Cómo resolver y solucionar problemas

Nuestra vida es un mural interminable de experiencias que se cruzan, de capítulos que se cierran con mejor o peor suerte, de decisiones… Todas nos hemos encontrado con baches y contratiempos, y a veces hacerles frente es complicado. Por eso hoy vamos a ver cómo resolver y solucionar problemas.

¿Qué es un problema?

Por definición, un problema es una dificultad que tiene solución. Yo tengo la expectativa de que suceda algo, pero no pasa de forma sencilla e inmediata, así que ocurre una discrepancia, un problema. No es lo mismo un problema que una situación complicada o dolorosa. Los desastres o crisis requieren también de un proceso de aceptación y adaptación.

Los problemas nos dan la oportunidad de cambiar, de mejorar, de conseguir un sueño o un objetivo. Pero también pueden generarnos mucha ansiedad, miedo, irritación… No podemos cambiar nuestras emociones, pero podemos ser conscientes de desde dónde estamos trabajando el problema y tratar de sacar lo mejor de la situación. ¿Y si no lo consigues? No pasa nada, ¡de los errores también se aprende!

En nuestro pasado, presente y futuro habrá problemas y decisiones que tomar, forma parte de nuestro ciclo de vida. El conflicto es necesario para el cambio, y el cambio es esencial para nuestro crecimiento personal

Y… ¿qué es una solución?

Las soluciones son las respuestas que damos a nuestros problemas. Lo que afrontamos, la acción que consigue alterar la realidad actual para convertirse en aquello que queríamos. 

La solución hace desaparecer el problema, pero en ocasiones los esfuerzos que hacemos para conseguirla no son suficientes, pudiéndose generar estrés emocional

Tipos de problema

Pueden darse problemas en todas las áreas de nuestra vida. Algunas de ellas serían las siguientes:

  • Conflictos interpersonales
  • Problemas en la organización del tiempo
  • Problemas en el trabajo
  • Problemas sexuales
  • Problemas para dormir
  • Problemas económicos
  • Problemas de adicción
  • Sociales
  • Emocionales
  • Etc..

Además, los problemas pueden ser simples o complejos. Los conflictos simples suelen tener una sola causa, que genera siempre el mismo problema. En cambio, en los conflictos complejos interactúan muchas variables y será necesario que lo dividamos y secuenciemos. 

Elementos clave para resolver problemas

La actitud frente al problema y las habilidades de resolución son los dos puntos clave que tendremos que pulir para una resolución exitosa. 

Orientación o actitud hacia los problemas

Cómo nos vemos a nosotras mismas frente a los problemas determina nuestra motivación y predisposición a solucionar nuestros problemas. Es necesario que valores qué creencias y expectativas tiendes a tener ante las dificultades, y de qué manera te sueles enfrentar a los problemas. Dependiendo del nivel de motivación y del estilo de afrontamiento será más fácil o no conseguir nuestros objetivos.

Habilidades básicas para solucionar problemas

Como podréis imaginar, la actitud no lo es todo. Es necesario también tener trabajadas ciertas habilidades básicas. Estas estrategias son: definir el problema; pensar alternativas de solución; tomar una decisión; aplicar la solución y valorar el resultado. No siempre es lineal, para resolver un problema a veces tenemos que avanzar y retroceder. 

Cómo resolver problemas

Ahora sí, llegamos al punto clave. Para solucionar un problema os propongo el siguiente método, que promueve una orientación resolución práctica, analítica y creativa. Está basado en una técnica de resolución de problemas muy reconocida de D’Zurilla y Goldfried, que consta de las siguientes fases:

Primera fase: actitud hacia el problema

  • Percepción del problema: cuando se nos presenta un problema es necesario poder reconocerlo, y no siempre es fácil. Tendemos a negar o minimizarlos para facilitar la evitación y reducir la ansiedad. 
  • Atribución del problema: a veces nos culpamos demasiado por nuestros problemas y nos tratamos con poca comprensión. Los problemas forman parte de la vida, no quiere decir que haya nada malo en ti. Los factores (ambientales o personales) se pueden modificar; no te llames tonta, quizá la tarea es compleja o no tienes experiencia.
  • Valoración y compromiso: plantea este problema como un desafío u oportunidad, y no como una amenaza. Piensa que su solución requerirá tiempo y esfuerzo, prepárate.  

Segunda fase: definición y formulación del problema

Aquí nos ponemos analíticas y racionales. Sigue los siguientes pasos con cada problema:

  • Recoge información: describe el problema. ¿Hay personas implicadas? ¿Qué te molesta? ¿Con qué frecuencia, duración e intensidad? ¿Qué factores influyen? ¿Cómo reaccionas? ¿Qué consecuencias tiene en ti y los demás? ¿Has tenido problemas similares? ¿Cómo los has resuelto?…
  • Comprende el problema: investiga por qué se mantiene el problema (“lo que es”) e identifica qué quieres cambiar (“lo que debería ser”).
  • Establece tu meta: tiene que ser realista y específica. Por ejemplo, quiero estar más presente en la vida de mi hermana no es específico, mejor transfórmalo en “quiero dedicar un rato cada día a hablar con mi hermana”.
  • Reevaluación del problema: valora los costes y beneficios si resuelves el problema.

Tercera fase: genera soluciones alternativas

¡Nos ponemos creativas! Recuerda que tienen que ser soluciones específicas.

  • Lluvia de ideas: piensa en el máximo de ideas que se te ocurran, no juzgues ni critiques nada de lo que tu mente cree y piensa en soluciones muy variadas. 
  • Aumenta la cantidad y variedad: cuando hayas hecho la lluvia de ideas puedes revisarlas, hacer modificaciones, combinarlas. Imagínate realizando estas opciones.
  • Busca ayuda en caso necesario: a veces los problemas más graves nos bloquean y pueden requerir que investiguemos o acudamos a expertas. Si no se te ocurre ninguna posible solución o muy pocas, o veas que no son posibles pide ayuda.

Cuarta fase: Toma de decisión

  • Primera criba: elimina aquellas que no sean factibles o negativas.
  • Anticipa los resultados de cada solución: pros y contras, a corto y largo plazo.
  • Evalúa las soluciones: compáralas. Puedes puntuar del 1 al 10 las ventajas e inconvenientes y quedarte con la mejor puntuación global.
  • Elige la solución o combinación de soluciones y piensa qué necesitas para llevarla a cabo.

Quinta fase: Acción y evaluación

Ahora sí, aplica la solución planeada y valora cómo ha ido. Puedes escribir cómo ha ido, qué ha salido bien y qué puedes mejorar para futuros problemas similares que puedas tener. 

Cómo resolver y solucionar problemas infografía

Antes de empezar a solucionar tus problemas

Piensa que la solución de problemas va en dos direcciones: reduce aquello que no está funcionando y te hace daño y potencia lo que ya funciona. Que conecta con tus recursos y habilidades, tus experiencias pasadas te han brindado muchas estrategias que puedes aprovechar. 

Conócete, dialoga contigo. Esto puede ayudarte a evitar problemas futuros y reduce el riesgo de dolores de cabeza.

En ocasiones es complicado aplicar todo este proceso porque no nos encontramos bien, estamos pasando por un estado agudo de depresión, agitación crisis… En estos casos es importante añadir una fase previa de autocuidado, relajación y buscar apoyo profesional. Como siempre, sabes que puedes contar con nosotras y nuestra terapia online.

Ahora sí, ya puedes comenzar. Deseo que puedas solucionar todos tus problemas.

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Sus dos profesiones que le apasionan: intérprete de lengua de signos y psicóloga. Vegana y feminista por naturaleza, en continua formación y desaprendedora en sus ratos libres.

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