Cómo dejar de compararme con otras personas

Cada vez es más frecuente observar la vida de los demás y sentir envidia, especialmente a través de las redes. En esta sociedad cada vez es más difícil saber cómo dejar de compararme con otras personas o a hacerlo desde un lugar más sano. Desde la comparación de nuestros cuerpos, hasta experiencias vitales, trabajos… Sin duda, requiere esfuerzo cambiar este hábito, pero hará que tu vida sea mucho más feliz.

¿Por qué me comparo con otras personas?

Cuando el foco de atención son los demás y te comparas como método de autocrítica o para reafirmarte hay algo que debes revisar. Quizá algún aspecto que no te llene o te desagrade de ti. Solemos compararnos con personas que tienen una vida mejor o más libre a nuestros ojos.

El problema no está en el hecho de comparar, sino en la connotación que le damos. Ser consciente de que otras personas hacen o tienen cosas que nosotras no o viceversa no tiene por qué ir ligado a un sentimiento de superioridad o inferioridad. Podemos transformarlo en admiración.

Causas de compararme

Una baja autoestima es el alimento perfecto de la comparación. Compararte con otras personas es el síntoma de no valorarte suficiente ni quererte. Crecemos entre cuentos e historias con personajes perfectos, donde lo más importante y la fuente de felicidad y bienestar es el éxito y la belleza.

No confiar en ti misma hace que creas los comentarios negativos de tu entorno sin cuestionarlos. Es posible que algún acontecimiento del pasado, o durante tu infancia y adolescencia esté generando inseguridades en ti.

“Cuando se hace duro observar nuestra propia vida, ponemos el foco en los demás”

Consecuencias de compararme

Cuando no puedo dejar de compararme con otras personas las fuerzas y el ánimo se van apagando. Comparar absorbe mucha de nuestras energías y hace que nos olvidemos de todo aquello bueno que tenemos y somos. Estas son algunas cosas que pueden suceder si no dejas de compararte:

Aumenta la autoexigencia y el estrés

Si tu vida gira alrededor de la comparación no te permitirás fallar y te sentirás insuficiente. Esto generará altos niveles de estrés que te limitarán a la hora de hacer todo aquello que deseas. Tener que combatir el estrés te alejará de quien quieres ser y harán que te compares más, convirtiéndose en un bucle del que es difícil salir.

Te aleja de tu red de apoyo

Compararte constantemente te dificultará admirar a tu entorno cercano y hará que necesites validarte a través de la crítica. Tanto si compartes esas críticas en público como si lo guardas para ti crecerá un sentimiento de resentimiento y envidia que te alejará de tus personas queridas y no te permitirá conectar con ellas ni celebrar sus éxitos y alegrías.

Mayor probabilidad de relación tóxica

La baja autoestima y la comparación son un foco peligroso. Facilita la dependencia, los celos e inseguridad en la pareja, que nos da su atención y nos dedica palabras de cariño que tú no te das. La pareja llena un vacío que no eres capaz de ofrecerte. Esto nos puede hacer caer en relaciones desiguales y aumenta la probabilidad de sufrir violencia y creer que merecemos cómo nos tratan.

Cómo dejar de compararme con otras personas

Consejos para dejar de compararme con otras personas

Sin descartar nunca la terapia para tu crecimiento personal y gestión de tus problemas, a continuación, podrás leer algunos consejos para aprender cómo dejar de compararme con otras personas y transformar la envidia en admiración.

Sé consciente de que te comparas con otras persona

Como siempre, el primer paso (nada fácil) es ser capaz de observar sin juzgarte que hay ocasiones en las que te comparas con los demás. Muchas de las veces nos comparamos de forma sutil y automática. Pero cuando nos hacemos conscientes podemos empezar a responsabilizarnos y hacer pequeños cambios.

Si te estancas en la comparación no te dejas florecer.

No te compares desde la superioridad

La comparación no es solo negativa cuando tú eres quien sale perdiendo. Evita sentirte superior al resto porque:

  • Pensar que eres mejor que alguien refuerza el hábito de la comparación. Que te haga sentir bien pensar que eres superior lo convierte en una práctica válida en tu vida. Quizá pueda hacerte sentir bien, pero tú no vales más porque otras personas valgan menos, ni viceversa.
  • Construir una buena autoestima sobre la comparación no es posible. Compararte hace que no seas realista con tus fortalezas. Además, genera una dependencia de que los demás sean inferiores a ti para ser digna.

Cuidado con las redes sociales

Internet es una ventana a la vida de muchas personas, pero ya sabemos que esta ventana no representa la realidad al 100%. Todo el mundo pasa por dificultades y con frecuencia estos problemas no se comparten de forma pública. Por ello nos comparamos con facilidad y tendemos a pensar que las vidas del resto son mejores que la nuestra. Recuérdate que tu día a día y el de los demás va más allá que una red social y si te está afectando considera protegerte reduciendo el tiempo que dedicas en las redes.

Pon el foco en tu vida

En relación con la anterior, limita tu atención a la vida de otras personas y reenfoca hacia ti. Hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué me gusta de mi vida? ¿Quiero que mejore alguna cosa?
  • ¿Qué cosas buenas aporto yo en la vida de los demás?
  • Cuando me comparo, ¿qué me molesta de la otra persona? ¿Cómo me hace sentir compararme? ¿Es un dolor necesario?

Dedica la energía que ahorras al no compararte y hablarte mal en realizar actividades que te sienten bien y poco a poco te demuestren la importancia de vivir tu propia vida mirando hacia dentro.

Permítete ser imperfecta

Sobre el papel, todas sabemos que nadie es perfecto. Solemos ver las experiencias ajenas como perfectas e idílicas y no permitirnos a nosotras mismas fallar. Esta alta exigencia, sumada a la comparación, es una bomba de relojería. Aprender a gestionar la frustración, el fracaso y aceptarnos y abrazarnos en nuestras imperfecciones te dará una nueva libertad.

Dejar de compararme con otras personas y quererme incondicionalmente es uno de los procesos más complicados, pero que más liberan. Tras la sanación de tus heridas emocionales estás tú brillando.

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Sus dos profesiones que le apasionan: intérprete de lengua de signos y psicóloga. Vegana y feminista por naturaleza, en continua formación y desaprendedora en sus ratos libres.

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