene sobre una creencia arraigada que afecta al 66,8% de las participantes, quienes sienten que, por más que se esfurcen o consigan metas, jamás alcanzan el listón de “ser suficientes”.

A esta ecuación se suma la trampa de la comparación. El 64,5% de las encuestadas evalúa su propia valía midiéndose constantemente con la vida y los logros ajenos, un hábito que desgasta la propia identidad. Como consecuencia de todo ello, casi la mitad de las personas consultadas (un 49,3%) admite con dolor que no se trata con respeto ni cariño, evidenciando lo difícil que resulta aplicar hacia una misma la misma empatía que brindamos a quienes queremos.

El precio de buscar aprobación constante en los demás

La forma en que nos percibimos influye directamente en la manera en que nos vinculamos con nuestro entorno. Cuando la propia valía tambalea, tendemos a buscar la seguridad en la mirada de los demás, a menudo a costa de nuestro propio espacio y bienestar.

Los datos muestran que el 72,1% de las personas vive pendiente de agradar y complacer a quienes le rodean, una inercia que lleva al 69,9% a postergar sus propias necesidades de forma habitual para priorizar las del resto. Esta dinámica crea un círculo de vulnerabilidad en el que la estabilidad emocional se vuelve dependiente del exterior: el 68,2% de las participantes señala que su estado de ánimo cambia en función de la validación o el apoyo que recibe de su entorno.

Esta búsqueda incesante de aceptación dificulta una habilidad básica para la salud emocional: poner límites. Un 63,8% manifiesta sentir un gran malestar o bloqueo a la hora de decir “no”, condicionado en gran medida por la preocupación al “qué dirán”, una inquietud que frena al 58,4% de las encuestadas. Asimismo, las inseguridades en el vínculo también se reflejan en el ámbito afectivo, donde un 45,8% reporta sentir celos de forma frecuente en sus relaciones de pareja o amistad.

Cuando la duda detiene la acción y bloquea decisiones

La falta de confianza en una misma no solo genera agotamiento mental y emocional sino que también tiene un impacto directo en la toma de decisiones y en la autonomía para construir el futuro que deseamos.

La indecisión aparece como una de las manifestaciones más extendidas: un 74,0% de las participantes se siente insegura o paralizada cuando tiene que tomar un camino, temiendo no elegir la opción “correcta”. Este miedo a equivocarse empuja al 65,5% a quedarse en su zona de confort, renunciando a explorar nuevas oportunidades o asumir retos por la aprensión al fracaso.

Por último, esta inseguridad se traduce en una inhibición del propio ser. El 64,4% de las encuestadas confiesa que le cuesta expresar lo que piensa o siente por miedo al juicio ajeno, prefiriendo guardar silencio antes que exponerse a la desaprobación.

Reconciliarte contigo y el camino hacia la autocompasión

Ver reflejadas estas cifras no busca generar desaliento, sino todo lo contrario: recordarnos que no estamos solas ni defectuosas por sentirnos así. La tendencia a exigirse sin medida, la dificultad para poner límites o el temor a no gustar no son fallos de personalidad, sino estrategias que aprendimos en algún momento para protegernos o encajar.

Tener una autoestima sana no consiste en mantener un estado permanente de seguridad o en gustarnos a todas horas, sino en aprender a acoger nuestras imperfecciones con autocompasión, cultivar una comunicación asertiva y dar espacio a nuestras verdaderas necesidades. Trabajar en el amor propio es un proceso progresivo que requiere paciencia y, en muchas ocasiones, el acompañamiento profesional adecuado para desaprender viejas inercias y reconstruir un diálogo interno mucho más amable.

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