Ciberadicción: adicción a las redes sociales

Las adicciones son consideradas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) una enfermedad física y psico emocional. Dicha situación conlleva una relación de dependencia con una sustancia, actividad o relación. Hoy profundizaremos en el complejo mundo de la ciberadicción: la adicción a las redes sociales. 

A lo largo del artículo, veremos qué es la adicción a las redes sociales y cuál es su origen. Además, veremos cuáles son sus síntomas y, finalmente, nos centraremos en qué podemos hacer para evitarla mediante algunas herramientas.

Definición de la adicción a las redes sociales

En las últimas décadas, las tecnologías de la comunicación han evolucionado a pasos agigantados. Han acabado convirtiéndose en una parte fundamental de nuestro día a día. Sin embargo, la incorporación de dichas tecnologías en nuestras vidas ha supuesto graves consecuencias para algunas personas.

Es altamente complejo medir esta problemática y, por tanto, es complicado hablar de datos. Algunos estudios apuntan a que entre el 5% y el 40% de la población podría mostrar signos de ciberadicción. Es importante tener en cuenta que el porcentaje podría variar en función de la edad, la ubicación y otros factores. 

El término ciberadicción, hace referencia a la dependencia que una persona desarrolla en relación con las redes sociales. Se caracteriza por un abuso de las mismas, un consumo excesivo o compulsivo de plataformas virtuales en las que se suele interactuar con otras personas. Cualquier persona, de cualquier edad, puede padecer esta enfermedad y que puede afectar a todos los ámbitos de su vida. 

El papel de las relaciones sociales

Uno de los principales factores a tener en cuenta es el mencionado previamente: la interacción con otras personas. Este puede ser uno de los mayores mantenedores de la adicción, dado que la persona, mediante la interacción en las redes, puede sentir cosas agradables.

Es decir, una persona puede sentirse vista, validada, importante, tenida en cuenta, etc., por personas que están al otro lado de la pantalla. No obstante, este factor puede ser a su vez un arma de doble filo y desencadenar graves consecuencias para la autoestima de la persona. 

En este sentido, se observa que muchas personas padecen nomofobia, adicción al móvil, y esto se relaciona con el miedo a desconectarse del entorno. Más concretamente, el miedo se relaciona con la posibilidad de perderse momentos importantes o significativos mientras otras personas sí los están viviendo. A esta situación se la denomina actualmente FOMO por sus siglas en inglés: fear of missing out.

Adicción a las redes sociales

Orígenes de la ciberadicción

Los orígenes de una patología como es una adicción siempre son complejos de definir dado que somos seres biopsicosociales. Así pues, partimos de una base multifactorial. Destacamos algunos puntos relevantes a continuación.

Accesibilidad

No podemos olvidar que las nuevas tecnologías, incluidas las redes sociales, son accesibles cada vez a edades más tempranas y de formas muy diversas. Hoy en día se puede acceder a ellas desde prácticamente cualquier dispositivo que disponga de conexión a internet. 

Además, están diseñadas para ser adictivas, con muchos estímulos diversos, y favorecen que las personas inviertan mucho tiempo en ellas. Las notificaciones, los algoritmos y las recompensas por interaccionar, entre otras, mantienen a los usuarios conectados. 

En este sentido, debemos tener en cuenta que recibir «me gusta», o cualquier otro tipo de interacción, activa el mecanismo de recompensa del cerebro. Esto desencadena que se libere dopamina y esta se asocia al placer.  

Normalización

Otro factor importante a tener en cuenta es el hecho de que es una situación cada vez más habitual y, por tanto, parece estar normalizándose. O incluso minimizándose. 

Socialmente, parece que no es igual de alarmante la adicción a sustancias nocivas que a las redes sociales. Este hecho complica todavía más la identificación de la patología y, por tanto, el inicio del tratamiento que se considere necesario. 

Factores individuales

Aunque el riesgo de adicción parezca cada vez más alarmante, es interesante considerar cuáles son los factores personales que pueden interferir en el desarrollo de dicha patología.

Se ha observado que muchas de las personas que padecen esta adicción sufren aislamiento, se sienten solas o están transitando algún tipo de situación personal compleja. Además, en algunas también se han observado dificultades para controlar los impulsos.

Síntomas de la ciberadicción o adicción a las redes sociales

Actualmente, no disponemos de unos criterios diagnósticos recogidos en ninguna de las entidades diagnósticas y esto puede dificultar que los profesionales coincidan. A continuación mencionamos la sintomatología que se ha referido y observado de forma más habitual:

  • Incremento del tiempo que se invierte en redes sociales, llegando a ser este considerado excesivo. Frecuentemente, este aspecto suele interferir en otras áreas de la vida de la persona, como podrían ser el trabajo/estudio, el ocio y la familia. 
  • Impacto negativo en la vida de la persona. Puede observarse un aumento del aislamiento, el incumplimiento de ciertas responsabilidades, la negación del problema, dificultades relacionadas con la memoria o atención…
  • Alteraciones del estado de ánimo. La persona puede padecer ansiedad e incluso depresión. 
  • Fuerte impacto negativo en la autoestima. Las redes sociales fomentan que estemos en constante comparación con otras personas, hecho que puede generar frustración, insatisfacción y deteriorar fuertemente la autoestima. La ciberadicción, a su vez, puede interferir en nuestras habilidades sociales y relaciones. 

Cómo evitar la ciberadicción

El primer paso a tener en cuenta es la educación. Es importante que como sociedad invirtamos más recursos en este ámbito. Poder conocer tanto los beneficios del uso como los peligros del abuso de las redes sociales es sumamente importante. 

Por otro lado, es necesario que cada persona tome consciencia del uso que hace de sus redes. Además, hoy en día podemos contabilizar y limitar el tiempo que invierte en las mismas con el mismo dispositivo electrónico.

A continuación mostramos algunas propuestas que pueden ayudar en la prevención de las adicciones a las redes sociales:

  • Establecer límites de tiempo de consumo de redes.
  • Desactivar las notificaciones.
  • Limitar el uso de dispositivos electrónicos o pantallas.
  • Reflexionar sobre el motivo que nos lleva a abrir cierta aplicación. 
  • Invertir más tiempo en las propias aficiones o en buscarlas. 
  • Buscar alguna actividad física agradable y realizarla con moderación. 
  • Invertir tiempo con personas que nos nutren.
  • Fomentar la participación en actividades presenciales.
  • Pedir ayuda las personas de nuestro entorno. 

Actividades para trabajar la adicción a las redes sociales

Teniendo en cuenta lo expuesto hasta el momento, compartimos algunas actividades que pueden ayudarnos a trabajar la ciberadicción son:

  • Autorregistro del uso y el tiempo invertido en cada red social. 
  • Exploración del problema sin juicio para una mayor comprensión. 
  • Toma de consciencia de las consecuencias ya presentes y las posibles. 
  • Educación y entrenamiento en regulación emocional. 
  • Aprendizaje y práctica de técnicas de relajación y mindfulness. 
  • Entrenamiento en habilidades sociales. 

Queremos recordar que la adicción a las redes sociales es una patología mental que puede generar un elevado malestar tanto a la persona que la sufre como al entorno. En tal caso, es importante pedir ayuda a profesionales de la salud mental especializados/as en el tema. 

Debemos partir de la base de que cada persona es única y no todas las herramientas van a funcionar igual para todo el mundo. Es importante entender cada situación de forma detallada y concreta para poder ajustar la intervención a cada persona.

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A día de hoy, Nerea acompaña a personas adultas en sus procesos de terapia desde un enfoque integrador con perspectiva de trauma y apego. Más sobre Nerea Moreno

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