Cómo ganar seguridad en una misma | Ep. 5

La confianza en la adultez se alza a medida que se gana seguridad en una misma mientras crecemos. Esta confianza ayuda a construir una buena autoestima que derivará en una mejor relación contigo y con el resto. Acompáñanos en las siguientes líneas para descubrir cómo empezar a romper límites.

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La seguridad en una misma en la infancia

Cuando nacemos no sabemos qué significa la confianza en una misma o seguridad. Llegamos a un mundo hostil, somos frágiles, no nos podemos defender. Conforme vamos sintiendo cuidados, mimos, protección y amor vamos sintiendo nuestras necesidades cubiertas. Se empieza a registrar una sensación de seguridad en nuestro cuerpo. Hay niñas que se sienten seguras, mientras otras no tienen el registro tan bien establecido. 

Desde la seguridad actúo solo si todo va a ir bien. De pequeña me subiré solo a la bicicleta si va bien y las personas referentes me refuerzan y tranquilizan asegurándome que no pasará nada. Puede que me quede en esta ilusión de la primera infancia y solo pueda actuar si estoy segura de que las cosas irán bien: no maduro mi seguridad. La seguridad se transforma mientras crecemos, llegando al estado de adultez con confianza. Esta confianza te ayuda a construir tu bienestar, autoestima y felicidad de una manera sólida.

Enemigos de la seguridad en una misma

La clave para adquirir confianza está en la espontaneidad. Te permite lanzarte, es un estado que te hace sentir libre. Sin embargo, puede que en el camino encuentres pruebas que atravesar.

El miedo está muy ligado a la seguridad, el miedo a perderla. Puede llegar a bloquearte, a paralizar tu libertad y capacidad de decisión. Te impide vivir plenamente.

Existe una lucha librada entre la espontaneidad y la obligatoriedad. A veces las obligaciones ganan la batalla y pierdes la sensación de libertad. Por eso es importante detectar en qué lado te encuentras: ¿actúas desde la obligatoriedad? ¿a qué nivel te impones las cosas? ¿Cómo de importante es para ti el deber y qué pasa si no lo cumples?

Otro contratiempo importante son las apariencias. Con frecuencia representamos un rol que no es el nuestro. La estética es algo que se espera de nosotras, una carga que merma nuestra seguridad. Pero la apariencia es solo un añadido a nuestra realidad, y cuando caemos en una representación caemos en la amenaza de no gustar (igual que una actriz que debe jugar bien su papel). 

Pensemos en la bruja malvada, la más hermosa del reino: ella no se reconocía en el espejo, en él veía era a otro, necesitaba la validación ajena. Con tantas cargas y cánones la seguridad queda en el resto de personas, que nos dicen que somos guapas, bailamos genial, somos la mejor pareja, amiga… O nos dicen que estabas más guapa maquillada, que has cogido peso… Es importante que trabajes cómo tener una buena autoestima, porque si basamos nuestra seguridad en el resto quedamos anuladas.

Qué hacer para ganar seguridad

No necesitas ningún atributo para brillar, solo por existir ya eres. No somos seres sin luz que necesiten la iluminación a través de otras personas. Vales porque existes, porque estás en tus manos. Es importante observar dónde estás justificando tu valía, no te compares para sentir que vales o que eres mejor que el resto. Mírate al espejo y pregúntate quién eres tú. Mírate por primera vez. A veces puede surgir tristeza, dolor por lo que hayas tenido que vivir, pero eso significa que estás tomando conciencia de tu existencia. De alguna manera ya es un camino al cambio. 

Puede que hayas hecho tuya esa voz interna que te limita. Pero no naciste con esa voz, la adquiriste a raíz de todo lo que has experimentado, de tu educación durante la infancia, quizá un entorno en el que la satisfacción y el reconocimiento se te diera solo desde el rendimiento. Esto puede convertirnos en personas adultas rígidas, inflexibles, no tolerantes, excesivamente exigentes, insatisfechas. Esto dificulta detectar la voz interna de la exigencia, y pienses que “eres así y ¡cómo vas a ser de otra manera!”. Pero busca esa voz de la confianza y seguridad, una voz más flexible que te dice que no te preocupes, que si algo sale mal no pasa nada. 

Reconocer lo que realmente necesitas, no lo que te han dicho que necesitas. Sé fiel a ti misma, honesta con lo que sientes, date cabida. 

Normaliza tu miedo, es natural sentirlo en algún momento de nuestra vida. Reconócelo. ¿Por qué te sientes amenazada? ¿Qué creencias te han hecho integrar el miedo así? El miedo es una emoción universal, que se activa para salvarte. Comparte con el círculo de mujeres vuestras experiencias sin juzgaros. Acepta tu miedo. Cuando ponemos en orden pensamientos, sentimientos y acciones empieza a haber concordancia con todo tu organismo, y la tensión disminuye, te sientes presente, confiada. Rompe el espejo de los otros, y pon uno en el que te puedas observar tú. Revisa de dónde salen las presiones y expectativas que te llevan al rol de la exigencia. Cuando sepas de dónde vienes, cuando aceptes tu pasado, dite que reconoces quién has sido, pero hoy quieres cambiar

Los cambios vienen poco a poco, toma pequeños riesgos. Es maravilloso poder ser espontánea y que no importe lo que vayan a decir de ti. Supera un pequeño miedo, di algo que no habías dicho antes, haz una actividad de la que no pensabas que serías capaz… lánzate. Haz algo a diario para nutrir tu espontaneidad. Te darás cuenta de que si te arriesgas no pasa nada y si pasa te haces cargo desde la autonomía y la madurez.

Como siempre gracias por acompañarnos una semana más, nos escuchamos el próximo domingo.
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Humana en constante aprendizaje y evolución además de fundadora y CEO de Somos Estupendas.

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