Cómo controlar la ansiedad por comer

¿Sientes que cuando tienes ansiedad recurres a la alimentación para rebajar el malestar? Tranquila, no pasa nada, estoy segura de que no eres la única que siente ansiedad por comer. Para gestionar de forma más adaptativa la ansiedad, hoy hablaremos de la ansiedad por comer y cómo gestionarla.

cómo controlar la ansiedad por comer

Ansiedad por la comida

La alimentación juega un gran papel en la sociedad en la que vivimos. Desde pequeños nos relacionamos con la alimentación como refugio, suele ser la protagonista de celebraciones, se utiliza como recompensa… Generando aprendizajes y patrones que a menudo afectan a nuestra salud mental. Se trata de un tema extenso, para saber más puedes escuchar el podcast sobre alimentación y salud mental con Carlos Ríos.

Cuanto a la alimentación y la ansiedad, ambas están estrechamente relacionadas. Cada persona gestiona la ansiedad como mejor puede y con los recursos que dispone. Habrá a quién le resulten efectivas las técnicas de respiración, hablar con una persona de confianza, realizar ejercicio físico, escribir… Y otras personas pueden utilizar la alimentación como método para canalizar el malestar. ¿Es desadaptativo utilizar la alimentación para canalizar la ansiedad? Depende.

Va a depender de qué papel está jugando la alimentación y desde que lugar la utilizas.

¿Lo haces de forma consciente?
¿Únicamente recurres a la alimentación para gestionar la ansiedad?
¿Recurres a la alimentación puntualmente o de forma habitual?  
¿Comes des del placer o des del malestar?
¿Comes con consciencia o comes de forma compulsiva?
¿Cómo te sientes después?

El problema realmente es recurrir a la comida para enterrar el malestar de forma recurrente, como único modo de gestionar la ansiedad, convirtiéndose en un hábito.

¿Cómo identificar la ansiedad por comer?

Entendemos la ansiedad por comer como el acto de recurrir a la ingestión de alimentos con la finalidad de canalizar y eliminar la ansiedad. Normalmente se recurren a alimentos copiosos, de alto contenido calórico. En realidad, no sentimos hambre, o por lo menos no hambre fisiológica.  No es un proceso de alimentación consciente, sino que se suele hacer de forma compulsiva, sin prestar atención a nuestro cuerpo y sensaciones.

¿Pero comer nos acaba aliviando el malestar? En la mayor parte de los casos no, y es lo más normal, pues realmente nuestra necesidad no era alimentarnos, sino que lo necesitábamos era prestar atención al mensaje que nos daba la ansiedad, mirar hacia dentro. Es más, en ocasiones después de comer para gestionar la ansiedad aparece la culpabilidad, alimentando el malestar que ya sentíamos.

¿Por qué tengo ansiedad por comer?

La ansiedad en sí es un mundo, cada persona la vive, siente y responde a ella de formas distintas a los demás, y también de forma distinta en una misma, pues cada experiencia con la ansiedad puede ser diferente. Cuando sentimos ansiedad por comer es importante identificar en nosotras el modo en qué cuerpo y mente han decidido hacerle frente a la ansiedad, en este caso mediante la alimentación.

Está bien saber cómo respondemos, ¿pero y si nos fijamos en el origen de esta respuesta? Intentemos buscar la causa de la ansiedad para poder trabajarla, y así después encontrar herramientas para gestionarla.

¿Cómo controlar la ansiedad por comer?

Hasta ahora la alimentación te ha ido sosteniendo, ha ido ayudándote a experimentar y canalizar la ansiedad ¿Pero sabes qué? No la necesitas, tú misma puedes aprender a sostenerte (con herramientas más adaptativas o pidiendo ayuda profesional), puedes aprender a gestionar la ansiedad por comer.

¿Cómo? Vamos a verlo:

Identifica la ansiedad por comer

El primer paso, y el más importante, es saber identificar la ansiedad por comer. Cómo aparece en ti, qué sensaciones tienes, en qué situaciones sientes más ansiedad por comer. Conocer cómo se expresa la ansiedad por comer en ti será primordial para poder actuar en concordancia. Así que ya tenemos el primer paso: Toma consciencia de tus pensamientos, emociones y acciones.

Vamos a cargar nuestra mochila de recursos para hacerle frente:

Normalmente se recurre a la alimentación como fuente de placer y para ocultar el malestar generado por la ansiedad. Vamos a buscar otras actividades o estímulos que nos generen bienestar o que puedan sernos útiles para reducir la ansiedad. Te dejo algunos ejemplos, pero tú eres única, por eso vas a tener que hacer un trabajo propio de autoconocimiento para identificar qué otras actividades llevar a cabo que sean gratificantes para ti.

  • Trátate bien, háblate de forma agradable y cálida
  • Haz ejercicio físico
  • Técnicas de relajación para la ansiedad
  • Realiza actividades placenteras
  • Estímulos sensoriales: Apretar una pelotita, escuchar música…
  • Habla con personas de confianza

Se trata de modificar la respuesta ante la ansiedad, cambiar la ansiedad por comer por otras conductas más adaptativas y que nos ayuden a canalizar el malestar.

¿Y si no consigo controlar la ansiedad por comer de ningún modo?

Vamos a partir del punto básico: Si bien hay modos más adaptativos para gestionar la ansiedad, cuando recurramos a la alimentación para reducir el malestar no debemos torturarnos ni castigarnos por ello. Vamos a sacar partido de estos episodios, cuando nos encontremos mejor vamos a observar cómo pasó, cómo llegamos a ello, y de qué otro modo podríamos haber actuado.

Come con consciencia. Come sabiendo que no pasa nada, que en ocasiones no podemos gestionarlo todo de forma adaptativa. Eres humana. ¿Y después? Nada de restricciones, no restrinjas comidas, vuelve a tus hábitos alimenticios.

Y para acabar, pero no menos importante: ¿Dónde está al origen real de la ansiedad? La ansiedad por comer será el pico del problema, la parte visible. Aprender a gestionar la ansiedad por comer será un primer paso, pero debemos solucionar el problema de raíz, si no es así lo más probable es que dentro de un tiempo la ansiedad vuelva a aparecer. Si sientes que necesitas ayuda, pero no sabes como empezar aquí te damos algunos recursos.

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Hija, hermana, nieta, amiga… ah y también psicóloga sanitaria. Le apasiona comprender la esencia del ser humano, el modo en que nos relacionamos con los otros, y todavía le da más importancia a cómo nos relacionamos con una misma.

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