Bulimia Nerviosa: Síntomas y tratamiento

Cada vez se está dando más voz e importancia a la detección e intervención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).

La influencia de los cánones de belleza, el refuerzo social hacia conductas y actitudes corporales insanas (como dietas restrictivas, castigo y burlas hacia cuerpos que salen de lo establecido como “correcto”…) y otros factores tienen gran influencia en el desarrollo de los TCA, como sería el caso de la bulimia nerviosa.

Hoy vamos a conocer con más profundidad qué es la bulimia nerviosa, sus síntomas y las características de su tratamiento para poder promover la identificación temprana de la bulimia y poder iniciar el tratamiento necesario.

Qué es la bulimia

La bulimia o bulimia nerviosa es un TCA. Estos se caracterizan por una alteración en los patrones alimentarios que pueden ir desde la restricción de alimentos hasta la sobre ingesta de estos. A menudo la alteración en la alimentación viene acompañada de otras conductas disfuncionales que afectan en el funcionamiento diario de la persona. Entre los TCA podemos encontrar la anorexia, el trastorno por atracón, la vigorexia o la bulimia nerviosa, entre otras.

En el caso de la bulimia, se caracteriza por la presencia de atracones (ingesta de gran cantidad de alimentos en poco tiempo, acompañado de sensación de pérdida de control). Estos episodios de ingesta causan una gran sensación de culpabilidad en la persona que los lleva a cabo y por consiguiente esta recurre al uso de conductas para compensarlo, como los vómitos, uso de laxantes u otros métodos de compensación.

Gran parte de las personas que sufren de bulimia son mujeres adolescentes, aunque también se puede desarrollar en la edad adulta y en el sexo masculino. Factores como la impulsividad, perfeccionismo, autoexigencia, haber vivido situaciones de alto impacto emocional y dificultades de gestión emocional pueden hacer que una persona sea más vulnerable a desarrollar bulimia.

Diferencia entre bulimia y otros TCA

Si bien los trastornos de la conducta alimentaria comparten entre ellos la alteración en el patrón de alimentación, se han descrito diferentes tipos de TCA en función de algunas características diferenciales.

Por ejemplo, en la bulimia, a diferencia de la anorexia nerviosa, la persona no se encuentra en infrapeso. Hemos comentado anteriormente la presencia de atracones, estos en la bulimia van acompañados de conductas destinadas a compensar este episodio, a diferencia del trastorno por atracón en el cual no existen.

Bulimia nerviosa

Síntomas de bulimia

Si bien hay un conjunto de síntomas característicos de la bulimia, debemos de tener en cuenta que cada persona presenta diferencias individuales. Por consiguiente, dos personas con un mismo diagnóstico pueden presentar diferente sintomatología.

Podemos dividir la sintomatología característica de la bulimia nerviosa en 3 áreas diferenciales:

Síntomas psicológicos

  • Insatisfacción corporal
  • Distorsión de la imagen corporal
  • Bajo estado de ánimo
  • Miedo a aumentar de peso
  • Ansiedad
  • Baja autoestima

Síntomas físicos

  • Alteración en la menstruación
  • Daño en las piezas dentales
  • Alteraciones gastrointestinales

Síntomas conductuales:

  • Atracones
  • Conductas compensatorias (ayuno, vómito, laxantes, diuréticos…)
  • Aislamiento social
  • Dificultad en las relaciones interpersonales
  • Ir al baño después de comer

Tratamiento de la bulimia

El tratamiento de la bulimia va a ser un tratamiento de larga duración en el cual van a tener que intervenir tanto profesionales del ámbito de la salud mental como otras especialidades de la salud, como serian nutricionistas.

Como se ha ido comentando, en la bulimia nerviosa hay una alteración en los patrones de la alimentación, motivo por el cual, además de que se vaya a requerir una intervención en cuanto a sintomatología psicológica presente en el momento, así como una exploración de las causas y factures que mantienen la bulimia, también será necesario un reaprendizaje en el ámbito alimentario, siendo esta un área en la cual los profesionales de la salud mental pueden no abarcar y por consiguiente tener que promover la intervención de nutricionistas.

Centrándonos en el tratamiento proporcionado por profesionales de la salud mental, este va a centrarse en un primer momento en la detección de sintomatología y estabilización de esta. Seguidamente, será necesario intervenir en las causas y factores que han originado y/o mantenido el TCA.

Antes de profundizar en ello, sería interesante mencionar que, en el caso de los TCA, y como en otros tipos de intervenciones, hay la posibilidad de combinar el tratamiento individual con el tratamiento grupal.

En este último, la terapia se lleva a cabo conjuntamente con otras personas que presentan sintomatología parecida, promoviéndose un entorno comprensivo y donde además se puedan poner en práctica y compartir recursos que estén siendo útiles para la recuperación.

Si nos centramos en las áreas de intervención en la bulimia nerviosa, podemos definir algunos objetivos de intervención generales, siempre teniendo en cuenta que no podemos generalizarlo y debemos adaptar la intervención según la sintomatología y características de la persona. Veamos a grandes rasgos cuáles serían estos objetivos:

  • Adquisición de herramientas para la gestión de los atracones con la finalidad de eliminar-los.
  • Adquisición de herramientas para la gestión de las conductas compensatorias con la finalidad de eliminar-las.
  • Intervención en imagen corporal y creencias asociadas
  • Adquisición de recursos de gestión emocional
  • Intervención en sintomatología ansiosa y/o depresiva si están presentes
  • Desarrollo de habilidades sociales
  • Adquisición de técnicas de solución de problemas
  • Mejora de la autoestima

Además, en función de la gravedad de síntomas que presente la persona, puede ser adecuado combinar el tratamiento psicológico con tratamiento farmacológico, siendo necesario en este caso la derivación a un profesional de psiquiatría.

Consecuencias de la bulimia a corto plazo

Después de haber conocido los síntomas de la bulimia nerviosa, fácilmente habrás visto que si se mantienen en el tiempo puede conllevar distintas consecuencias que afecten al estado de salud tanto física como mental de la persona que la padece.

En el plano físico, la alteración en la ingesta de alimentos puede conllevar a un estado de malnutrición, cansancio y debilidad. Además, el uso de laxantes o diuréticos pueden causar deshidratación, desequilibrio electrolítico, alteraciones en el colon, mala absorción de los nutrientes… entre otras consecuencias. También hay un factor a tener en cuenta: los vómitos. La conducta de vómito mantenida en el tiempo puede ser causante de úlceras en el estómago, erosión de los dientes, así como daños en el esófago y en las manos.

Además de las consecuencias físicas, hemos podido ver como la alteración alimentaria suele venir asociada con otro tipo de conductas, muchas de las cuales la persona con bulimia intenta esconder de las personas de su alrededor, pudiendo llegar a aislarse socialmente. También puede verse afectado el estado de ánimo, apareciendo sintomatología depresiva y/o ansiosa que en muchos de los casos interfiere significativamente en la sintomatología ya instaurada de la bulimia.

La bulimia nerviosa, igual que el resto de trastornos de la conducta alimentaria, pueden ser tratados y sanados. Saber identificar de forma temprana si tú o alguien de tu alrededor puede estar pasando, por ello es el primer paso para la recuperación y vuelta a un estilo de vida donde puedas disfrutar de ti y de tu cuerpo.

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Hija, hermana, nieta, amiga… ah y también psicóloga sanitaria. Le apasiona comprender la esencia del ser humano, el modo en que nos relacionamos con los otros, y todavía le da más importancia a cómo nos relacionamos con una misma.

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