Odio: qué es y cómo gestionarlo

¡Buf! El odio… qué emoción tan incómoda y arrolladora, ¿no? A veces es fácil que se instale en nuestras vidas y genere algo de caos en nuestro interior.

Puedes encontrarlo fácilmente en medios de comunicación, en redes sociales o en tu entorno. El odio es natural en los humanos, pero gestionarlo puede hacerse una tarea complicada. Hoy le damos luz a este sentimiento.

¿Qué es el odio?

El odio es un sentimiento que puede experimentar cualquier persona cuando no soporta o le desea mal a otro ser (ya sea una persona, animales no humanos, colectivos, etc.) o cosa. Esta emoción puede permanecer durante un tiempo prolongado en la persona que la siente, incluso toda la vida.

El odio, para gestionarlo, requiere de gran habilidad. Puede generar mucho dolor y está vinculado a actos violentos. Muchas veces se utiliza el odio como la justificación de dicha violencia. Está relacionado con las emociones básicas de ira y de asco. Por lo tanto, su función estará relacionada con evitar situaciones dañinas o a movilizarse para protegerse de ellas.

“Estar llena de odio es hacerse daño a una misma”

El odio tiene muchos significados dependiendo de la persona y de hacia dónde se dirige el odio. Por eso no es lo mismo odiar a las mujeres o al colectivo LGTBQ+ que odiar el calor en verano o que un niño odie hacer los deberes. Se puede utilizar el concepto con diferentes connotaciones.

Odio: qué es y cómo gestionarlo

Causas del odio

Hay múltiples maneras de sentir y convivir con el odio. De forma natural puede causarte odio algo o alguien que te ha herido física o psicológicamente, pero también hay otras causas que pueden generar que ese odio se extienda en tu vida y cueste gestionarlo:

El desconocimiento

Todo aquello que ignoramos o desconocemos puede darnos miedoo resultarnos hostil y diferente a nosotras. Lo que no comprendo, es ajeno a mí y percibo como hostil puede generarme rechazo. Ese rechazo y miedo nos hará pensar y actuar con odio.

En muchas ocasiones el odio puede aparecer en base a prejuicios y desconocimiento, pero no tiene una base fundamentada.

La envidia

De entre las cosas que no nos gusta sentir encontramos la envidia. Debido a eso, se genera angustia y malestar: al ver que otras personas tienen cosas que deseamos, o al ver que son felices en contextos en los que no podemos serlo. En consecuencia, esto puede llevarnos al odio hacia esa persona y a sentirnos bien ante su dolor o desgracia.

Características individuales

Si tendemos a tener una baja autoestima y sentimientos de inferioridad junto a una elevada agresividad o un locus de control externo es más probable que sientas odio y lo dirijas hacia otras personas.

Situaciones adversas

Además de ser dañadas por otras personas, eventos como desengaños, rupturas o duelos de cualquier tipo hacen aparecer al odio. De forma natural, cuando sanamos todo ese dolor pasamos por diferentes estados, entre ellos el de ira o rabia, pudiéndola dirigir en forma de odio.

“El odio no justifica la violencia”

Síntomas del odio

No creas que tener odio te hace automáticamente una persona infeliz. El odio y la alegría son emociones que pueden convivir en la persona, sobre todo en aquellas que desean sentir ese odio. Ser feliz no es únicamente evitar el dolor o sentir placer. La auténtica felicidad también es sentirse coherente: poder dar paso y validar las emociones no tan agradables, como el odio, la rabia o la tristeza.

Permitirte sentir el odio que necesitas sentir te ayuda a alcanzar un estado de equilibrio y es la puerta de entrada a la aceptación. Pero si esta emoción te domina y se extiende por cada rincón de tu ser, puede que no deje florecer otras emociones y te impida avanzar tu vida de forma armoniosa. Si este odio es prolongado o constante puede acabar consumiéndote. En este caso será necesario revisar qué sucede con ese odio y aprender a gestionarlo.

Para empezar ese camino, aquí te indico algunas de las consecuencias a diferentes niveles que puedes estar sintiendo si tienes un odio desbordante:

Síntomas físicos del odio

Si el odio permanece durante un tiempo puede consumirnos y afectarnos a muchos niveles:

  • Insomnio
  • Pérdida de energía y cansancio
  • Elevada presión sanguínea y problemas cardíacos
  • Alteraciones del sistema digestivo
  • Daños en el sistema inmunitario (aumento de adrenalina, cortisol y prolactina)

Síntomas psicológicos del odio

  • Estrés y ansiedad
  • Intranquilidad, falta de paz
  • Pensamientos intrusivos
  • Agresividad y violencia
  • Desesperación e insatisfacción con la propia vida
  • Soledad y tristeza
  • Baja tolerancia y respeto
  • Dificultad para concentrarse

“El odio es compatible con el amor y la felicidad”

Cómo gestionar el odio

El odio aumenta muy fácilmente si no lo atendemos.

  • Sé consciente de tu odio

Lo primero que deberás hacer para conocer tu odio y gestionarlo es atender a tus emociones, sensaciones y pensamientos vinculados a él. Trata de identificar en qué momentos sientes odio y hacia quién. Conecta con esos sentimientos y pregúntate lo siguiente:

¿Mi comportamiento es coherente con mis valores?

¿Se están activando en mí prejuicios de forma automática?

  • Busca qué tenéis en común

Ya comentábamos antes que una de las principales causas del odio es el desconocimiento. Sí nos acercarnos a la realidad de la otra persona o grupo hará que deje de ser algo hostil y que nos genera miedo, haciendo que empaticemos y el odio se reduzca.

  • Expresa cómo te sientes

Comunícate con la persona que odias o con alguien de confianza para ti con quien puedas debatir lo que te sucede. Sobre todo, compartir tus emociones hará que las entiendas mejor y aumentes tu autoconocimiento. Además, encontrar el apoyo en aquellas personas que te quieren y quieres hará que aparezcan emociones agradables que contrarresten el odio.

  • Acepta que ese odio estaba en ti

Naturaliza que el odio forma parte de las emociones que sienten los seres humanos y que tú, como persona que eres, vas a sentirlo también en algún momento de tu vida. Es más, ese odio está diciendo algo de ti y es interesante que lo explores.

  • Permítete el perdón

También puedes tratar de perdonarte a ti o a la persona que te haya dañado. El sentimiento de culpa puede llegar a ahogarte y perdonar es liberador. En el perdón encontrarás la forma de despedirte del odio y sacar ese peso de tu vida, pero perdonar no es obligatorio ni es algo que puedas forzarte a que pase.

  • Cultiva tu propio bienestar

Una vida feliz y plena hará que la envidia aparezca con menos frecuencia. Cuando ponemos el foco en nuestra propia vida y no en la del resto y dejamos de compararnos el odio deja de tener tanto espacio y protagonismo.

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Psicóloga integradora especializada en emergencias, duelo y trauma complejo. Experiencia con colectivos con discapacidad, en especial con Personas Sordas. Es curiosa y siempre está en constante formación y autoconocimiento para ofrecer lo mejor de ella.

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