Cómo afrontar el sentimiento de culpa

El mundo es complejo y, a veces, hacemos o nos hacen daño. Saber cómo afrontar el sentimiento de culpa es un proceso largo, pero enriquecedor. Algunas corrientes nos hablan de que la culpa no existe, otras dicen que debemos evitarla… Conozcamos qué es la culpa, cómo afrontarla y qué puede aportar a nuestras vidas.

¿Qué es la culpa?

La culpa es un sentimiento que surge cuando sentimos que hemos roto una norma ética o hemos causado daño o dolor. Tendemos a rechazarla porque es desagradable, nos hace sentir mal y en ocasiones puede ser destructiva.

A veces le atribuimos la culpa a alguien junto con la intencionalidad de la mala acción… Pero, ¿hasta qué punto controlamos nuestras emociones? No somos seres totalmente racionales, y son nuestras emociones las que tienden a guiar nuestras acciones. Nosotras podemos aprender a observar qué sucede en nuestras vidas, de qué manera nos afecta y cómo reaccionamos a ello.

Reflexionar sobre la culpa implica reflexionar sobre el bien, el mal y la libertad. ¿Somos realmente libres? Si hemos cometido un “error”, sin querer, ¿somos culpables? Avanzamos en nuestra vida lo mejor que podemos teniendo en cuenta quiénes somos y las circunstancias que nos rodean. En este sentido podríamos afirmar que la culpa no existe, que las decisiones nos toman a nosotras y no al revés. Pero, aunque esto pueda ser cierto, demos un paso más.

Sentido de la culpa

En un plano psicosocial, la culpa existe y tiene una función esencial y estupenda: cuidar nuestros vínculos. Cuando sentimos que peligra una relación por algo que podamos haber hecho, la culpa nos mueve, nos invita a preocuparnos por aquella persona y restaurar lo que se haya podido romper entre nosotras. Cuando rompemos una norma la culpa también nos ayuda a reencontrarnos con nuestros valores. La culpa es nuestra empatía tocando a la puerta y dándonos la oportunidad de conectar y mejorar.

Tipos de culpabilidad

Pese a que la culpa puede ser sana y natural, no siempre es así. A veces no sabemos cómo afrontar el sentimiento de culpa porque se ha convertido en un mecanismo automático en nuestras vidas que lo envuelve todo y nos paraliza.

La culpa sana, adaptativa, aparece cuando hemos causado un daño y queremos enmendarlo. Analizamos la situación y tomamos parte activa en la reparación del vínculo roto. Y aquí acaba. Pero la culpa desadaptativa, neurótica, obsesiva, nos desborda. Domina nuestra vida y nos hace sentir culpables sin un motivo real. Sentimos culpa y vergüenza constante, nos hace vivir pidiendo perdón hasta por respirar. Parar el bucle y afrontar el sentimiento de culpa requiere de un gran proceso para aprender a dejar de castigarse.

Origen de la culpa desadaptativa

Todo lo que hemos construido tiene un origen. Nuestras creencias y forma de afrontar los baches con excesiva culpabilidad pueden deberse a diferentes factores:

Educación y vínculos en la infancia

Nuestro entorno más cercano y la escuela hizo el molde que ahora utilizamos para buscar la aprobación ajena y sentirnos queridas. La educación a través del castigo y la forma en la que nuestros referentes se comunicaron con nosotras es clave. Promover los reproches, las comparaciones… puede provocar que adquiramos una culpabilidad desmedida y mucho sufrimiento.

Contexto cultural y religioso

No podemos obviar que el castigo, la culpabilidad, y la dualidad bien-mal está muy ligada a la religión y a algunas creencias culturales. Esto puede reforzar la culpabilidad y la creencia de que somos las únicas responsables de nuestros problemas y actos.

¿Te sientes culpable constantemente?

Si sientes excesiva culpabilidad es posible que te estanques con frecuencia en momentos del pasado y te mortifiques con los “debería haber”. La rumiación obsesiva daña y gasta mucha energía; te castigas por cosas de las que no eres responsable y provoca muchísimo estrés emocional, una actitud negativa, decaída, irritable… Aquí tienes las principales consecuencias si no conseguimos afrontar el sentimiento de culpa:

Autocrítica y baja autoestima

Eres muy exigente contigo misma y perfeccionista, echándote en cara constantemente cualquier pequeño error y te comparas con el resto. Puedes sentirte agotada de ti misma y perder la capacidad de valorarte, de ver todo lo bueno que hay en ti. Te hablas mal, te convences de que no eres buena persona, de que no mereces amor ni felicidad.

Inseguridad e inestabilidad emocional

Toda esta culpa puede hacer que dudes de ti. Las valoraciones negativas hacen que te sientas terriblemente mal y que tus emociones sean una montaña rusa. Además, generará un gran miedo a las críticas y al rechazo.

Paralización

Pierdes tu espontaneidad, tu brillo. Dejas de avanzar por el miedo a errar. La necesidad de no contradecir, de no desagradar te dificulta saber decir que no. Te sientes más cómoda alejada de los posibles juicios negativos. Dejas de vivir tu vida pasando a vivir la de los demás o te aislas para evitar el malestar y la culpabilidad que puede aparecer cuando te relacionas con tu entorno.

Somatización

Todo este malestar emocional deposita sus consecuencias en tu cuerpo. El sentimiento de culpa se puede traducir en una larga lista de malestares físicos, desde dolores de cabeza, problemas gastrointestinales o dolor muscular entre otros.

sentimiento de culpa

Cómo afrontar la culpabilidad

Ten en cuenta que las cosas no suceden nunca solo por un factor. No todo depende de nosotras. De hecho, la mayoría de veces que te has sentido culpable no lo podrías haber hecho mejor. ¿Quiere decir que no asumamos nuestra responsabilidad? En absoluto. Es importante que tomemos responsabilidad sobre nosotras mismas y nuestros vínculos afectivos.

Recuerda que la culpa puede ser sana y útil, pero si el sentimiento se ha generalizado y no puedes mejorar tu bienestar plantéate beneficiarte de un acompañamiento psicológico. Para empezar a trabajarlo, aquí tienes algunos consejos para gestionar el sentimiento de culpa:

Cuida tu autoestima

Recuperar tu confianza y valorarte romperá con el ciclo de culpabilidad. Conocer tus valores, tus emociones y tus heridas hará que sea más fácil que te abraces. Tenemos un curso de autoestima online precioso para ganar confianza en ti misma y mejorar tu autoconcepto que te ayudará a afrontar el sentimiento de culpabilidad de una forma más fácil.

Comprende y ten compasión

No podemos controlar todo lo que nos sucede y hacemos, por lo tanto, no somos culpables de todo el dolor que nos rodea. Toma responsabilidad solo de lo que es necesario y está en tus manos. Ten autocompasión, no solo se trata de que la otra persona te perdone, sino de que te perdones a ti misma. Está bien revisar qué pudimos hacer mejor de forma constructiva, para aprender y enriquecerte, pero no lo uses en tu contra.

Revisa tus creencias

Se consciente de qué pensamientos intrusivos mantienen la culpabilidad y tu sufrimiento. Sé objetiva con lo que está sucediendo: ¿Realmente has causado daño a esa persona? ¿Qué intenciones tenías? ¿Estoy actuando en consonancia con mis valores? ¿Había otras influencias o factores? Si realmente has causado un daño y te arrepientes, ¿qué puedes hacer de forma proactiva y asertiva? Reconocer el error y pedir perdón no es obligatorio, pero si así lo sientes y decides, es sanador.

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Sus dos profesiones que le apasionan: intérprete de lengua de signos y psicóloga. Vegana y feminista por naturaleza, en continua formación y desaprendedora en sus ratos libres.

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