Hay momentos en la vida en los que dejamos de preguntarnos qué queremos ser de mayores y empezamos a preguntarnos si la realidad que vivimos se parece a lo que habíamos imaginado. A veces aparecen dudas, o esa sensación de ir tarde, incluso cuando hemos conseguido muchas cosas y, aún así, notamos que algo dentro no acaba de encajar.
En este episodio, nos acompaña Cesc Escolà para hablar sobre todo esto: las crisis que aparecen en la treintena, la ansiedad detrás del éxito profesional, el deseo de ser padre, la nostalgia y cómo reconstruir la idea que teníamos de nuestra propia vida cuando las cosas no salen como planeamos.
Tabla de contenidos
¿Por qué aparece la crisis de los 30?
La llamada crisis de los 30 no es un diagnóstico ni una etapa por la que todas las personas tengan que pasar. Es una forma de nombrar un momento vital en el que algunas empiezan a revisar quiénes son, qué desean y si la vida que están construyendo se parece a la que quieren vivir.
En la treintena pueden coincidir diferentes transiciones: consolidar o cambiar la trayectoria profesional, iniciar o terminar una relación, plantearse dónde queremos vivir, decidir si deseamos formar una familia o revisar metas que hasta entonces parecían incuestionables. No todas compartimos los mismos deseos ni seguimos el mismo camino, pero sí podemos sentir la presión de un calendario social que nos indica dónde “deberíamos” estar a determinada edad.
Al mirar alrededor y ver que las personas de nuestro entorno están tomando decisiones o avanzando en direcciones distintas, puede aparecer la comparación o la sensación de que cada una lleva un ritmo diferente. Y es justo eso: no es ir tarde, sino que cada camino es distinto.
Otra raíz profunda de esta crisis puede ser enfrentarnos a lo que llamamos el duelo por las expectativas. Crecer también significa descubrir que el cuento tal y como nos lo habíamos escrito empieza a ser otra cosa. En ocasiones, nos damos cuenta de que aquello que imaginábamos ya no es posible, en otras, descubrimos que sí lo es, pero que ya no lo deseamos de la misma manera. También puede ocurrir que lleguemos a esta etapa sin tener claro qué queremos y que esa falta de certezas nos genere malestar.
Una ruptura o un cambio vital importante pueden intensificar este proceso. No solo duele la pérdida de una persona, un trabajo o una etapa, sino también el vacío que deja el proyecto de futuro que habíamos construido alrededor de ello.
¿Quieres dejar dejar de vivir con ansiedad?
En Somos Estupendas te acompañamos para encontrar a la psicóloga que mejor se adapte a tus necesidades.
- Online o presencial.
- Psicólogas integrativas colegiadas.
- +21 mil personas acompañadas.
¿Tienes dudas de empezar terapia? Te ayudamos con este test
Señales de que estás atravesando la crisis de los 30
No existe una única forma de vivir esta etapa. Al tratarse de una crisis vital (y no de un diagnóstico psicológico) cada persona la experimenta de manera diferente. Sin embargo, algunas señales frecuentes suelen ser:
- Profundo cuestionamiento sobre la vida que están construyendo.
- Incertidumbre, vacío, bloqueo o la sensación de haber perdido el rumbo.
- Ansiedad, tristeza o una necesidad muy intensa de cambiar aspectos importantes de la propia vida.
Si quieres profundizar en las señales que pueden aparecer durante una crisis existencial, en este artículo te contamos con más detalle cómo suelen manifestarse, qué las desencadena y de qué manera pueden abordarse.
En el episodio, Cesc compartía cómo este momento vital estuvo acompañado de un nivel muy elevado de autoexigencia, que acabó derivando en episodios de ansiedad e insomnio. Su experiencia nos recuerda que, cuando el malestar se sostiene en el tiempo, también puede tener un impacto en nuestro bienestar físico y emocional.
Muchas veces, sin darnos cuenta, podemos refugiarnos en el trabajo, el deporte o mantenernos constantemente ocupadas para no conectar con aquello que nos está pasando. No porque estas actividades sean perjudiciales en sí mismas, sino porque, en ocasiones, pueden convertirse en una forma de evitar preguntas o emociones que todavía no sabemos cómo sostener.
Curso para gestionar la Ansiedad
Te enseñaremos técnicas y herramientas para gestionar la ansiedad, de manera que entenderás cómo se manifiesta, qué función cumple y de dónde viene lo que estás sintiendo.
- 1ª clase gratuita
- 100% Online
- Acceso de por vida
- 25 talleres
97€
El peso de la presión ante el reloj biológico
Para algunas personas, una de las preocupaciones que puede aparecer en esta etapa está relacionada con la maternidad o la paternidad. Para otras, la presión puede estar vinculada al trabajo, la pareja, la vivienda, la estabilidad económica o la sensación de no haber encontrado todavía un rumbo.
En el episodio, Cesc se muestra muy vulnerable al reconocer que uno de sus mayores miedos es pensar en la posibilidad de no ser padre, y aunque esta es su experiencia personal y no representa necesariamente el deseo de todas las personas que atraviesan la treintena, permite hablar de algo más amplio: la dificultad de convivir con la incertidumbre cuando un proyecto importante para nosotras no depende únicamente de nuestras decisiones.
Dar espacio al miedo, al deseo y también a la posibilidad de imaginar diferentes caminos puede ayudarnos a relacionarnos con esa incertidumbre de una forma menos exigente.
¿Cómo atravesar la crisis de los 30 con más calma?
Lejos de querer dar recetas mágicas, existen enfoques que nos pueden ayudar a vivir este proceso con más calma y compasión. Una de las propuestas más bonitas frente a la incertidumbre es sentarnos a diseñar un “plan B”.
No se trata de sustituir rápidamente un deseo importante por otro ni de resignarnos antes de tiempo. La propuesta consiste en flexibilizar la idea de que solo existe una forma válida de construir una vida con sentido. Podemos preguntarnos qué otras opciones podrían ser valiosas para nosotras si aquello que deseamos no sucede como habíamos imaginado.
Para Cesc, esto significa pensar cómo podría reformular su vida si su deseo de ser padre no llegara a cumplirse, imaginando otros proyectos, vínculos o experiencias que también podrían aportarle sentido. Cada persona tendrá que encontrar sus propias respuestas: para algunas será viajar, para otras, crear, cuidar sus relaciones, cambiar de profesión, participar en un proyecto colectivo o construir una vida que no se parezca a la que había imaginado años atrás.
También puede ayudarnos darnos permiso para no resolver todas las preguntas de inmediato. Atravesar una crisis vital implica, en ocasiones, convivir durante un tiempo con la duda, revisar nuestros valores y diferenciar lo que realmente deseamos de aquello que creemos que deberíamos querer.
Pedir ayuda para comprender qué nos está ocurriendo
Hablar con personas de confianza puede ayudarnos a poner palabras a lo que sentimos y a no atravesar en silencio todas estas preguntas. Cuando el malestar se mantiene, nos sobrepasa o interfiere en nuestra vida cotidiana, también podemos buscar acompañamiento psicológico.
Acudir a terapia, ya sea individual o de pareja, es un acto de valentía y autocuidado. A veces cuesta más pedir ayuda: a los hombres, por ejemplo, se les ha educado a menudo para tirar solos. Por eso dar el paso hacia terapia, cuando lo necesita, es un gesto de cuidado enorme.
La terapia no busca ofrecer respuestas prefabricadas sobre cómo deberíamos vivir, pero sí puede ayudarte a comprender de dónde vienen los miedos, elaborar las expectativas que no se han cumplido y acompañarte a construir tus propias respuestas ante la incertidumbre.
Si al leer este artículo has sentido que algunas de estas preguntas también resuenan contigo, en Somos Estupendas hemos creado un test gratuito para ayudarte a comprender mejor el momento vital que estás atravesando.
Una herramienta pensada para orientarte, poner nombre al malestar y descubrir qué puede estar necesitando de ti este capítulo de tu vida.

