Estoy triste, ¿Qué hago?

Me atrevería a decir que todas, en algún momento, hemos pensado: hoy estoy triste, ¿qué hago? ¿Qué puedo hacer para que se me pase?

La tendencia a intentar evitar o escapar de la tristeza creo que es de las más extendidas y además la más contraproducente. ¿Por qué sucede? Desde mi punto de vista, hay dos factores clave:

Por un lado la sociedad (o como prefieras llamarle) que desde bien pequeñitas nos ha enseñado que no podemos estar tristes, que es malo, que debemos evitarlo a toda costa, y que además, si estás triste, que no lo expreses, ¿quizás será porque les incomoda ver a alguien triste?

 Y por otro lado, por el sentimiento de malestar que genera la tristeza. Es innegable que sentirse triste no es de las mejores sensaciones que hay, mentiría si dijera que se disfruta estando triste. Por ese motivo, es normal que cuando nos sentimos tristes queramos remediarlo, eso está bien, pero deberemos remediarlo desde la consciencia, desde el saber qué me pasa, porqué, qué me está diciendo esta vez la tristeza… Prestarle atención y después actuar, no actuar evitando o ignorando la sensación de tristeza, pues de ese modo no le daremos la atención que necesita y más adelante volverá a presentarse.

¿Qué puedo hacer si estoy triste?

Estoy triste, ¿Qué hago?

Conoce a la tristeza

El pilar básico para gestionar cualquier emoción o sentimiento es conocerlo, tanto a la emoción/sentimiento como a la forma en que tu cuerpo y mente lo transitan. Cuándo nos sentimos tristes, debemos prestar atención a cómo se presenta en nosotras, pues hay veces que se enmascara con otros sentimientos, como la ira.

 Además, debemos de tener en cuenta que es una emoción natural, no es mala en sí misma y es transitoria, va a pasar una vez haya cumplido su función (en caso contrario deberíamos buscar ayuda profesional y hacer terapia online).

Préstale atención, experiméntala

Antes comentábamos la tendencia a evitar las emociones desagradables. Sí, desagradables, no negativas, pues no hay emociones positivas o negativas, ya que todas cumplen una función primordial, la de transmitirnos información sobre cómo nos sentimos, sobre qué nos sucede. Experimentar la tristeza nos va a ayudar a transitar diferentes procesos, por ejemplo el proceso de duelo.

Dicho esto, aunque pueda ser desagradable, préstale atención a la tristeza. ¿Qué te está diciendo? ¿Qué necesita? Comprender qué nos sucede para que nos sintamos de ese modo nos va a aliviar.

Puede que ahora mismo, alguna esté pensando: Estoy triste, pero no sé el motivo, no lo entiendo.

Bien, hay veces que sin motivo aparente nos podemos sentir decaídas, muy tristes. Hay varios factores que pueden afectar a nuestro estado de ánimo, y a veces no nos damos ni cuenta. Si es tu caso, simplemente escúchate y permítete experimentarla.

Experimentar la tristeza (tanto si sabes por qué te sientes así o no) te va a permitir integrar la experiencia. ¿Dónde se expresa tu tristeza? ¿En la cabeza? ¿En la garganta? ¿En los ojos? Siéntela.

No evites la tristeza, transítala

Si te apetece llorar, llora

El llanto y la tristeza pueden ir en muchas ocasiones de la mano. Llorar es una forma de vivir la tristeza, de expresarla. Así que si te apetece llorar, hazlo, es sanador y te vas a sentir más aliviada.

Habla con una persona de confianza

Compartir nuestros sentimientos con personas cercanas, de confianza. Sentirnos escuchadas y comprendidas va a suponer una descarga emocional. Quizás no podamos poner solución a lo que nos genera tristeza, pero si nos sentimos acompañadas el camino para transitarla será más llevadero.

Escribe

Puede haber momentos en que no tengas a nadie disponible para hablar y expresarte. Bien, pues siempre habrá alguien disponible: tú misma. Así que coge papel y boli y escribe cómo te sientes, qué necesidades tienes en ese momento. Desahógate, sin filtros ni miedo al prejuicio. Escribir puede llegar a ser muy terapéutico, ya que estamos dándole forma a lo que sentimos, identificamos las sensaciones, organizamos el pensamiento, hacemos más consciente nuestras vivencias…

Si no sabes por dónde empezar, te dejo algunas preguntitas:

Estoy triste ¿Cómo lo sé?¿Qué señales me indican que estoy triste?

¿Por qué creo que estoy triste?

¿Cómo siento la tristeza en el cuerpo?

¿Cómo siento la tristeza en la mente?

¿Qué necesitaría para estar mejor?

Si va acompañada de ansiedad: Técnicas para la ansiedad

Sentirse triste puede resultar desagradable, y ese malestar puede venir acompañado de ansiedad. Si ese es tu caso, no dudes en utilizar técnicas para gestionar la ansiedad. Para no extenderme mucho por aquí, te invito a que conozcas las técnicas de relajación para la ansiedad.

Activación conductual

Puede que el sentimiento y pensamiento de estoy triste te genere cierta apatía, es decir que no tengas ganas de hacer nada, solamente estar tumbado, sin más. Puede que te sea difícil, pero muévete, mantente activo. Como te comentaba sé que es posible que es lo último que te apetezca, pero la inactividad lo único que va a hacer es seguir anclándote en el bucle de tristeza.

Tú eres quién mejor te conoce: ¿Qué te gusta? ¿Qué hace que te sientas mejor?

Las pautas comentadas hasta ahora son generales, en un primer momento servirían para cualquiera de vosotras, ya que para ofrecer alternativas específicas debería conoceros a cada una de forma individual. Pero hay solución, y eres tú misma. Tú eres quién mejor se conoce, sabes que actividades te gustan y te generan bienestar, o qué personas te hacen el camino más fácil. Párate a pensar qué te hace bien, qué te satisface, qué podría ayudar a salir de la tristeza.

Si la tristeza se instaura como un sentimiento permanente en tu día a día e incluso interfiriendo en tus hábitos, acude a un profesional para que pueda atenderte de forma personalizada.  Puedes ponerte en contacto con nosotras para iniciar terapia online con nuestro estupendo equipo.

¡Compartir es vivir!

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