Mi pareja me produce ansiedad, ¿qué puedo hacer?

En la vida atravesamos miles de situaciones que nos impactan emocionalmente, nos relacionamos con muchas personas que nos pueden despertar unas emociones u otras pero… si mi pareja me produce ansiedad, ¿qué puedo hacer?.

Muchas personas que acuden a terapia lo hacen por problemas o dificultades derivadas de la propia convivencia, de la pareja y de cómo gestionan la relación. Aquí te contamos qué puedes hacer si reconoces que la relación con tu pareja te despierta ansiedad.

¿Por qué tu pareja puede generarte ansiedad?

Primero que nada, que no salten las alarmas porque tengas ansiedad dentro de tu relación. Lo importante es identificar cuál es el motivo que desemboca dicha ansiedad.

Generalmente cuando nos vinculamos a alguien es lógico que nuestras emociones se revuelvan un poco, simple y sencillamente porque no es lo mismo gestionarse una misma consigo misma que hacerlo también con otra persona la cuál tiene su propia historia de vida, su mochila, sus formas de ver la vida, de relacionarse y de ser. Es por ello que en la unión con tu pareja, todo tiende a magnificarse y es normal que puedas sentir una marea previa a la calma.

Pero, spoiler: la calma tiene que llegar.

Los motivos más comunes por los que tu pareja puede generarte ansiedad se podrían categorizar dentro de dos áreas: Los que están relacionados con tu pareja y los que están vinculados a tu relación.

1. Los motivos que están relacionados con tu pareja

Son aquellos que le competen a su área personal y que pueden influir en la relación pero que no derivan de la propia relación de pareja. Suelen estar relacionados con problemas de celos e inseguridad en la pareja, conflictos laborales o dificultades familiares.

2. Los motivos que están relacionados con tu relación

Son aquellos que surgen de la interacción de ambas personas, aquellos que interfieren de manera directa en vuestra vinculación. Suelen estar relacionados con la comunicación, con el afecto y/o con la manera que cada persona tiene de comportarse y de actuar con respecto al otro.

Si sientes que tu pareja te genera ansiedad, primero que nada, pregúntate e indaga en cuáles son los motivos que pueden estar despertándote ese estado emocional.

Mi pareja me produce ansiedad

La ansiedad está ahí porque tiene algo que decirte

Tú evolucionas, tu pareja también y por lo tanto la relación tiene que evolucionar, transformarse y adaptarse a los cambios que van sucediendo.
Al principio de una relación, lo más habitual es que suele ser todo más fantástico y novedoso, siempre hay cosas que hacer, planes, objetivos o proyectos en común, sexo y descubrimiento (gustos, preferencias…), excursiones y aventuras.

Es normal ¿no? Acabas de conocer a una persona la cual tiene que contarte toda su vida, sus gustos, sus aficiones, etc., y eso hace que siempre existan cosas nuevas sobre las que hablar, que hacer… pero cuando ya os conocéis ‘lo suficiente’, parece que todo baja una revolución y sin embargo puede que en ese asentamiento, las curvas se noten más.

La ansiedad que tu pareja te genera puede que sea esa respuesta que estás buscando o esa sensación que hace que te hagas preguntas que te incomodan.

Lo que tu ansiedad quiere que tengas en cuenta:

  • Tienes que valorar cómo es la comunicación que tenéis y desde dónde os comunicáis.
  • Tienes que valorar cómo son vuestras parcelas y qué está dentro de ellas. Cada miembro de la relación tiene que tener su propio espacio y desarrollarse tanto personal, profesional como socialmente.
  • Tienes que valorar los límites que hay en la relación, por tu parte y por la parte de tu pareja.
  • Tienes que valorar si existe dejadez y si es que sí, determinar en qué ámbito de la relación está esa dejadez para poder elaborar un plan de acción.
  • Tienes que valorar las responsabilidades que hay y cómo os relacionáis entorno a ellas. Lo ideal es que sea de una manera equitativa o sino ajustarlo a vuestra realidad de una forma que ambos estéis cómodos en ese reparto.
  • Tienes que valorar si tienes inseguridades que te estén interfiriendo tanto a ti personalmente como con tu pareja y que, por lo tanto, te esté generando ansiedad, desconfianza o miedos.

Tal vez mientras estabas leyéndolos, alguno de los puntos anteriores ha podido resonar contigo. Si es así, te animo a que puedas trabajar en ello.

Qué puedo hacer si mi pareja me produce ansiedad

Si tu pareja te produce ansiedad puedes ayudarle pero no salvarle. Atención: son cosas diferentes.

Ayudar implica dotar de herramientas y estrategias con las que la persona pueda solventar sus problemas responsabilizándose de ellos. En ese proceso puedes acompañarle emocionalmente.

Salvar implica cargar la responsabilidad de ser tú misma quien tiene que hacer que tu pareja esté mejor o que la relación mejore y no despierte emociones más desagradables.

A continuación te ayudamos con algunos consejos que puedes hacer si tu pareja te produce ansiedad:

Dar visibilidad a tu sentir

Es importante que puedas visibilizar cómo te sientes dentro de la relación y con tu pareja. Poner sobre la mesa tu sentir da lugar a que se pueda trabajar en ellos.

Encontrar desde dónde nace tu ansiedad

La ansiedad es la forma que tiene el cuerpo de hablarnos y de pedir que le escuchemos.

Te recomiendo que en el momento en el que sientas síntomas de ansiedad, te pares e indagues en descubrir desde dónde nace tu ansiedad y qué es lo que te quiere decir. Coge papel y boli, elabora una lluvia de ideas sobre qué es lo que te disgusta, desagrada o entristece para después valorar qué es tuyo personalmente y qué pertenece a tu pareja. Después traza un plan de acción y a por ello.

Verbalizar tus sentimientos

Muchos problemas derivan de guardarse para uno mismo los sentimientos, problemas y preocupaciones. Lo que no se ventila guarda polvo y olores que, tras mucho tiempo, podría hacer de un espacio un lugar incómodo que habitar.

Por ello, intenta generar espacios de seguridad en los que tú y tu pareja podáis verbalizar vuestros sentimientos, hablar sobre vuestros tipos de apegos y necesidades.

Hacer tratos de buen trato

En una relación para gestionar de una manera óptima los conflictos hay que hacer tratos de buen trato.

Escoger un momento bueno para ambos miembros y elaborar un listado de necesidades que cada persona tiene y de las líneas rojas que no se tienen que cruzar.

En el conocimiento está el poder.

Evitar caer en las garras de la dependencia

Cuando nos unimos a alguien y establecemos un vínculo es normal tener la sensación de que de alguna manera dependemos de la otra persona e intentamos coordinarnos con ella.

El problema surge de cuando eso dejamos que se coma nuestro terreno y acabamos perdiendo nuestra independencia e individualidad, llegando a poder generar dependencia emocional en la pareja.

Construir una comunicación constructiva

La comunicación es uno de los motivos principales de conflicto entre las parejas y un generador de ansiedad cuando ésta funciona regular.

Para intentar que se despierten lo menos posible las emociones desagradables es recomendable que construyas (tú y tu pareja) una comunicación constructiva, basada en:

  • Compromiso: la comunicación no daña el compromiso de la relación, al contrario, lo refuerza.
  • Intimidad: es esa unión que hace que sea más fácil llegar a acuerdos porque ambas personas se unen con el fin de mantener la unión afectiva.
  • Confianza: es el oxígeno que alimenta una relación para que sea un espacio en el cual poder hablar de todo y sentirse ‘a salvo’.
  • Satisfacción: no puede haber algo más satisfactorio que comunicar con el objetivo de llegar a acuerdos, pulir asperezas y resolver conflictos para reducir tu ansiedad en pareja.

Una relación no siempre es un 50%-50% sino que fluctúa y hay que ser flexibles con ello. Es importante entender que no siempre se tiene que tener ganas de la misma ‘fiesta’ pero tenéis que hacer esfuerzos por acompañaros en el baile respetando cuándo queréis descansar y negociando qué canción queréis poner.

Psicóloga especializada en el área de infanto-juvenil y en psicología forense, en constante reciclaje y formación para poder ofrecer lo mejor de ella misma.

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