Síndrome del cuidador: qué es y cómo superarlo | Ep. 84

Hola bonitas y bienvenidas un domingo más al podcast de Somos Estupendas. Hoy nos acompaña Sara, psicóloga del equipo, para hablarnos de un tema que nos hace mucha ilusión comentar, el síndrome del cuidador: qué es y cómo superarlo. Trataremos esta realidad que afecta especialmente a mujeres, sus consecuencias y cómo gestionarlo.

Qué es el síndrome del cuidador quemado

El síndrome del cuidador quemado, en su origen, se entiende como el agotamiento físico y emocional debido al cuidado de una persona dependiente, por ejemplo, con enfermedades como Alzheimer, que requieren cuidados muy constantes.

Pero quedarnos con esa definición es muy limitado. En realidad, nos podemos encontrar el fenómeno del síndrome del cuidador en relaciones con personas en las que no existe una enfermedad como tal. Muchas veces no se es consciente de esa sobrecarga o rol de cuidador, especialmente en la mujer, a la que se le enseña que es lo que debe hacer y lo que manda su rol en esta sociedad. Puede darse en relaciones de pareja, familiares e incluso de amistad.

Signos y síntomas del síndrome del cuidador

En el síndrome del cuidador, lo que te impide superarlo es un desbordamiento de las demandas y la gran culpabilidad. No podemos llegar a todo lo que la otra persona o la relación demanda y, como consecuencia, nos descuidamos.

Por ello, en nuestra edad adulta el síndrome del cuidador quemado tiene las siguientes características y consecuencias:

Sentimientos contradictorios

El síndrome del cuidador quemado, o síndrome de burnout en cuidadores, genera un debate interno y emociones que se contradicen. Esto provoca dificultades para relacionarnos de otra manera que no sea dando a los demás, y sin saber cómo recibir cuidados.

Por un lado, cuidar puede dar sensación de control y satisfacción, pero a consecuencia del desgaste que supone y la dinámica que se genera también aparece rabia, tristeza, cansancio, irritabilidad, culpa…

Una parte estará poniendo todo su esfuerzo en cuidar y el otro en pedir o dejarse cuidar.

Depender del rol de cuidados

La sociedad nos refuerza que eso es lo que debemos hacer, sobre todo en las mujeres. Pero también nos puede dar esa sensación de validación externa, de sentimiento de utilidad, de sentido de la vida.

Puede hacerte sentir control y tener la sensación de que de esa manera puedes relacionarte y expresar cariño. Pero cuando esto se convierte en una necesidad y no se conoce otra forma de relacionarse aparecen los problemas.

Trata de aprender cómo superar la dependencia emocional. Porque, si necesitas cuidar al otro para poder relacionarte, sentirte valorada y querible dejarás de lado tus propias necesidades. Dejará de haber un reparto de tus recursos hacia ti misma.

Bucle de culpabilidad

Es también muy frecuente que, en el síndrome de cuidador, superarlo implique conseguir afrontar el sentimiento de culpa. Puedes sentir que no haces suficiente por la persona, y esto hace que te sientas culpable y trates de dar más de ti. Esta sobrecarga agota y hace que no puedas cumplir las altas expectativas que te pones, haciendo de nuevo que te sientas culpable y te pongas más presión.

Invalidación de la otra persona

Las consecuencias del síndrome del cuidador quemado no son únicamente para la persona que cuida, también pueden generar malestar en la persona que recibe los cuidados. Esa persona tendrá dificultades para desarrollar su propia autonomía y puede sentirse invalidada cuando no le dejan hacer cosas ella misma, y reciben el constante mensaje de “ya lo hago yo”.

Síndrome del cuidador cuando fallece

¿Qué sucede cuando fallece la persona a la que hemos entregado toda nuestra energía y atención? Quien tiene síndrome de cuidador pierde una parte de sí mismo. Superarlo implicará gestionar el miedo a la soledad. Se deja de ejercer el rol que te hacía sentir útil, necesitada y querida.

Puedes sentir tristeza y alivio a la vez.

Además, al fallecer la persona aparece la sensación de alivio: esa persona que quiero ya no sufre, podré dedicarme a otras cosas en mi vida que habían quedado paradas, etc. Esto es algo que puede facilitar la gestión de la pérdida o dificultarla dado que los sentimientos positivos pueden hacerte sentir culpable. Es importante que sepas que es natural que convivan todas estas emociones diferentes. Puedes sentir tristeza y alivio a la vez.

El duelo es doble. Hemos perdido un ser querido y también hemos perdido una parte de nosotras, en muchas ocasiones se pierde todo lo que éramos. En nuestro artículo sobre cómo superar la muerte de un padre puedes encontrar información importante que te ayudará a gestionar el duelo.

Cómo superar el síndrome del cuidador 

Ahora que tenemos claro el síndrome del cuidador, hablemos de cómo superarlo. Para ello debemos tener en cuenta que se da siempre en una relación, por lo que estaremos en un vínculo donde faltará un equilibro saludable entre las dos partes. Una parte estará poniendo todo su esfuerzo en cuidar y el otro en pedir o dejarse cuidar. Nos responsabilizamos de las emociones del otro y no hay límites en la relación.

Primero de todo debes tener claros cuáles son tus límites. ¿Hasta dónde puedes llegar tú? ¿Hasta dónde permites que entre la otra persona en tu vida? Identifica cuáles son tus necesidades y emociones, y también las del otro.

Valídate y déjate cuidar

Sabemos que es complicado. Sentirás que pierdes el control al reconocer y validar que te sientes irritable, cansada, triste… que necesitas ayuda. Es un proceso en el que tendrás que soltar el control poco saludable y dejar espacio a repartir la responsabilidad y el cuidado. Apóyate en personas de tu entorno.

Autocuidado es ser coherente y hacer lo que tú quieres y necesitas.

Alimenta todas tus partes

Con el síndrome abandonamos otras partes que también somos. Revisa qué otras dimensiones son importantes en tu vida, qué más hay, además de tu rol de cuidadora. Cuando lo identifiques, trata de mantener a flote todo lo que es importante en tu vida y todo lo que eres.

Piensa que el síndrome del cuidador es limitante y superarlo es un proceso gradual que únicamente con estos pasos no se va a solucionar. Ve dando pasos seguros y estables, para ir mejorando tu autoconocimiento y autocuidado.

Como siempre, gracias por acompañarnos una semana más, nos escuchamos el próximo domingo. Gracias también por vuestras puntuaciones y comentarios en Spotify y en Itunes, eso nos ayuda a crecer.

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Humana en constante aprendizaje y evolución además de cofundadora y CEO de Somos Estupendas.

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