Cómo puedo ser yo misma

Hola bonitas y bienvenidas un domingo más al podcast de Somos Estupendas. Como habréis visto en el título del podcast, cómo puedo ser yo misma, hoy hablaremos de la dificultad que la confusión que genera no saber quién somos o cómo ser nosotras. ¿Cuál es la razón por la que muchas veces no somos nosotras mismas no? Hoy nuestra compañera Natalia, psicóloga de le equipo, nos habla de ello.

Pero, antes de empezar, queríamos hablaros de que ¡volvemos a realizar el retiro VAM! El año pasado lanzamos el retiro por primera vez y fue absolutamente increíble. Haremos dos ediciones, una será en agosto en Lleida y la otra en septiembre en Madrid. Fue una experiencia emocionante, no perdáis la oportunidad de informaros. Y ahora sí, hablemos de qué hacer después de una ruptura amorosa.

¿Cómo ser yo misma?

Nos han dicho que tenemos que ser siempre iguales y nos aferramos mucho a las etiquetas que nos definen. Nos identificamos con las acciones que hacemos. Pero en la vida jugamos distintos roles según la situación y según la persona con la que estemos. Actuamos diferente según el contexto. No es lo mismo estar en el trabajo que con tu pareja. Y también somos diferentes en distintos momentos vitales.

¿Qué ocurre cuando nos exigimos algo que no es posible? Es decir, a veces nos exigimos ser siempre de la misma manera, y no se puede. Por suerte somos adaptables, tenemos capacidad de cambiar y de ser compasivas con nosotras mismas. Ser una misma también significa poder ser cambiante.

¿Cómo puedo volver a ser yo misma?

  • Quita el piloto automático: vivimos un poco de esa manera, de forma automática. Vamos de un sitio al otro sin saber cómo hemos llegado al destino. Observa qué está ocurriendo, si te sientes cómoda con lo que haces.
  • Sé compasiva contigo: nos han puesto muchas etiquetas desde la primera infancia. En nuestros primeros años de vida no podemos cuestionar las etiquetas negativas. Lo que nos dice la sociedad tiene una gran importancia.

Te proponemos el ejercicio de la brújula:

Dibuja una brújula y escribe cuatro valores con los que te has identificado en algún momento. Prueba si realmente esos valores te llevan hacia el lugar al que quieres ir. Haz lo mismo con las personas importantes que tienes en tu vida: revisa los vínculos, si son seguros y te llevan hacia el lugar al que a ti te gustaría ir.

También puedes hacer el ejercicio de la ventana, dibuja una cuadrícula con 4 espacios:

  • Arriba a la izquierda lo que sabes de ti y la gente conoce de ti.
  • Arriba a la derecha lo que sabes de ti y la gente no conoce de ti.
  • Abajo a la izquierda lo que no reconoces en ti, pero la gente ve en ti.
  • Abajo a la derecha encontramos el agujero negro, lo que no sabemos todavía de nosotras mismas y los demás no ven.

No nos conocemos y nos percibimos igual que lo que los demás perciben de nosotros. Puedes hacer tu listado y pedirle a personas cercanas y de confianza que hagan una lista.

No puedo ser yo mismo con mi familia

¿Por qué nos cuesta tanto ser una misma? Ser una misma es una frase que aparece en todos lados, en tazas, libros, agendas… Puede parecer fácil, pero no es algo que simplemente podamos decidir hacer y conseguirlo espontáneamente. Además, tanto ser quienes somos como la dificultad de mostrarnos pueden encontrar su origen en los primeros años de vida y en las relaciones familiares.

Desde la infancia se van conectando piezas, vamos construyendo quiénes somos y nuestros valores. Desde nuestros primeros años de vida, si vivimos heridas de la infancia o nos dicen lo que debemos ser.

Esto puede hacer especialmente difícil que te sientas tú estando con tu familia. Algunas piezas que vas construyendo pueden encajarte fácilmente, mientas otras quizá han sido impuestas. Y llegamos a la construcción de la identidad en la adolescencia, una etapa en la que hay un podado neuronal, y todas aquellas conexiones a nivel cerebral que no se usaban caen.

Podemos observar qué te gusta y qué no de los demás. Y vamos haciendo pruebas, nosotras mismas sobre quiénes somos, nos vamos conociendo. Conocerse es un proceso que puede durar toda la vida, porque no somos inamovibles, podemos ir cambiando.

No puedo ser yo misma con mi pareja

Somos personas muy complejas y a veces se nos despiertan mecanismos de defensa. Esto puede hacer que también te cueste ser tú misma con tu pareja, o en ocasiones necesites aprender como ganar autoconfianza. Y es que en una relación íntima la otra persona está muy cerca, puede ver mucho de quiénes somos, entre muchas cosas puede ver nuestras inseguridades, heridas y vulnerabilidades.

Es muy importante lo que nos decimos, cómo nos tratamos y cómo nos percibimos. Si la persona con la que estás es importante para ti, seguro que deseas poder acercarte a ser tú misma. Contempla las recomendaciones que te hemos dado en este pódcast y, en caso de que te resulte muy difícil llegar a sentirte natural y relajada con mostrarte tal cual eres, quizá sería recomendable un acompañamiento profesional para trabajar aspectos que estén relacionados, como la baja autoestima.  

Frases para ser yo misma

Hablamos mucho de ser auténticas, de ser una misma, pero realmente ¿qué es ser una misma? Tiene que ver con las crisis de identidad, y tomándolo literal hablaríamos de las características con las que yo me identifico. Pero quedarnos con eso es demasiado simplista. Por eso os traemos un cuento, una metáfora que puede acercarnos más a saber cómo puedo ser yo misma:

El árbol que no sabía quién era 

Había una vez un jardín con muchos, muchos árboles. Uno de ellos llevaba un año y medio sin crecer y se sentía mal. Miraba a su alrededor, se preguntaba por qué le pasaba eso. “Los demás crecen y yo no, ¿qué estoy haciendo mal?”

Un buen día, el rosal le dijo que lo que tenía que hacer era mirar al Sol para que te crezcan rosas. El árbol hizo eso, pero no pasó nada y se sintió frustrado. Entonces el manzano le dijo “lo que tienes que hacer es que cuando te rieguen toda el agua que te llegue a las raíces la absorbas con toda la fuerza que tú puedas y verás cómo te crecerán manzanas”. El árbol lo intentó, pero se quedó igual.

Siguió intentando lo que le recomendaban en el jardín, hasta que un buen día un búho, el ave más sabia, observó sus características y le dijo: “lo que te ocurre es que eres un roble. No te van a crecer manzanas ni flores, pero sí que serás un árbol majestuoso y muchas personas y pájaros se cobijarán en ti. Darás mucha sombra al resto del jardín”.

En ese momento el roble descubrió qué era. Había estado intentando crecer desde un lugar en el que no podía.

Como siempre, gracias por acompañarnos una semana más, nos escuchamos el próximo domingo. Gracias también por vuestras puntuaciones y comentarios en Spotify y en Itunes, eso nos ayuda a crecer.

Humana en constante aprendizaje y evolución, además de cofundadora y CEO de Somos Estupendas y futura psicóloga.

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