Anhedonia: Significado, síntomas y causas

Conocer qué es la anhedonia, sus síntomas y causas te dará las respuestas que necesitas si a lo largo de tu vida y tras vivenciar numerosas situaciones, no has logrado identificar cómo te sientes cuando aparentemente no sientes nada o cuando tienes la sensación de no disfrutar de la vida.

Puede que te haya pasado alguna vez, vivir situaciones que a priori deberían tener una repercusión emocional, psíquica y social agradable, y que, sin embargo, sin saber muy bien el motivo, no sientes ninguna emoción relacionada directamente con la vivencia.

Tal vez, no te sientas necesariamente triste, pero tampoco tienes una conexión con la felicidad, satisfacción o el placer.

¿Te ha pasado alguna vez? Si resuena contigo… ¡Este post es para ti!

Qué es la anhedonia

La anhedonia es un término que sirve para expresar la falta de placer y la incapacidad que tiene el ser para disfrutar de las cosas placenteras de la vida, tanto a nivel psicológico, físico y emocional.

Cuando hablamos de anhedonia no hablamos de enfermedad mental, trastorno o patología, sino de un síntoma.

A continuación podrás conocer qué síntomas lo configuran y cuáles pueden ser sus causas.

Anhedonia que es

Síntomas de la anhedonia

La anhedonia es un síntoma asociado a los trastornos del estado de ánimo, concretamente (y en la mayoría de los casos) cursa su aparición con depresión. Para entender más sobre la anhedonia consideramos necesario conocer los diferentes signos que se pueden tener y así, poder reconocerlos e identificar su aparición:

1. Falta de concentración

La persona siente que su concentración ha disminuido y que no es capaz de hacer las cosas que antes hacía.

Por ello, puede llegar a tener la sensación de que no puede estar mucho tiempo involucrado en la misma tarea.

Lo más común es que se tenga dificultad para leer, estudiar o hacer alguna tarea que requiera de un tiempo prolongado.

2. Fatiga y sensación de cansancio

En ocasiones la persona refiere dormir bien, pero tener una sensación de estar siempre cansada, con fatiga. Lo que conlleva que de una manera anticipatoria la persona reajuste su involucración en las diferentes esferas de su vida.

3. Pérdida de apetito

Muchas veces por esa sensación de cansancio se llega a tener estados más planos, sin movimiento ni actividad, que se asocian a ‘no tener hambre porque no se gasta energía’.

Lo cierto, es que tras la acumulación de otros signos, la persona acaba teniendo una disminución en su apetito, alterando y disminuyendo su autocuidado.

4. Sentimiento de tristeza

La persona llega a sentirse triste, desesperanzada al tener incomprensión sobre por qué ahora no siente y/o conecta con emociones agradables ante situaciones y experiencias en las que las demás personas, familiares y amigos, sí.

5. Des regularización en la higiene del sueño

La higiene de sueño es algo primordial para el buen funcionamiento del ser. Tener una mente descansada nos permite tener una vida activa y con mayor capacidad para disfrutar y regularnos emocionalmente.

Tener anhedonia puede alterar la higiene del sueño, ocasionando que la persona pueda tener dificultad para conciliar o mantener el sueño.

6. Falta de deseo sexual

Cuando la anhedonia forma parte de estados depresivos, comúnmente se suele relacionar también con la disminución del interés por todo (lo que clínicamente conocemos como abulia) y que se reduzca la capacidad de disfrutar de la actividad sexual.

Algunos de los signos anteriormente mencionados pueden encontrarse relacionados entre sí y en su conjunto acabar formando un patrón conductual, suponiéndole una dificultad para disfrutar de su propia vida.

Por ello, reconocer los signos te ayudará a poder prestarles la atención necesaria para que, de una manera preventiva, se pueda trabajar en adquirir herramientas que minimicen los perjuicios y consecuencias emocionales que el mantenimiento de la anhedonia puede suponer.

Causas de la anhedonia

Una de las causas científicamente probadas de la anhedonia es la disminución o dificultad en la segregación de dopamina y un desajuste cerebral en el sistema de recompensas, el encargado y responsable de evocar emociones placenteras ante estímulos que consideramos, también, placenteros.

Pero lo cierto es que, la anhedonia es un síntoma y como tal, está relacionada generalmente dentro de un cuadro clínico más amplio, el cual nos puede dar pistas de las diferentes causas existentes.

Teniendo claro que no existe un único causante, sino un conjunto de variables que en su relación pueden ser causantes de dicha aparición sintomatológica.

Las causas más comunes de la anhedonia son:

Consumo de drogas

El consumo de drogas u otras sustancias que alteren la composición química a nivel cerebral y que, por ende, puedan dificultar la segregación de dopamina, serotonina y endorfinas.

Tener ansiedad

Tener ansiedad durante un tiempo prolongado con todo lo que ello supone, a nivel cognitivo, psíquico y emocional, puede ocasionar perjuicios colaterales llegando a desarrollar sintomatología depresiva o cursar con anhedonia.

Estímulos estresores

Mantener estímulos estresores a lo largo del tiempo y que conlleva preocupación puede favorecer a la minimización que la persona tiene de disfrutar de actividades concretas como por ejemplo de una quedada entre amigas o un plan improvisado.

Uso de fármacos

El uso de algunos psicofármacos como antipsicóticos o antidepresivos pueden originar anhedonia.

Diferencias entre alexitimia y anhedonia

La alexitimia y anhedonia suelen confundirse ya que ambas surgen de la afectación de la capacidad de experimentar, identificar y vivenciar las emociones. Sin embargo, aunque tienen algunas características en común ya que están relacionadas con la inteligencia emocional, pero tienen una gran diferenciación entre ambas, siendo esta que:

La alexitimia está relacionada con la dificultad para identificar y expresar emociones tanto propias como ajenas, sin embargo, la anhedonia se caracteriza por la incapacidad para experimentar disfrute ante actividades que antes resultaban ser agradables.

Además, la alexitimia es una condición con la que la persona se ha relacionado a lo largo de su vida y por la contra, la anhedonia ocurre en un momento puntual de la vida de la persona, sí que ha llegado a disfrutar anteriormente pero tras un desencadenante, deja de hacerlo.

Conocer sus entresijos y ahondar en las profundidades de la persona es necesario para realizar un buen acompañamiento terapéutico y ayudar a la persona al desarrollo y potenciación de su gestión emocional.

Cómo ayudar a una persona con anhedonia

Vivir con anhedonia es algo muy complicado, ya que la persona puede experimentar una falta de interés en las actividades que antes sí disfrutaba, llegando a producir el abandono de las mismas y su desconexión con el entorno.

Además, la anhedonia puede afectar a los diferentes contextos en los que se desenvuelve la persona; a nivel de pareja, amistades, laboral, personal…

Teniendo en cuenta que son diversas las causas por las que una persona puede tener anhedonia y que lo mejor siempre es acudir a un profesional de la salud mental, vamos a decirte cómo puedes ayudar a una persona con anhedonia:

1. Traza un plan de actuación: Lista de objetivos y metas

Motiva a que la persona busque qué objetivos o metas le gustaría cumplir, aunque ahora sienta que no llegaría a disfrutarlo…

¿Si fueses tu ‘parte disfrutona’ qué le gustaría cumplir?

2. Realiza actividades con las que antes conectaba o probar nuevas

Incita a esa persona a realizar alguna actividad con la que antes disfrutase y si no a probar con otras nuevas y por qué no, realízala tú también.

Solo una condición; tiene que hacerlo a través de la mirada de un niño que aprende algo por primera vez.

3. Regálale un cuaderno de recuerdos

Si has pasado muchos momentos con esa persona y habéis compartido varias situaciones graciosas, amables y felices, una muy buena opción es que se las recuerdes.

Elabora un cuaderno de los recuerdos en los que incluya fotos de esos momentos y una explicación de cómo fue.

4. Marca la diferencia y motiva su imitación

Cuando una persona ha dejado de disfrutar de la vida o de situaciones concretas de la misma, puede llegar a convertirse en una persona quejicosa.

Para favorecer que su conducta se module, motiva y fomenta la imitación a través de tu ejemplo.

Marca la diferencia siendo agradecida y verbalizando positivamente las emociones que sientes al realizar diferentes actividades.

5. Poned en marcha un reloj emocional

Durante un tiempo breve (el cual no le vaya a resultar muy incómodo) incita a que se hable sobre las emociones que siente, así estas sean desagradables… Indagar en cómo está y cómo se encuentra la persona en las diferentes áreas de su vida puede aliviar su malestar.

A todos nos gusta sentirnos escuchados, válidos y que importamos.

Demuéstrale que así es.

Esperamos que si alguien de tu círculo cercano está pasando por una situación complicada, seas un bálsamo de mimo, cariño y comprensión.

Así como, si eres tú la persona, busques soluciones y ayuda para poder vivir la vida que mereces, saboreando y conectando con todos sus matices. Somos estupendas está a tu lado.

Psicóloga especializada en el área de infanto-juvenil y en psicología forense, en constante reciclaje y formación para poder ofrecer lo mejor de ella misma. Más sobre Patricia Fernández

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