Qué es el estrés emocional y cómo combatirlo

Nuestro ritmo de vida, ciertos acontecimientos pasados o actuales de gran carga emocional o una situación negativa prolongada pueden tener consecuencias en nuestro bienestar y generar estrés emocional.

Ante dichas circunstancias o estímulos estresores entramos en un estado de fatiga psicológica que si se prolonga puede aumentar nuestras probabilidades de sufrir afectaciones físicas y mentales, como patologías cardíacas o depresión.

Niveles de estrés emocional

Menuda carta de presentación, ¿verdad? ¡Pero no nos quedemos solo con la connotación negativa! El estrés emocional es una respuesta necesaria y adaptativa ante ciertas situaciones, nos prepara para un desafío.

Nuestra reacción se ajusta al nivel de amenaza o peligro y es integral, es decir, se da a nivel fisiológico, emocional y conductual… La gravedad y el malestar dependerán del nivel de estrés emocional y de cómo lo combatimos.

Estrés agudo

Este tipo de estrés emocional es el más común y responde a aquellos momentos puntuales de cambio o alta adrenalina, con efectos a corto plazo… Así como una mudanza, un divorcio, un accidente de coche, saltar en paracaídas, una demanda importante laboral o de estudios… A esta situación se le puede poner fin y de la cual podemos descansar.

Estrés agudo episódico

Situaciones de estrés agudo que se repiten con frecuencia. Sensación de caos y crisis constante, estilo de vida atropellado, frenético. Pueden darse ante las situaciones anteriores y cuestiones del día a día. El estrés agudo episódico se presenta en personas con muchas exigencias autoimpuestas y que tienen una rutina repleta de responsabilidades que las sobrepasan.

Estrés crónico

Problemas no resueltos que se mantienen constantes a lo largo del tiempo. Algunas situaciones que prolongadas provocan estrés emocional crónico son la pobreza, familias disfuncionales, matrimonio infeliz, trabajo o una carrera profesional o vida que odias.

La doble cara del estrés emocional

El estrés agudo es esa respuesta que podemos encontrar emocionante, motivadora, de la cual podemos sacar un aprendizaje profundo, darle un sentido y crecer como personas… pero cuando nos acercamos al estrés emocional agudo episódico o crónico las cosas pueden complicarse, ya que no podemos descansar del factor estresante y es cuando nos desequilibramos.

Cada cuerpo pide ayuda de forma única.
¿Sabes cómo te habla el tuyo?

Una experiencia negativa prolongada puede influenciar de forma muy potente nuestra personalidad, creencias, y modo de ver el mundo. Además, los el estés emocional constante tiene el peligro de ser normalizado, e incluso seamos dependientes de ellos, dificultando mucho que nos cuidemos y pongamos solución.

Síntomas del estrés emocional

Entonces, ¿cómo identificamos lo que nos pasa? ¿cómo saber si tengo estrés? ¿cómo conseguimos ponerle nombre a nuestro sufrimiento? Cada persona es un mundo, y nuestro cuerpo nos puede pedir que paremos mediante diferentes técnicas.

Para saber cómo combatir el estrés emocional, veamos qué tipo de señales y alarmas nos envía nuestro cuerpo para avisarnos que estamos sufriéndolo.

Alarmas físicas del estrés emocional

El organismo manda señales de alarma somatizando, es decir, transformaremos el malestar psicológico en físico: nos podemos sentir más cansadas de lo normal.

Ante el estrés emocional también son frecuentes los siguientes síntomas: dolores de cabeza (especialmente matinales), alteraciones gastrointestinales, defensas bajas, mareos, presión o molestia en el pecho, dificultad respiratoria…

Síntomas emocionales del estrés

No encontrar placer en actividades que hasta entonces eran emocionantes y nos aportaban felicidad, un estado anímico bajo de base, irritación frecuente y no tener ganas de hacer nada.

Además puede reducir la motivación y el deseo sexual, así como hacerte sentir un miedo constante y llenar tu mente de pensamientos terribles e irreales.

estrés emocional

Cómo combatir el estrés emocional

No hay una solución mágica para reducir el malestar que provoca el estrés emocional. No podemos cambiarte la vida en dos días, pero sí te ofrecemos algunas recomendaciones muy potentes. Es un proceso de autoconocimiento y mimos que puedes ir realizando sin presiones. Te invito a tomar aquellos consejos que prefieras y a adaptarlos a ti, que seguro que ya tienes muchas herramientas de afrontamiento que has usado en el pasado.

Baja el ritmo y observa

Primero de todo, P-A-R-A  L-A-S  R-O-T-A-T-I-V-A-S. Permítete observar tu vida, revisa tu día a día, escúchate sin presión. ¿No estás bien? De acuerdo, el estrés emocional viene por un motivo, no te culpes por estar mal ahora, es normal, somos personas, sufrimos.

Menospreciar nuestras emociones o decirnos que “no pasa nada” no nos ayuda a encontrar una solución, nos impide reconocer nuestro dolor y curarnos. Si te haces un rasguño en la pierna que no deja de sangrar no lo ignoras y esperas a que la herida cierre sola.

Reconoce qué te genera estrés

Toma consciencia, reconoce las situaciones en las que te sientes mal, que te generan malestar. Como resultado aumentarás el control sobre ellas, aprenderás más sobre ti y sobre tu situación. Pregúntate qué podrías necesitar en esos momentos, prepara un plan de rescate para ti misma. Quizá te sirva hacer una lista de tus reacciones cuando sientes presión: procrastinar, comer con ansia…

“Recuerda: sentir estrés es normal.
Reprimirlo solo hace que aumente”

Trata también de reflexionar sobre las circunstancias o factores que te hacen sentir más vulnerable y qué estrategias tienes para afrontarlos. Todo esto te ayudará a identificar con facilidad momentos de agobio y a sentirte capacitada para protegerte.

Revisa tu rutina

Otros trucos que pueden ayudarte a disminuir el estrés emocional tienen que ver con tu rutina: añade alguna actividad física que puedas disfrutar y te libere como salir a pasear, bailar, yoga, respiraciones conscientes… Potencia tus relaciones sociales, una buena red de apoyo en la que puedas confiar te recordará que no estás sola y te invitará a que ventiles tus emociones. Cuida tus hábitos de alimentación y descanso.

Pide ayuda

Puede que tus propios recursos y estos consejos sean suficientes, pero recuerda que un artículo no es terapia. Si tú sola no puedes, ¡no pasa nada! Está bien necesitar ayuda, todo el mundo necesita ayuda. Por eso mismo no dudes en contactar con una de nuestras profesionales para hacer terapias online.

Buscar ayuda es un gran paso que te acercará a reducir tu estrés emocional. Abrázate y ponte pequeñas metas para avanzar sin presión, a tu ritmo.

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Psicóloga integradora especializada en emergencias, duelo y trauma complejo. Experiencia con colectivos con discapacidad, en especial con Personas Sordas. Es curiosa y siempre está en constante formación y autoconocimiento para ofrecer lo mejor de ella.

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