Dolores físicos con origen emocional | Ep. 63

¡Hola bonitas y bienvenidas un domingo más al Podcast de Somos Estupendas! Estamos en nuestro antepenúltimo Podcast de la temporada con Helena, nuestra Fisioterapeuta integrativa y terapeuta corporal del equipo. Nos daremos algunas semanas de descanso para volver con más fuerza, pero no sin antes traeros un temazo: los dolores físicos con origen emocional.

Si se te han cronificado dolores de barriga o de cabeza, si sientes malestar y molestias musculares constantes… este es tu podcast.

Relación entre mente y cuerpo

Durante mucho tiempo se ha separado la mente, el cuerpo y las emociones. De hecho, antiguamente las emociones ni se tenían en cuenta. Por suerte muchísimas personas han luchado durante los últimos años para darles la importancia que merecen.

Hay que comprender la relación que guardan todas estas partes de nosotras para conocer el los dolores físicos y su origen de dolor emocional. Todo está interrelacionado: nuestras emociones se expresan a través del cuerpo. Las emociones liberan sustancias que generan sensaciones físicas en nosotras.

Qué es el dolor emocional

Algunas personas tratan de evitar sentir por miedo o experiencias pasadas difíciles de procesar. ¿Qué pasa si nos quedamos a un nivel únicamente mental o bloqueamos nuestro cuerpo? Que el dolor emocional se traduce en otros lenguajes corporales, se acumula sin permitir que fluya a través del cuerpo llegando a una tensión que genera dolor.

Nuestras emociones se expresan a través del cuerpo.

Imagina que pasas todo el día apretando los puños. Cuando llegue la noche tendrás los músculos de las manos engarrotados, adoloridos, agotados. Por ello, uno de los efectos que tienen los dolores físicos con origen emocional es el cansancio, así como síntomas de insomnio. Pueden darse dolores en cervicales, en la mandíbula (bruxismo), presiones en el pecho, dolor de estómago, problemas digestivos…

Escáner del dolor emocional en el cuerpo

Cada persona es un mundo y ha vivido experiencias totalmente distintas y únicas. Aunque merezcas una atención individualizada, hoy te traemos un breve escáner corporal de lo que puede significar tu dolor:

  • Dolor de cabeza: puede venir derivado de tensión en las cervicales y mandíbula. Esto puede darse por estrés, un ritmo acelerado y la sensación de que los días te pasan sin darte cuenta. Esa activación elevada, el miedo y la ansiedad, pueden llevar incluso a mareos.
  • Dolor de mandíbula: quizá te levantas con la zona muy tensa después de dormir o en una situación complicada te sorprendes apretando muchísimo. Esto puede pasarte por miedo o por ira reprimida. Bloquear la boca es un mecanismo de contención, de guardarse algo o callar tu voz. También puede darse por estrés.
  • Dolor en el cuello: ese nudo en la garganta, mucha frecuencia de amigdalitis… está muy relacionado con todo aquello que callamos o las emociones que bloqueamos o no expresamos.
  • Dolor de espalda: llevar la mochila cargada de piedras, de cuestiones sin resolver. También puede darse por tu estilo de vida, en caso de que trabajes muchas horas sentada, por ejemplo.
  • Dolor de brazos: o incluso adormecimiento de las manos. Puede venir de un exceso de tensión, de un ritmo acelerado o de un estado constante de alerta e hipervigilancia. Una vez tu cuerpo ha sufrido, se mantiene en estado de peligro para evitar que vuelva a suceder.
  • Presión en el pecho o sensación de vacío: este dolor de origen emocional puede estar relacionado con mucha tristeza acumulada, con duelos sin poder transitar, con ansiedad…
  • Nudo en el estómago: el diafragma es un músculo donde se acumulan nuestras emociones con frecuencia. El exceso de tensión puede ser por estrés, ansiedad, rabia reprimida, miedos… Si tenemos tensión tendemos a respirar más superficialmente (con el pecho), por lo que el diafragma no fluye y queda como agua estancada, generando gases, estreñimiento, malas digestiones, etc.
  • Dolor en suelo pélvico y caderas: cuando tenemos rabia o ira tendemos a apretar el suelo pélvico, muy vinculado con la mandíbula.
  • Dolor de piernas: las piernas cansadas o el adormecimiento tiene que ver con la sensación de vivir con mucho peso, responsabilidades, miedo a hacer o a avanzar, el complacer…

Cómo aprender a escuchar mi cuerpo

Nuestro cuerpo sabe, mucho antes que la mente, lo que nos está sucediendo y lo que necesitamos. Cuando le damos esa importancia y lo tratamos de igual a igual es cuando podemos empezar a escuchar sus mensajes.

El cuerpo grita lo que la mente calla.

Trabaja tu miedo a conectar

Explora el miedo que tienes a escuchar tu cuerpo. Este es sin duda el primer paso, romper la barrera que separa tu mente y tu cuerpo. Para algunas personas la sola idea de pensar en su dolor emocional les frena, pero es importante poder acercarte a tu cuerpo a través de terapia, sanando heridas y traumas emocionales, creencias y otras cuestiones que te influencian.

Prueba cerrando los ojos y tratando de sentir, atender a lo que sucede en él sin tratar de cambiarlo. Acepta la incomodidad de tu cuerpo, piensa que es u muñequito. Si lo intentas retener o cambiar a la fuerza aumentará, estará nervioso. Si le das el espacio que necesita y dejas que se manifieste poco a poco bajará de intensidad.

Dale forma a ese muñeco, color y pregúntale, como preguntando a tu cuerpo: ¿qué necesitas? ¿qué quieres? ¿qué mensaje me traes? Quizá te cuente algo de lo que no eras consciente.

Como siempre, gracias por acompañarnos una semana más, nos escuchamos el próximo domingo. Gracias también por vuestras puntuaciones y comentarios en SpotifyIvoox y en Itunes eso nos ayuda a crecer.

¡Un abrazote!

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Humana en constante aprendizaje y evolución además de cofundadora y CEO de Somos Estupendas.

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