Causas de las fobias

Seguramente hayas escuchado hablar de diferentes tipos de fobias: fobia a las arañas, a las alturas, a los espacios cerrados, a las inyecciones, a dormir… Puede que incluso tú sufras alguna de estas, u otras. Hay muchos tipos de fobias, pero todas se caracterizan por lo mismo: una elevada ansiedad, pánico y malestar al exponernos -o imaginarnos- en estas situaciones. Así que una pregunta lógica que podemos hacernos es: ¿de dónde nacen las fobias?, o, ¿cuáles son las causas de las fobias?

En este post hablamos:

¿Qué entendemos por fobia?

La palabra fobia deriva del término griego “Fobos”, que quiere decir “pánico”; y podemos emplear su origen para entender su significado. Una fobia es un miedo intenso, desproporcionado e irracional ante una situación, objeto o animal, que activa en las personas el instinto de huir de ello, de evitarlo, y, en caso de no ser posible evitarlo, la manera en la que se aguanta es con gran malestar, elevada ansiedad y activación interna. De hecho, las fobias se incluyen dentro del espectro de los trastornos de ansiedad.

Antes de seguir, debemos tener en cuenta que el miedo es una emoción básica, es decir, ha sido y es necesaria para nuestra evolución. Imagina: ¿qué ocurriría si no tuviéramos miedo? Seguramente, no podrías estar leyendo esto, ni yo escribiéndolo, porque no hubiéramos sobrevivido, ¿verdad? El miedo es una emoción que sentimos cuando percibimos un peligro en nuestro entorno, cuando vemos que algo amenaza nuestra integridad; y, así, se encarga de activar nuestro cuerpo para huir y protegernos.

Esto es adaptativo y positivo cuando el peligro es real, pero lo que ocurre en las fobias es que este miedo es irracional y desproporcionado, es decir, o bien no existe una amenaza real o bien nuestra reacción de miedo es excesiva para ese estímulo. Por ejemplo: si tengo un león delante de mí, es genial tener miedo para protegerme; pero si me muero de miedo al ver una pequeña e inofensiva araña en mi habitación, esta reacción no tiene tanto sentido: es irracional y desproporcionada. Y esto nos llevará a evitar situaciones que realmente no son un peligro, condicionando a veces nuestra vida.

Así te sientes cuando sufres una fobia

El miedo activa nuestro cuerpo para salir pitando de donde estamos. De este modo, aunque la fobia sea un miedo irracional, lo sentimos en el cuerpo como si el peligro fuera real, en forma de taquicardia, sudoración, hiperventilación, pulso acelerado, temblores, náuseas, dolor en el pecho, sequedad de la boca, hormigueos, etc. Incluso, se puede llegar a sentir un ataque de pánico.

Quizá te sigas preguntando cuáles son las causas de las fobias: ¡sigue leyendo!

¿Por qué aparecen y se mantienen las fobias?

Nacemos con la capacidad para sentir emociones básicas, entre ellas el miedo. Pero no nacemos con ninguna fobia, sino que estas se adquieren a lo largo de nuestra vida, en función de varios factores, es decir, tienen una o varias causas. Como hemos visto, esas situaciones, objetos o animales a los que tememos intensamente no siempre representan una amenaza real (o tan grave para nuestra reacción), así que, en algún momento hemos tenido que asociar ese estímulo al peligro, de manera que en nuestra mente quedara grabada la asociación, por ejemplo, alturas=peligro. Podemos adquirir esta asociación que nos lleva a desarrollar una fobia de varias maneras:

Causas de las fobias

  • Por experiencias negativas directas con eso a lo que tenemos pánico, es decir, haber vivido algo muy desagradable o negativo respecto a ese animal, objeto o situación.
  • Por haber visto a otras personas teniendo experiencias negativas o mostrando miedo a esos estímulos o situaciones, aprendiendo que es algo de lo que tienes que protegerte.
  • Por transmisión de información sobre la amenaza; por ejemplo, por avisos de padres-madres, por noticias que hayamos escuchado de accidentes aéreos, por experiencias negativas que te hayan contado…
  • Por vulnerabilidad biológica y/o psicológica a ser sensible al estrés y ansiedad, o determinados factores de personalidad. Esta vulnerabilidad hace más probable que, si hay una de las anteriores causas, es decir, una experiencia que actúe como disparadora, la fobia se desencadene.
  • Además, hay teorías que dicen que hay estímulos que pueden convertirse en fobias con mayor facilidad que otros, ya que algunas situaciones o animales han supuesto una amenaza para la supervivencia de las personas, y, por tanto, estamos “preparados” para desarrollar una fobia a ellos con mayor facilidad que a otros. Esto quiere decir que será más probable desarrollar una fobia hacia una serpiente que hacia un lápiz, por ejemplo.

no nacemos con ninguna fobia, sino que estas se adquieren a lo largo de nuestra vida

Causas de que la fobia no desaparezca

Vale, entiendo las causas de las fobias, pero ¿por qué se mantienen en el tiempo? ¿por qué mi pánico sigue presente?

Como ya sabes, la fobia es el resultado de haber asociado esa situación o animal con un significado de peligro, aunque este no sea real. Pero, como es normal, la persona con una fobia no quiere experimentar esas sensaciones tan desagradables de miedo, y lo que hace es evitar eso que se lo genera, sin exponerse al estímulo. Como no se expone, no puede acostumbrarse a su presencia, ni darse cuenta así de que no es peligroso. Y, en el caso de que sí se enfrente a esta situación o estímulo, lo hará poco tiempo, con mucho malestar y con pensamientos catastróficos, de manera que, al pasarlo tan mal, se reforzará su miedo.

Causas de las fobias

Y, precisamente, en esto consiste la terapia para trabajar las fobias: en revisar sus causas y entrenar las habilidades y herramientas para exponerte a lo que temes, haciéndolo poquito a poco, a tu ritmo, de manera que se trabaje el miedo y este deje de condicionarte.

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Psicóloga especializada en bienestar emocional con perspectiva integradora, aunando la rama cognitivo conductual junto con la que considera base de su perfil profesional: las Terapias de tercera generación.

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