Cómo gestionar las emociones

Para hablar de gestión emocional la primera pregunta que deberíamos hacernos es ¿Qué son las emociones? 

Las emociones son respuestas automáticas de nuestro cuerpo que nos permiten relacionarnos con las distintas situaciones que vivimos en el día a día. Son indicadores que nos dan información sobre cómo nos encontramos, qué nos gusta o qué sucede a nuestro alrededor. Esta información nos permite movernos y actuar en consecuencia. Así que aunque a veces sean molestas, tienen una función adaptativa y nos movilizan a la acción. 

No hay emociones buenas o malas, si no que todas son funcionales y nos dan una información. Es por ello que no podemos verlas como un “enemigo” ni tampoco nos tienen por qué paralizar.

¿Por qué es importante aprender a gestionar las emociones?

Aprender a convivir con las emociones y gestionarlas nos puede ayudar muchísimo para vivir una vida con mayor coherencia y satisfacción. Seguro que en algún momento te has preguntado ¿qué es la auténtica felicidad?, pues bien, una buena gestión emocional es fundamental para ser feliz. Por el contrario, cuando no logramos relacionarnos con estas emociones de una forma saludable, nos pueden llegar a desbordar, condicionar o limitar mucho en nuestro día a día. 

“Las emociones son como una brújula que nos guía en nuestro día a día”

Lo primero que tenemos que tener en cuenta a la hora de gestionar emociones, es que esto no significa “no sentirlas” o hacer algo para dejar de “notarlas”. 

En las sesiones escuchamos muchas veces frases cómo: “no quiero que me afecten las cosas” “no quiero sentirme así” “debería sentirme de otra forma” 

Si intentamos controlar las emociones o reprimirlas, tarde o temprano éstas van a salir de algún modo. Con reacciones desproporcionadas, dolores físicos, conductas desadaptativas… Así que no queramos controlarnos como si fuésemos ordenadores o robots ya que nos estaríamos deshumanizando. La condición humana somos seres emocionales, sensibles y vulnerables por naturaleza, solo que tenemos que aprender a manejar, transitar y convivir con todas nuestras emociones para vivir de una forma más plena. 

Para ello, os proponemos algunos pasos básicos para gestionar emociones:

Pasos básicos para gestionar las emociones

1. Identificar la emoción

¿Qué estoy sintiendo? Poner nombre a lo que estamos sintiendo nos ayuda a organizar y clarificar nuestras emociones.  Esto no es tan sencillo cómo parece ya que tenemos una enorme variedad de sentimientos y hay muchas emociones que pueden estar ocultando a otras. Es por ello que dedicar tiempo a ponerle nombre a lo que sentimos será el primer paso clave. 

Por ejemplo, en ocasiones puedo creer que siento mucho enfado y lo que realmente subyace a esa emoción es que me siento solo, vacío, triste, decepcionado…. 

Así que tener un amplio vocabulario emocional que nos permita explorar e indagar sobre lo que sentimos, nos va a ayudar a identificarlas de una forma más sencilla.

2. Explorar su función

Como hemos dicho, todas las emociones nos dan información así que el siguiente paso sería descifrar el mensaje de la misma.

¿Qué función tiene sentirme así?

¿Qué mensaje me quiere dar? 

Detenernos a comprender lo que sentimos y explorar su función en ese momento, nos ayudará a vincularnos con la emoción de una forma adaptativa. De esta manera podremos dejar de “luchar” contra nuestras emociones para hacernos cargo de ellas dándoles un sentido. 

3. Atender a la emoción y permitirme sentirla

Una vez hemos identificado lo que sentimos y hemos visto su funcionalidad, escucharnos y responder a las necesidades de esa emoción nos puede ayudar a disminuir carga y aumentar la sensación de responsabilidad sobre la misma. 

Las emociones necesitan ser atendidas de una forma adaptativa y para ello es fundamental que primero nos permitamos sentir y validemos lo que sucede en nuestro interior y desde ahí, sin emitir ningún juicio negativo, toca hacernos la siguiente pregunta ¿qué necesito ahora mismo?

Puede que lo que necesite es permitirme el llanto para liberar tensión, o comunicar el enfado, quizá buscar apoyo o cariño… depende del momento y situación en que me encuentre voy a tener unas necesidades u otras. Las mismas emociones no siempre son calmadas de la misma forma. Por eso, tener una buena conexión y relación conmigo, me permitirá atenderla de una forma más eficaz y con eso conseguirás, además de una buena gestión emocional, bienestar, autoestima y felicidad.

4. Actuar en consecuencia 

Es decir ¿Qué puedo hacer en este momento con todo lo que estoy sintiendo?

Después de atender la emoción, permitirme sentirla y escuchar mis necesidades, es momento de darle un espacio y una salida a toda esta carga emocional. 

Como hemos dicho, no hay una misma forma de actuar ante una emoción, ya que a cada uno o en cada momento nuestro cuerpo nos pide algo distinto. Es por ello, que es muy bueno que identifiquemos y exploremos lo recursos propios que nos ayudan a liberar carga emocional. 

Entre las cosas que podemos hacer estarían: Bailar, llorar, cantar, dibujar, escribir, meditar, dar una paseo, hacer deporte, escuchar música, descansar, hablar con alguien, practicar técnicas de relajación…. Es cuestión de conectar con aquello que más te resuene en el momento. 

Es importante que la acción que emitamos, la realicemos desde el autocuidado y acompañamiento emocional y no desde la evitación de lo que sentimos. De esta forma nos estaremos haciendo cargo de la emoción dándole un espacio y permitiéndonos sentirla.

Habría que señalar que hay ciertas actitudes que NO favorecen una buena gestión emocional: Como por ejemplo luchar contra el pensamiento, hacer “como si nada”, evitar pensar en lo que te preocupa, gritar a alguien, consumir drogas, darme un atracón de comida…. Estas conductas a largo plazo pueden hacer que la emoción aparezca con mayor intensidad. 

Por todo ello, hoy queremos recordarte que está bien sentir lo que sientes. Transitar y atravesar tus emociones es la mejor manera de poder gestionarlas. Así que, date derecho a sentir y a permitir tu vulnerabilidad ya que esto te hará verte mucho más libre y en armonía con la vida.

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Psicóloga Sanitaria y mi gran pasión es acompañar a personas en el proceso de conectar consigo mismas, conocerse y descubrir sus propias habilidades para afrontar el día a día.

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