Disonancia cognitiva: Qué es, ejemplos y causas

Cuando hablamos sobre disonancia cognitiva nos referimos a la tensión o malestar emocional que experimentamos cuando nuestras creencias, actitudes y comportamientos entran en conflicto. Esta discrepancia puede generar en ocasiones una sensación de incomodidad y ansiedad, lo que nos motiva a buscar una solución para reducir dicha disonancia.

A lo largo de este artículo, abordaremos la disonancia cognitiva, como afecta a la pareja, las causas de ella y distintos ejemplos, así como formas de abordarla.

Qué es la disonancia cognitiva

La disonancia cognitiva es un fenómeno psicológico expresado en la teoría de la disonancia cognitiva, desarrollada por el psicólogo social Leon Festinger en 1957. Se refiere a la tensión o malestar psicológico que experimentamos cuando nuestras creencias, actitudes y comportamientos entran en conflicto. Este conflicto entre lo que pensamos y lo que hacemos puede generar una sensación de incomodidad y ansiedad, lo que nos motiva a buscar una solución para unir nuestros pensamientos y reducir la disonancia.

La teoría de la disonancia cognitiva sugiere que los individuos preferimos que nuestras creencias y acciones estén a la par. Cuando esta consistencia se rompe, o bien porque nuestras acciones no coinciden con nuestras creencias, o porque nuestras creencias entran en conflicto entre ellas, se produce la disonancia cognitiva.

La disonancia cognitiva puede manifestarse en múltiples situaciones en la vida cotidiana, y prolongada en el tiempo puede desencadenar elevado malestar, ansiedad y depresión. Desde cuestiones éticas, hasta elecciones personales o decisiones importantes.

disonancia cognitiva

Disonancia cognitiva en pareja

En una relación, cada uno aporta sus propias creencias, actitudes y valores, y a veces, surgen situaciones en las que estas diferencias generan conflictos internos.

Esta disonancia puede verse de distintas formas en las relaciones de pareja. A continuación, exploraremos algunas situaciones comunes en las que se manifiesta en parejas:

1. Valores y expectativas diferentes

Cada individuo en una pareja puede tener valores, creencias y expectativas diferentes respecto a la familia, la religión, la crianza de los hijos, o las relaciones sociales. Cuando estos chocan, pueden generar disonancia cognitiva. Por ejemplo, uno de los miembros de la pareja es creyente y otro no. Esta discrepancia puede llevar a conflictos y tensiones en la relación.

2. Infidelidad y traición

Uno de los ejemplos más comunes de disonancia cognitiva en una relación de pareja es la infidelidad. Una persona puede valorar la fidelidad y el compromiso, pero aún así se encuentra atraída por alguien fuera de la relación. Este conflicto interno puede generar malestar y múltiples desafíos en la relación. La persona infiel a menudo experimenta disonancia entre sus deseos y sus valores.

3. Dificultades de comunicación

La falta de habilidades comunicativas en una relación puede generar disonancia cognitiva. Cuando una persona siente que sus necesidades y deseos no están siendo satisfechos y, a su vez, no se siente capaz de expresar sus sentimientos, puede experimentar una diferencia entre lo que siente y lo que puede decir.

4. Cambio de roles y responsabilidades

A medida que las parejas avanzan, los roles y las responsabilidades cambian. Por ejemplo, cuando una pareja tiene hijos, pueden surgir conflictos en relación con la división de tareas y las responsabilidades familiares. Esto puede generar disonancia cognitiva si uno de los miembros se siente atrapado entre lo que siente que debe hacer y lo que desea hacer.

Causa de la disonancia cognitiva

En muchas ocasiones nos preguntamos ¿Por qué todo me afecta tanto? Y a veces los motivos son que estamos experimentando disonancia cognitiva. Esta puede surgir por distintas razones y en diferentes situaciones. A continuación, exploraremos algunas de las causas mas comunes de disonancia cognitiva:

  1. Conflictos de valores: Cuando nuestras creencias entran en conflicto, como nuestras reglas morales o éticas y la necesidad de adaptarse a un grupo o entorno social.
  2. Compromisos anteriores: A veces, nos encontramos en situaciones en las que debemos justificar nuestras acciones pasadas, incluso si ya no creemos en que esos actos sean los correctos.
  3. Presión social: La influencia de los demás puede llevarnos a actuar en contra de nuestras creencias para encajar o evitar el rechazo.

Ejemplos de disonancia cognitiva

La disonancia cognitiva se manifiesta en una amplia variedad de situaciones cotidianas. Aquí tienes algunos ejemplos que ilustran este fenómeno:

1. El fumador consciente de los riesgos para la salud

Un ejemplo de disonancia cognitiva es el médico que es fumador y que es consciente de los riesgos para la salud asociados al tabaco. Esta persona puede experimentar conflicto al continuar fumando a pesar de su conocimiento sobre los peligros del tabaco. Para reducir la disonancia, el fumador puede justificar sus acciones minimizando los riesgos, buscando información que respalde su comportamiento o posponiendo la decisión de dejar de fumar.

2. El vegetariano que utiliza productos de un solo uso

Imagina a una persona que se identifica como un defensor del medio ambiente y vegetariano. Sin embargo, a menudo utiliza botellas de plástico y utensilios desechables. Esta diferencia entre sus valores y acciones genera disonancia . Para reducir esta tensión, esta persona podría justificar su comportamiento diciendo que no puede llevar la comida en otro recipiente.

3. El estudiante que copia en un examen

Un estudiante que valora la honestidad puede experimentar la disonancia si copia en un examen. Aunque sabe que copiar es deshonesto, siente la presión de tener una buena calificación. Para reducir la disonancia, el estudiante podría justificar sus acciones diciéndose a sí mismo que todos los demás hacen lo mismo.

Cómo salir de la disonancia cognitiva

Salir de la disonancia cognitiva implica reducir la tensión entre nuestras creencias y acciones y llevar a cabo ese autocuidado que es indispensable. A continuación, te dejamos algunas estrategias que pueden ayudarte a gestionar tus emociones así como la disonancia cognitiva que aparezca:

  1. Cambio de comportamiento: unir nuestras acciones con nuestras creencias es una forma efectiva de reducir la disonancia. En el ejemplo del fumador, dejar de fumar sería un paso para alinear sus acciones con su conocimiento de los riesgos del tabaco.
  2. Reevaluando las creencias: Reflexionar sobre nuestras creencias y considerar si es necesario ajustarlas para que coincidan con nuestras acciones.
  3. Justificación de acciones: En algunos casos, encontramos formas de justificar nuestras acciones para reducir la disonancia. Por ejemplo, un estudiante que copió en un examen podría justificarlo diciendo que lo hizo debido a la presión extrema por las calificaciones, pero también podría buscar formas más éticas de lidiar con esa presión.
  4. Darle un espacio para pensarlo y hablarlo: Hablar sobre la disonancia cognitiva con tu entorno o con un psicólogo, puede proporcionar una perspectiva externa y ese apoyo emocional que es tan necesario en los momentos en los que experimentamos malestar.

Por todo ello, en caso de que detectes alguna disonancia cognitiva, y que observes que no te está siendo sencillo poderla gestionar, te animamos a que te puedas poner en contacto con algún profesional para realizar terapia online o presencial que pueda acompañarte en este proceso.

Psicóloga General Sanitaria especializada en Trauma y Adicciones. Desde la seguridad del vínculo terapéutico nos podemos permitir mirar hacia nuestro interior, conectar con nuestras emociones y así poder entender al mundo y a nosotros mismos. Más sobre Marta Ridaura

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