Estrés laboral: Síntomas y consecuencias

Trabajamos muchas horas al día (¿demasiadas?), y, muchas veces, la exigencia (externa e interna) es alta; sientes que el trabajo te absorbe, que no te da la vida, y vives en un “necesito unas vacaciones” constantes, pero, a la vez, no “puedes” parar. Bienvenida al estrés laboral.  

Qué es el estrés laboral

El estrés es una reacción natural de activación ante una situación que requiere de nuestros recursos, de manera que esta activación nos permita adaptarnos y afrontar lo que esté ocurriendo.  

Como ves, el ¡estrés es algo adaptativo y necesario para nosotras! Pero, como siempre, en su justa medida. Como curiosidad, esta justa medida es lo que llamamos “eustrés”. Cuando el estrés es excesivo, duradero y frecuente, este deja de favorecernos para empezar a restarnos salud. En ese caso, estaríamos hablando de “distrés”.

Hablando de estrés laboral, las reacciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y conductuales que se generan en este ámbito tienen que ver con el desarrollo del trabajo. Quizá por el contenido del trabajo que se realiza, con la forma de trabajar, con la organización en la que se trabaja en sí, etc. Hablando en plata, el estrés laboral es el “no puedo más” o “no me da la vida”.  

Y, por supuesto, no es tu culpa no poder con todo, así como tampoco ser víctima del estrés laboral.  

Porque el estrés laboral tiene que ver con múltiples factores, entre ellos, con las condiciones laborales, incluyendo las condiciones físicas o ambientales del trabajo o el salario, el clima de trabajo entre compañeros/as y entre las personas encargadas o jefes/as, la exigencia de las tareas, la presión de tiempo, la responsabilidad sobre personas, la falta de reconocimiento por parte de la organización, el tipo de jornada laboral, etc., etc., etc.  

En definitiva, el estrés laboral se caracteriza por una alta demanda de recursos, tareas o funciones que sentimos que no podemos afrontar, generándonos un alto grado de activación interna (el distrés del que te hablaba antes) o ansiedad. Esta activación procura que se movilicen nuestros recursos para “llegar a todo”, pero, más allá de eso, lo que acaba ocurriendo es que nos acaba pasando una factura más alta que la que podamos pagar con nuestro sueldo real: la de nuestra salud.  

Síntomas del estrés laboral

Como ya sabes, algo de estrés en el trabajo nos beneficia, ya que promueve la concentración, la motivación, o la productividad. Pero, cuando llegamos al punto en el que ese estrés laboral es excesivo y duradero, pasa a afectarnos no sólo en el trabajo, sino en el resto de nuestras áreas vitales. ¿Por qué? Porque va minando, poco a poco, nuestro bienestar general. Además, los síntomas asociados a este estrés laboral son diversos, y es importante conocerlos para identificar si realmente estamos en esta situación.  

Síntomas físicos 

Aunque asociemos el estrés laboral a aspectos psicológicos, y creamos que son estos los únicos implicados, todo estrés influye enormemente en nuestra salud física, al igual que todo malestar psicológico. Los síntomas físicos que ves a continuación pueden haberse ocasionado a raíz de esta situación de estrés laboral, o bien pueden haberse agravado en caso de que ya existieran.  

  • Taquicardias frecuentes  
  • Calambres musculares  
  • Tensión muscular general 
  • Contracturas  
  • Dolores de cabeza 
  • Sensación de falta de aire  
  • Problemas gastrointestinales (dolor de tripa frecuente, úlceras…)  
  • Alteraciones en el ciclo menstrual  
  • Alteraciones en la sexualidad general  
  • Problemas dermatológicos (dermatitis, herpes, alopecia…)  

Síntomas cognitivos 

El estrés laboral también afecta a lo que llamamos “funciones ejecutivas”, que son las que nos hacen funcionar, las que se encargan de que podamos hacer nuestro trabajo, entre otras cosas. Así, esta situación puede cursar con síntomas como: 

  • Dificultades de atención, memoria y concentración  
  • Disminución de nuestro rendimiento 
  • Aumento del número de errores  
  • Pensamientos negativos, catastrofistas, de incapacidad  
  • Pensamientos monótonos acerca del trabajo 
  • Carga mental o preocupación constante  
  • Falta de creatividad 

Síntomas emocionales 

El estrés laboral genera reacciones emociones que varían de una persona a otra, pero, en general, las más comunes son: 

  • Ansiedad 
  • Irritabilidad 
  • Hostilidad o enfado frecuente  
  • Culpabilidad 
  • Frustración  
  • Poca motivación  
  • Impaciencia  
  • Estado de ánimo deprimido 

Síntomas conductuales 

Todo lo anterior, como te decía, acaba minando nuestra salud y bienestar, y, así, también acaba afectando a la manera en la que nos movemos por nuestra vida. Puedes experimentar, entre otros síntomas: 

  • Cambios en el estilo de vida (alimentación, ocio, etc.)  
  • Insomnio 
  • Torpeza 
  • Cansancio  
  • Aumento de hábitos perjudiciales  
  • Disminución de las actividades sociales  
  • Aislamiento social  
Estrés laboral: Síntomas y consecuencias

Estrés en el trabajo 

Como ves, el estrés afecta enormemente a nuestro pensamiento, a nuestra emoción, a nuestra conducta, y, también, a nuestro cuerpo físico. Pero, además, cuando hablamos de estrés laboral, este estrés también tiene consecuencias en la manera en la que hacemos nuestro trabajo, como resulta obvio. 

Los síntomas que hemos visto también repercuten en nuestro desempeño laboral, y, por tanto, afectan a nuestros resultados y a la propia empresa u organización. Pero, ¡alto! ¡No te culpes! Ya bastante tienes con sufrir estrés laboral como para encima cargarte con la responsabilidad de “no estar haciendo bien tu trabajo”. Entrecomillo esta última frase porque, precisamente, este pensamiento de culpa y de incapacidad o inutilidad nos hace permanecer y seguir cayendo en esa espiral del estrés laboral. 

Probablemente, tú lo único que quisiste era hacer bien tu trabajo, y te esforzaste y esfuerzas hasta alcanzar lo que esperan y esperas de ti. De hecho, la autoexigencia o el perfeccionismo suelen estar presentes en las personas que sufren estrés laboral.  

Poco a poco, las altas exigencias en el trabajo, sumadas a tus altas exigencias respecto de ti misma, se han ido sumando como gotitas en un vaso, que al final han acabado desbordándolo, desbordándote. El trabajo te ha acabado superando, has acabado dejando tus necesidades a un lado (y a ti también), y el centro de tu vida es lo laboral. 

Variables del trabajo relacionadas con el estrés laboral

Pero, el estrés laboral no es algo que nazca de ti, sino que, a su desarrollo, puede también contribuir la propia organización. Hay ciertas variables de la empresa u organización que pueden alimentar a este estrés laboral, fomentando tanto su aparición como su mantenimiento, como son:  

  • Escaso apoyo emocional 
  • Escasa valoración de tu esfuerzo y de tu trabajo  
  • Poco interés de la empresa por tu bienestar 
  • Percepción de bajas o injustas recompensas a tu esfuerzo (bajo salario, estima, posibilidades de promoción y crecimiento profesional en el trabajo..) 
  • Clima laboral no muy agradable o poco cohesionado y cooperativo 
  • Presión de tiempo o responsabilidad sobre personas  

¿Qué hacer para afrontar el estrés laboral?

Ahora ya sabes un poquito más sobre estrés laboral y sus consecuencias sobre nuestra salud y bienestar general. Quizá, te hayas podido sentir identificada respecto a tu situación actual, o respecto a algún momento pasado en que lo sufriste. Sea como sea, te recordamos la importancia de pedir ayuda social y terapéutica, porque no tienes porqué saber ni querer salir de esto sola.  

Comenzar a priorizarte y cuidarte son dos pasos esenciales para reparar el estrés laboral. Así que, no hipoteques tu salud. No esperes a no poder más para parar. El descanso, el cuidado, y la ayuda externa son necesidad, no capricho.  

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Psicóloga especializada en bienestar emocional con perspectiva integradora, aunando la rama cognitivo conductual junto con la que considera base de su perfil profesional: las Terapias de tercera generación.

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