Cómo eliminar ansiedad para siempre

Hoy vamos a hablar de la ansiedad, esa compañera de vida para muchas personas (muchas más de las que creemos) que, a algunas, puede que siempre nos acompañe. Y ahora puede que alguien piense, que fastidio si no nos vas a decir cómo eliminar la ansiedad para siempre, ¿qué nos vas a contar?

Bien pues exactamente vengo a hablaros de eso, de la creencia generalizada, pero no por ello cierta, de que se puede eliminar la ansiedad para siempre, como si de una mancha en el jersey se tratara. Efectivamente, no vamos a eliminar la ansiedad para el resto de nuestras vidas. No quiero decir con eso que cada día vas a tener ansiedad, ni cada semana, claro que no, lo que pretendo transmitir es la idea de que pretender eliminar la ansiedad para toda la vida es difícil, no sabemos que experiencias nos depara el futuro. Lo que sí sé con total certeza es que podemos aprender a gestionar la ansiedad para no sufrirla con tanta frecuencia, tener un mayor bienestar y que cuando la sintamos sepamos cómo actuar.

¿Se puede eliminar la ansiedad?

Las causas de la ansiedad son varias, para no alargarnos más aquí, si te interesa puede ver el artículo sobre las 10 causas de la ansiedad que tenemos en el blog.

Una posible causa de la ansiedad es ser vulnerable a ella, hay personas más vulnerables que otras a sentir ansiedad, por su forma de ser, sus aprendizajes, sus experiencias de vida… Cuándo la creencia de que es posible eliminar la ansiedad para siempre les inunda, genera un gran malestar. Malestar porque por mucho que lo trabajen como quién más, se encontrarán en situaciones que les va a generar ansiedad, y esa creencia les genera culpabilidad, inseguridad e impotencia por no poder dejar de sentirla. Si eres una de ellas quiero decirte que como tú, hay miles de personas, y que desde mi punto de vista, dudo que haya alguien capaz de eliminar para toda la vida la ansiedad, porque como veremos, forma parte del ser humano.

Por lo tanto, de ahora en adelante, más que focalizar la atención en eliminar la ansiedad para que jamás vuelva a aparecer, nos será más útil saber identificarla y gestionarla, para que de ese modo aparezca con menor frecuencia y que cuando lo haga, no sea de una forma tan intensa.

Consiste en aprender a cogerla de mano, entenderla y descubrir cómo hacer que en vez de ponerse delante de nosotras y dificultar nuestro camino, poder moverla, ponerla al lado y pasear juntas.

¿Por qué no podemos eliminar la ansiedad?

La ansiedad tiene una función adaptativa para los seres humanos. Esa función es la de alarma, sirve para alertarnos de algún peligro que percibamos, por eso decimos que la ansiedad es adaptativa. Por ejemplo, cuando se acerca la fecha de un examen, podemos sentir ansiedad, lo que nos llevará a movilizarnos para estudiar el contenido. Estaríamos hablando de una ansiedad que nos resulta útil.

¿Cuándo aparece el problema? Cuando la ansiedad, más que movilizarnos, nos paralice, nos impida funcionar con normalidad, cuando se mantenga constante en el tiempo e interfiera en las actividades cotidianas.

¿Cómo afrontar la ansiedad?

Hay diferentes formas: una de ellas es evitarla, buscar estrategias que eliminen la ansiedad en ese mismo instante para así, durante un tiempo (breve) sentirse mejor, sería como taparla con una manta y hacer como si no estuviera ahí, aunque en realidad, sigue estando. Otra forma contraria es atacarla, luchar contra ella e intentar eliminarla a toda costa, aunque en realidad, eso tampoco sirve, porque cuanto más te enfrontes a ella, más grande se va a hacer.

Entonces, ¿cuál es entonces la forma más adaptativa de afrontarse a la ansiedad? Sería un punto intermedio entre taparla y luchar contra ella. La importancia está en ver que hay ansiedad, no vamos a pretender ignorarla ni eliminarla para siempre, sino que le prestaremos la atención necesaria y luego, buscaremos estrategias para soltarla y poder seguir adelante.

Lo que sí puedes hacer en lugar de eliminar la ansiedad

Primero de todo, deberemos saber identificar cómo se expresa. Hay diversas formas, y cada una la sentirá de una manera u otra. A grandes rasgos, se puede expresar en a nivel fisiológico (con temblores, hiperventilación, tensión muscular, etc.) a nivel cognitivo (dificultad para concretarse, para mantener la atención, con pensamientos recurrentes, etc.) y a nivel conductual (conductas impulsivas, hiperactividad, evitación, etc.).

Ahora sabemos qué es la ansiedad y como se manifiesta. ¿Qué nos queda hacer? Lo más importante: no luchar contra ella, sino aceptar que está con nosotras y que no podemos eliminarla y que no vuelva a aparecer jamás. Vamos a atenderla, a escuchar qué pienso, qué siento en ese momento.

Muchas veces, la ansiedad va asociada a pensamientos distorsionados (siempre me sale todo mal), pasados por nuestro filtro de creencias y esquemas. Cuando eso suceda, podemos cuestionarlos, pensar si ese pensamiento tiene algún fundamento objetivo e intentar generar pensamientos alternativos más realistas (por ejemplo: ¿realmente no todo me sale mal? A veces sí que me equivoco, como todos, pero también he hecho cosas bien).

También podemos aplicar algunas técnicas de relajación y de respiración, centrando la atención en la respiración, promoviendo la atención en el momento presente. Si quieres saber más sobre las técnicas de relajación para la ansiedad, puedes mirar el artículo del blog sobre técnicas de relajación para la ansiedad.

En esta breve publicación la importancia radica en entender que la ansiedad no se elimina para siempre, sino que se aprende a identificarla y gestionarla.

Ya sabes, si no puedes sola, puedes ponerte en contacto con nosotras para el servicio de terapias online, no hay mayor muestra de amor y fortaleza que cuidar de una misma.

¡Compartir es vivir!

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