Tipos de traumas psicológicos

En ocasiones el pasado nos persigue de formas que no comprendemos. El recuerdo de un evento difícil puede seguir enquistado en nuestras vidas e impedirnos avanzar. Comprender qué te ha sucedido y ponerle nombre es el primer paso para sanar, por ello hoy te doy a conocer los tipos de traumas psicológicos y otros recursos para profundizar en la experiencia de trauma psicológico.

En este post hablamos:

Consecuencias de un trauma psicológico

Una situación no es traumática por sus causas o características, sino por las consecuencias que provoca en la persona. La experiencia puede ser traumática cuando: nos exponemos a un evento peligroso y sentimos un intenso miedo y no podemos afrontar la situación con nuestras propias estrategias.

La exposición a este peligro puede de forma directa, en primera persona, o al ser testigos o conocer la existencia de un peligro hacia otra persona, especialmente si es un ser querido. Las consecuencias a corto y largo plazo dependerán de los tipos de traumas psicológicos que hayamos experimentado.

Para conocer más información y aprender a sanar esta herida emocional consulta el artículo qué es un trauma psicológico.

Tipos de traumas psicológicos

Existen diversas clasificaciones para los tipos de traumas psicológicos dependiendo de en qué etapa de la vida han sucedido, con qué frecuencia y quién o qué fue la causa del trauma. A continuación, se nombran los principales tipos de trauma:

Trauma tipo I

Se trata de un evento crítico único, puntual, como una agresión sexual o un accidente de tráfico. Por lo general no tiene consecuencias o afectaciones en la personalidad a largo plazo. No obstante, puede generar: reexperimentación del evento desagradable (como flashbacks), evitación de situaciones que recuerden al trauma, así como una gran lista de sintomatología que puedes encontrar en el artículo trauma emocional.

Trauma tipo II

Hay un estresor crónico, es decir, sucede de forma prolongada y repetida en el tiempo.  Esta característica, además de la sintomatología de trauma tipo I, hace que desarrollemos ansiedad anticipatoria. Puedes sentir un elevado miedo a que pueda volver a ocurrir aquello que te horrorizó. El trauma tipo II provoca que utilices mecanismos de defensa (negación, represión, disociación…) y alteraciones en el desarrollo de la personalidad.

Trauma complejo

Este tipo de trauma se refiere a aquellos casos en que el evento es causado por otra persona de forma intencionada. Además, se da durante la etapa de desarrollo infantil-adolescente y de forma continuada y prolongada en el tiempo. De entre todos los tipos de traumas psicológicos este es quizá el más difícil de abordar.

La sintomatología es grave y muy amplia: alteraciones en la regulación emocional, en la atención (por ejemplo, episodios disociativos), somatizaciones (dolores físicos), distorsiones en la autoestima y autoconcepto. También puede implicar alteraciones en las relaciones con el resto y con la persona agresora y cambio en las estructuras de significado, en cómo se ve el mundo.

Otros tipos de trauma psicológico

Los sucesos traumáticos no tienen por qué ser eventos claramente identificados o de características concretas como las anteriormente definidas. Existen otros tipos de traumas psicológicos como los siguientes:

Trauma relacional

Sin necesidad de vivir hechos violentos específicos, un menor puede desarrollar un trastorno debido a un apego inadecuado o experiencias desagradables leves. Estas se dan prolongadas en el tiempo y tienen un valor emocional negativo. Es decir, pequeñas manifestaciones, por ejemplo, de desprecio día tras día de un padre a su hijo pueden desencadenar en sintomatología traumática.

Traumatización secundaria

Este tipo de trauma lo suelen desarrollar profesionales que se exponen a diario a las penurias y sufrimiento de otras personas. Experimentan sintomatología similar a la que se esperaría si hubieran vivido dichos eventos traumáticos.

Que una situación no sea grave o dura para ti, no significa que no lo pueda ser o haya sido para otra persona. No conocemos todo el pasado de quien nos rodea. Por eso, practicar la empatía es imprescindible para mejorar nuestras relaciones y sentirnos con más calma.

Si, por otro lado, te identificas con alguna de estas situaciones o tienes un gran malestar, no dudes en comprender mejor qué te sucede y buscar acompañamiento. Desde aquí te enviamos un fuerte abrazo.

¿Nos compartes?
Ayuda a que el contenido llegue más lejos

¿Nos puntúas con 5 estrellas?

Sus dos profesiones que le apasionan: intérprete de lengua de signos y psicóloga. Vegana y feminista por naturaleza, en continua formación y desaprendedora en sus ratos libres.

Deja un comentario