Practicar el perdón | Ep. 95

Hola bonitas y bienvenidas un domingo más al podcast de Somos Estupendas. Hoy le damos la bienvenida a octubre con un podcast muy especial sobre practicar el perdón. Es un tema que nos habéis pedido mucho y para hablar de ello nos acompaña Nieves, psicóloga del equipo.

Qué es el perdón

El perdón nos puede parecer sencillo, pero en muchas ocasiones no lo es. Se trata de un proceso y de una decisión que podemos tomar o no tomar, y ambas opciones están bien. No perdonar no implica vivir en el rencor o el resentimiento.

El perdón es algo que haces por y para ti, y no para la persona que te ha hecho daño. Lo que nos libera realmente no es el perdón, sino la aceptación del daño. Evidentemente, en el podcast de hoy hablamos del perdón en líneas generales, habría que estudiar cada caso concreto con cuidado, especialmente en situaciones vinculadas a diferentes tipos de traumas psicológicos.

El perdón no es una emoción, es una decisión.

Cómo practicar el perdón en 3 pasos

Practicar el perdón no es algo sencillo que podamos decidir e instantáneamente conseguir, requiere un trabajo interno considerable. Es un proceso de liberación, que si deseas recorrer te liberará del malestar extra que estás cargando. Para practicar el perdón te indicamos los 4 pasos principales que puedes seguir:

Identifica y medita sobre las consecuencias

Quizá el no-perdón te está generando dificultades en tu vida diaria. El daño que te causó esa persona ya trajo una serie de consecuencias y de dolor a tu vida y es probable que hayas dedicado muchos esfuerzos en sanar la herida que te hicieron.

Dale el valor que merece a lo que has sufrido y acepta que ofrecer perdón en realidad va a aliviarte a ti. ¿Perdonar te librará del daño que aún queda en ti? Reflexiona sobre esto, y si la respuesta es afirmativa, haz un compromiso contigo misma: cuídate y utiliza el perdón para dejar atrás esta situación que ya no te define.

Comunica tus emociones

Reflexiona mucho sobre esto antes de decidir cuál crees que es tu camino. Expresarte tiene un poder liberador, compartirte puede aportarte la calma y el cierre que necesitas para este asunto. No se trata de que hables directamente con la persona que te hizo daño. Puedes hacerlo, pero solo si así lo deseas.

Otra forma de comunicar tus emociones es a través de la escritura. Refleja absolutamente todo lo que sientes y has sentido, ventila tus emociones sobre el papel hasta que sientas el alivio de que ya está todo dicho. Después puedes hacer lo que necesites con esa carta, guardarla, tirarla, quemarla, compartirla…

No te juzgues por todo lo que hay dentro de ti, porque esto puede alimentar un sentimiento de culpa que no te pertenece.

Da paso a la aceptación

Ten en cuenta que la aceptación no aparece de forma instantánea ni mágica. Se trata de un trayecto siempre más lento de lo que nos gustaría. Pero tu ritmo está bien, poco a poco te irás sintiendo más tranquila.

Cómo conseguir perdonar

Cuando nos hacen daño aparecen diferentes emociones. Algunas de estas emociones van dirigidas al agresor, como el enfado, la ira o la frustración; y otras emociones tendrán que ver más con nosotras, como la culpa y la vergüenza. Así, cuando hablamos de practicar el perdón, nos referimos a dos tipos: el perdón a los demás o el perdón a nosotras mismas:

Perdón a los demás

Practicar el perdón a los demás conlleva aceptar el daño que se me ha hecho. Esto requiere una gran fortaleza y valentía, porque hay que identificar y conectar con las emociones. Aceptar implicará poder romper con facilidad las dinámicas nocivas y protegerte.

Antes de perdonar tengo que validar lo que siento. Ser consciente de lo que este daño ha llevado a mi vida. Debemos tener en cuenta e integrar que lo que nos ha pasado, lo que nos han hecho no tiene que ver con nosotras, sino con la persona que ha ejercido el daño.

Perdón a mí misma

Cambiar algo interno, la forma en la que nos hablamos. El primer paso es ser consciente de cómo me hablo. Es probable que, prestando atención a este diálogo interno, comprendas que nadie te habla tan mal como tú misma, señal de que quizá necesitas trabajar para conseguir una alta autoestima. Tras esa conciencia hay que empezar a cambiar esa forma en la que te hablas.

Eres la persona a la que más debes cuidar, estarás contigo toda la vida.

Como siempre, gracias por acompañarnos una semana más, nos escuchamos el próximo domingo. Gracias también por vuestras puntuaciones y comentarios en Spotify y en Itunes, eso nos ayuda a crecer.

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Humana en constante aprendizaje y evolución además de cofundadora y CEO de Somos Estupendas.

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